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Tetaz desnudó el "Juego de la gallina" que está jugando Kicillof y explicó por qué se equivoca como Cristina con la 125

El economista Martín Tetaz explicó el problema de la deuda en la provincia a través de un reconocido juego. Por qué explica lo que tiene Kicillof en la cabeza.

27 de Enero 2020
Tetaz desnudó el "Juego de la gallina" que está jugando Kicillof y explicó por qué se equivoca como Cristina con la 125

Dentro de la llamada "teoría de juegos" en economía existe algo llamado el "juego de la gallina" o chicken game. Toma su nombre de la competencia de automovilismo o motociclismo en la que dos participantes conducen un vehículo en dirección al del contrario.

El primero que se desvía de la trayectoria de choque pierde y es humillado por comportarse como un gallina. El juego se basa en la idea de crear presión psicológica hasta que uno de los participantes se echa atrás. Este juego es considerado como un juego estático con información completa.

La expresión "juego del gallina" se aplica como metáfora a una situación en la que dos bandos se enzarzan en una escalada en la que no tienen nada que ganar y en la que sólo el orgullo evita que se echen atrás.

"Muchos se preguntan si esto no es lo que está haciendo la provincia de Buenos Aires con el anuncio de que no pagará el BP21 y la apertura de la instancia para que el 75% de los bonos de esa serie acepten el reperfilamiento de ese pago al mes de mayo", explicó en su newsletter semanal el economista Martín Tetaz.

"Kicillof podría haber colocado deuda en pesos en el mercado local, que se mostró sobre ofertado en las emisiones de letras de la nación y la ciudad de Buenos Aires, comprándole luego los dólares al Central. Alternativamente podría haber solicitado a Nación un adelanto de coparticipación para hacer frente a sus compromisos, o haber usado los 30.000 millones de pesos adicionales que le generó la ley impositiva", recomendó Tetaz, frente a la opción de reperfilamiento de la deuda de la provincia de Buenos Aires, comandada por Axel Kicillof.

Porque le está pidiendo a "los acreedores que se tiren a una pileta con los ojos tapados, sin saber si en mayo habrá agua para pagar, o si como dio a entender el Ministro de Economía, se enfrentarán entonces a una propuesta de canje similar a la de la nación", ilustró el economista.

"Si los acreedores sacan el volante y lo arrojan por la ventanilla, no aceptando la reprogramación antes del 5 de febrero, no solo entraría en default Buenos Aires, con posibilidades de contagiar a otras provincias y de complicar el canje nacional, sino que, como ha advertido Daniel Marx, los acreedores que no cobren la amortización del 33% del BP21 podrían solicitar la aceleración del resto del bono, o la activación de las clausulas de default cruzado en otras series", adivrtió Tetaz, retomando su analogía inicial. Según Tetaz, ambos escenarios debilitan la posición política de la provincia para enfrentar la reestructuración de la deuda.

Nuevamente enmarcado en la llamada "teoría de juegos", donde cada actor realiza acciones de manera tal que máximiza su utilidad esperada, Tetaz explicó que "los acreedores podrían apostar a que sea la provincia la que tenga que torcer el volante e irse a la banquina a ultimo momento y si los poseedores de un 25% +1 de los bonos se lo creen, la solicitud de consentimiento de la provincia habrá naufragado y Kicillof deberá decidir qué cosa paga, si la amortización parcial del bono o las consecuencias del default".

Para Martín Tetaz, las afirmaciones tanto de Guzmán como de Kicillof, responden a la lógica del chicken game: están midiendo quién cede primero.

Las dos salidas de Tetaz

Al cierre de su artículo, Tetaz desliza dos grandes posibilidades para la provincia, según cómo se resuelva el "juego" que cada una de las partes está jugando. "Queda una sola posibilidad para la provincia y es que logre transmitir mejor su compromiso de no pagar. El gobernador podría declarar asueto administrativo el día 5 y 6 de febrero, demostrándole desde ahora a los acreedores que no podrá pagar el bono por mas que quiera y pasarles la pelota para que sean ellos los que decidan si ponen el bono en default por no dar el consentimiento para que el pago sea pateado a mayo", dice el economista.

"Si le sale mal, Kicillof habrá rifado su capital político en un mes, tan innecesariamente como lo hizo Cristina con la 125", concluye.



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