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Qué decía el epidemiólogo Michael Osterholm en 2017: es igual a lo que terminó pasando

Qué decía el epidemiologo Michael Osterholm en 2017: es igual a lo que terminó pasando. “Mucha gente morirá aunque tenemos la tecnología para salvarlos”, escribió en 2017.

13 de Abril 2020
Qué decía el epidemiólogo Michael Osterholm en 2017: es igual a lo que terminó pasando

Michael T. Osterholm, epidemiólogo y director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas o CIDRAP, por sus siglas, escribió en 2017 la crisis que estamos viviendo.

En su libro "Deadliest Enemy" (El enemigo más mortal: nuestra guerra contra los gérmenes asesinos) explicó que hasta una pandemia no tan severa o moderada podría impactar en todos los aspectos de nuestras vidas.

“Si una empresa en China de repente no puede funcionar porque el 30% o 40% de la fuerza de trabajo está enferma, no tendremos stock de productos hasta que la fábrica vuelva a abrir”, escribió. “Si tenemos una crisis de este estilo en distintos lugares al mismo tiempo, y las fábricas no reciben suministros de otras fábricas, veremos un efecto dominó en el que el mercado y las exportaciones sufran junto con las economías que comenzarán a quebrarse”.

Explicó que la crisis no solo se reflejaría en las exportaciones e importaciones sino que las ciudades tendrían problemas de funcionamiento: la basura no se recogería, no habría suficientes bomberos, los policías no responderían los teléfonos, las escuelas cerrarían y el personal de salud no se presentan a trabajar en los hospitales.

Cuando en una entrevista le preguntaron a Michael T. Osterholm sobre cómo logró discernir el impacto él respondió: "Iba a suceder. Solo no sabía si iba a pasar durante mi vigilia". "La gente no entiende que los virus no entienden de política: las áreas geográficas son solo otro lugar para infectar personas", explica.

“Los sistemas de salud y los hospitales sufrirían intensamente”. “Mientras que los casos no excedan la capacidad de las unidades de cuidados intensivos, estas unidades serán capaces de ayudar a pacientes que presenten síntomas severos de influenza”, subrayó en su libro.

“¿Pero qué pasaría si el número de casos pasa el 30%? Tenemos que proteger a los profesionales de salud con respiradores y con máscaras protectoras y barbijos”.

“Mucha gente morirá aunque tenemos la tecnología para salvarlos”, escribióEn una entrevista,  criticó fuertemente al accionar de la Casa Blanca: "Las empresas respondieron rápidamente con respiradores mientras que el gobierno no reaccionaba".

Comparó la producción de respiradores con Pearl Harbor y lo difícil que es acelerar los procesos de producción y de distribución: "Nos tomó 38 meses restablecer la flota del Pacífico", dijo.



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