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Sistemas operativos de código abierto: ¿cuál es la mejor opción?

26 de Diciembre 2019
Sistemas operativos de código abierto: ¿cuál es la mejor opción?

Las empresas y las organizaciones gubernamentales más importantes del mundo cada vez en mayor medida adoptan plataformas de código abierto como Linux para la gestión de sus sistemas y el delivery de sus aplicaciones. ¿El motivo? Se trata de una instancia segura, confiable y de alto rendimiento que permite achicar los costos de adquisición y uso.

Hay varias razones para este creciente fenómeno. En primer lugar, facilita la toma de decisiones porque el CIO no tiene que basar su decisión solamente en lo que dice el proveedor de turno sino que puede mirar lo que sucede alrededor de la comunidad de código abierto que lo desarrolla, tanto desde el punto de vista del soporte como de la velocidad y estabilidad de las actualizaciones. Por otro lado, es más seguro porque las soluciones están a la vista de todos. Esto permite estudiar el código y realizar auditorías completamente independientes. Por último,  las compañías proveedoras de software de código abierto suelen estar más atentas a las necesidades de cada uno de sus clientes porque al tratarse de un software cuyo código está disponible para todos -sin importar el tamaño de la billetera de la empresa- su diferencial reside en la capacidad de soporte que le dan al cliente.

Además, para tener una TI moderna es necesario desarrollar una TI híbrida. Por estos motivos, cada vez son más las compañías que utilizan estos sistemas operativos. Según Adrián Cambareri, Gerente de la Unidad de Negocios de Red Hat Enterprise Linux para Red Hat Latinoamérica “para poder convertir un ecosistema en expansión en un entorno realmente híbrido, se necesita un sistema operativo que cumpla los siguientes requisitos: escalabilidad, transferencia de las cargas de trabajo sin complicaciones y gestión de aplicaciones que funcionan en todas partes”.

Adrián Cambareri, Gerente de la Unidad de Negocios de Red Hat Enterprise Linux para Red Hat Latinoamérica.

Es por esto que, todas las empresas del Fortune 500 utilizan Red Hat Enterprise Linux (RHEL), la plataforma empresarial Linux que está presente en la industria desde hace 15 años y que se implementa en empresas grandes, en data center corporativos y en infraestructuras de Nube pública y privada. Gracias a RHEL, Red Hat se alza con el 65% de la participación del mercado y se consolida como una de las empresas líderes del segmento detrás de Microsoft. Además, Red Hat es la compañía de software proveedora de sistemas operativos que más creció entre 2012 y 2017, de acuerdo a la consultora IDC, a una tasa de 14,5% de crecimiento anual compuesto.

Como plataforma de desarrollo e implementación, RHEL ofrece un entorno operativo eficiente, escalable y sólido, con seguridad certificada y opciones de implementación flexibles en entornos físicos y virtualizados. Todo esto se traduce en un mejor retorno de inversión para los clientes corporativos: 348% promedio en tres años, con un umbral de rentabilidad que se ubica en los siete meses, según la consultora citada.

“Frente a la permanente fluctuación de los mercados y la innovación tecnológica constante, las empresas necesitan imprescindiblemente servicios diferenciales”, sostiene Cambareri y agrega: “La TI se tiene que adaptar a la organización y no a la inversa; las compañías que quieren cambiar tienen que ser capaces de hacer modificaciones y, a la vez, continuar operando su infraestructura actual”.

En este contexto se lanzó en el mes de mayo la última versión de RHEL: “Red Hat Enterprise Linux 8 es la primera plataforma inteligente concebida para dar servicios en la nube híbrida”, detalla el especialista. La mención de la nube no es casual ya que en la actualidad se trata de un driver fundamental para cualquier negocio. Según la consultora Gartner, el futuro de la adopción de la nube se inclina por la versiones híbridas y la multicloud. Para el año 2020, el 75% de las empresas habrá implementado uno de estos modelos de Nube. “La adopción de una estrategia de llevar cargas de trabajo a la nube requiere evaluar cómo asegurar la portabilidad de esas cargas entre distintos proveedores, para aprovechar así las ventajas que promete la nube y evitar quedar atrapado en un único proveedor”, afirma César Búa, Gerente de Arquitectura de Soluciones para Argentina. “Esta portabilidad incluye el datacenter propio, ya sea corriendo en máquinas físicas, máquinas virtuales o nube privada. Este conjunto de opciones -desde máquina física hasta nubes públicas- es lo que definimos como nube híbrida.  Más de la mitad de nuestros clientes estratégicos hoy ya están corriendo en este tipo de entornos.”

Cada plataforma de nube tiene sus propios procesos de desarrollo que pueden llegar a volverse inmanejables. “Hay que abstraerse”, asegura Cambareri. “Si el cliente tiene dos proveedores de nube pública, sí o sí tendrá que conocer las particularidades de cada uno o aislarse. Red Hat Enterprise Linux 8 permite incorporar nuevas características técnicas claves que favorecen la implementación para desplegar aplicaciones con confianza en cualquier punto de la nube. Además, el sistema incorpora habilidades para crear nuevas imágenes de almacenamiento y automatiza la configuración de nuevos sistemas para dar servicios rápidamente.”

Una de las innovaciones más llamativas de la versión 8.1 es la función inteligente llamada RHEL Insights que permite, de manera automatizada, ver cuáles son las vulnerabilidades y riesgos que presenta la plataforma instalada y generar un script automatizado para mitigar el problema a través de la tecnología Ansible.

Los sistemas operativos de código abierto hoy proveen una solución innovadora, robusta y un crecimiento del rendimiento con entornos amigables para el usuario, de forma tal de  “no dejar atrás a aquellas personas que se formaron en otros ambientes”. Con el compromiso de preservar la estabilidad de las aplicaciones con cada actualización, dichos sistemas cuentan con soluciones compatibles, soporte técnico y ciclos de vida más largos, algo fundamental para pensar las inversiones de TI a largo plazo.



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