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Qué es el síndrome de la impostora, que tiene Michelle Obama y es común entre los CEO

De qué se trata el síndrome que afecta a la esposa de Barack Obama y cómo puede afectar negativamente las finanzas personales. 

07 de Diciembre 2018
Qué es el síndrome de la impostora, que tiene Michelle Obama y es común entre los CEO

Recientemente, la ex primera dama de los Estados Unidos recreó sus memorias durante una exposición que dió ante un amplio público. Fue en el marco de la presentación de su libro Becoming, en la ciudad de Londres. Allí, largo una confesión que sorprendió a más de uno: "tengo un poco de Síndrome del impostor". Dijo aún verse afectada por esto aunque ya dejó hace más de dos años su cargo oficial. Y así lo expresó en su libro de memorias, Becoming, en donde afirmó que “todavía tengo un poco de síndrome de la impostora” y que no entiende muy bien por qué la gente está interesada en lo que ella diga.

¿De qué se trata el síndrome?

Se trata de un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros y en cambio genera miedo persistente de ser descubierto como un fraude. No es una enfermedad mental oficialmente reconocida, y no se encuentra entre las condiciones descritas en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), pero fue estudiando numerosos libros y artículos por psicólogos y educadores. El término fue acuñado por las psicólogas clínicas Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978.

Afecta a individuos inteligentes y exitosos, ya que los logros son reales pero las dudas y la falta de autoestima injustificadas. Suele aparecer después de un logro especialmente notable, como la admisión a una universidad de prestigio, reconocimiento público, ganar un premio o ganar una promoción. El Síndrome de Impostor no discrimina: las personas de todos los grupos demográficos sufren de sentirse como un fraude, aunque las minorías y las mujeres son las más afectadas, según un artículo de Scientific American.

Según los investigadores, el efecto aparece cuando no hay granularidad respecto al éxito (se suele compensar la victoria o la falla, sin grises) lo que aumenta la sensación de fracaso cuando el éxito no es total. La comparación contra una competencia fuerte, por lo general que comienza la niñez, inhibe a ciertos individuos que ver sus  logros reales ya que siempre se manejaron en un ámbito fuertemente competitivo. Finalmente, también se lo considera un efecto residual de las organizaciones meritocráticas.

¿Cómo se combate?

Las personas éxitosas que sufren de este trastorno pueden ver sus vidas afectadas negativamente. Particularmente, en el caso de las personas cercanas al mundo de los negocios, pueden ver mermas en su rendimiento debido al estrés y la insatisfacción que genera tener logros. Para combatir esto, se recomienda:

1. Hablar sobre ello: si compartes cómo te sientes con los demás, pronto te darás cuenta de que no estás solo o sola.

2. Reconocer los éxitos propios: no los limites solo a la suerte o al trabajo duro, sino a las propias habilidades. Sin ellas no se hubiese logrado lo conseguido.

3. Recuerda que nadie es perfecto: aceptar que el fracaso puede ocurrir en algún momento y aprender de él es importante.

4. Deja de compararte con los demás: intentar ver la evolución de cómo era uno el año pasado y en qué aspectos se ha progresado.



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1 Comentario

Adriana Olivera Reportar Responder

Demasiados errores en la redacci�n. Me molesta leer y tener que ir acomodando el texto para que sea coherente!

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