Mercado Libre, PedidosYa y Uber: el "pacto" que las une para ganar más que nunca con la crisis

Se trata de aplicaciones que nacieron bajo el modelo tradicional pero que, con el paso del tiempo, sumaron cada vez mayor número de funciones. De qué se trata la nueva tendencia mundial.

La pandemia global de coronavirus COVID-19 generó un crecimiento exponencial de aplicaciones de distinto tipo a partir de las diferentes necesidades que surgieron en los usuarios para atravesar de la mejor forma posible las medidas de aislamiento y distanciamiento social impuestas por las autoridades.

En ese contexto, las aplicaciones de mensajería y videollamadas registraron un uso impensado antes de marzo, como así también las aplicaciones de delivery.

Este escenario también aceleró el arribo de las denominadas “super apps”, que vienen a reemplazar a las actuales aplicaciones que, en su gran mayoría, ofrecen una única solución, herramienta o cumplen un solo propósito.

Estas nuevas “super app” poseen diferentes tipos de beneficios -pagar impuestos, encargar el delivery, invertir, comprar online, redes sociales, etcétera- y, además, pueden utilizarse de forma gratuita.

Este nuevo modelo apuesta por una serie de servicios integrados que incluyen diferentes soluciones como, por ejemplo, pedir comida, enviar mensajes, buscar comercios de cercanía, comprar entradas para recitales o, incluso, también transferir dinero.

Es decir, el objetivo principal buscado por sus desarrolladores es que puedan satisfacer y cubrir todas las necesidades de una persona, abarcando la mayor cantidad posible de rubros y sectores y, sobretodo, simplificar y naturalizar los pagos electrónicos, algo que comenzó a ocurrir a partir de la llegada de la pandemia.

En definitiva, con modelos de negocios en los cuales la comunidad es lo que más vale. La integración horizontal y vertical es lo que le permite a las empresas manejar una mayor parte de esta cadena de valor.

El nacimiento

La idea original de creación de las super apps proviene, al igual que el coronavirus COVID-19 de China. Allí, la firma WeChat –desarrollada por el gigante Tecent- y Alibaba fueron las pioneras con la inclusión de WeChatPay y Alipay, soluciones que permitieron la incorporación de los pagos móviles. Algo similar ocurrió hace algún tiempo por acá, cuando MercadoLibre, el unicornio fundado por Marcos Galperin, anunciara la salida de MercadoPago.

Pero es WeChat, sin dudas, la más conocida y aquella indicada como la responsable de “haber marcado el camino”. En China, por ejemplo, es conocida como "la app para todo en la vida". Si existiera en la Argentina, por ejemplo, su sola presencia bastaría para reemplazar a otras 30 aplicaciones, como mínimo.

WeChat inició sus operaciones como una herramienta para la mensajería instantánea, pero lentamente amplió su abanico. Ahora permite comprar entradas para espectáculos, pagar facturas, agregar servicios, hacer compras en grupo y hasta solicitar un taxi. La compañía sumó todas estas funciones pero además consiguió mantener el rótulo de red social.

Básicamente, las super apps tienden a convertirse en un polirubro digital, un mercado de datos que incorpora su propia tienda de compras y una billetera digital. Por tal motivo, es factible que terceros comiencen a sumarse lentamente a la oferta de servicios o productos si el dueño de ese marketplace lo permite.

Otro de los grandes diferenciales de estas super apps es que son muy fáciles de utilizar y lo suficientemente versátiles para resolver diferentes necesidades.

Para convertir una app en un super app es necesario comprender el inmenso volumen de datos que genera su uso y utilizar este conocimiento para diseñar un ecosistema más grande de múltiples servicios accesibles.

Los beneficios de las super apps

En principio, los usuarios pueden resolver varias necesidades desde la propia aplicación, e, incluso, guardar las preferencias para tener volver a seleccionar una y otra vez los mismos pedidos.

¿Desventajas? Se trata de una recolección de datos para comercializarlos a terceros sin que los usuarios reciban nada a cambio.

Por otro lado, el objetivo final de una super app es alcanzar un impacto masivo y que la utilice la mayor cantidad de gente posible para generar un “efecto red”, que permitirá capitalizar esa relación creada con el usuario y poner a su disposición cada vez más servicios, propios y de terceros, de una manera mucho más personalizada.

Al tener todo en un solo lugar, el cliente no precisa recurrir a otros actores u otras apps, recordar diferentes claves de ingreso, o la necesidad de tener cuentas asociadas.

La búsqueda final es facilitar las decisiones de los consumidores actuales e instar al consumo con diferentes promociones personalizadas con el objetivo principal en mente: conseguir fidelizar al cliente.

¿Otra desventaja? La concentración de varias ofertas en una misma aplicación también entraña algunos riesgos importantes para los competidores menos poderosos.

Es decir, existe un peligro potencial a mediano plazo generado por la falta de competencia. En la medida que el mercado se concentra en uno o dos jugadores y los competidores desaparecen, los usuarios quedan “cautivos” dependientes de este tipo de plataformas, sin opciones a nuevas alternativas.

El motor económico

Las super apps cuentan con un motor que les permite un desarrollo ascendente: sus propias billeteras virtuales.

La función de este tipo de soluciones es la de cargar varias tarjetas para gestionar el dinero desde el smartphone. En la Argentina, por ejemplo, ya existen más de 7 millones de usuarios activos.

Las super apps

Mercado Libre: La firma fundada por Galperin comenzó como un remate de productos nuevos y usados. No obstante, adoptó una estrategia más parecida a la de WeChat que a la utilizada por Facebook. Actualmente, la app posee el marketplace pero también funciona como una firma financiera que brinda créditos (MercadoCrédito), facilita pagos y transacciones (MercadoPago), ofrece intereses, y hasta posee su propia tarjeta.

En pandemia, MercadoPago lanzó una función para que comercios barriales se pusieran en contacto directo con sus clientes, quienes pueden buscar locales cercanos a su ubicación (en un radio de tres kilómetros utilizando el GPS de su celular) y realizar pedidos a través de WhatsApp.

Facebook: La idea de super app creada por WeChat fue parte de la fórmula utilizada por Mark Zuckerberg para ampliar el ecosistema de su red social. Comenzó con un espacio para conectarse con amigos, pero ahora cuenta con funciones para comprar y vender objetos (Marketplace), encontrar pareja (Citas), ver videos entretenidos (Watch and Gaming), identificar nuevas comunidades (Grupos y eventos),  y mantenerse al día con los eventos actuales (News).

En Brasil, WhatsApp –la firma de mensajería de Facebook-, sufrió un duro revés luego que el Banco Central de este país suspendiera el sistema que permitía usar la aplicación de para enviar dinero a través de los chats. No obstante, luego permitió la reanudación de las pruebas.

Ualá: otra super app en potencia, ya que agrega funciones pero siempre dentro del mundo de las finanzas. Se trata de un marketplace de servicios financieros que reúne distintas soluciones de los mejores proveedores para que los usuarios puedan manejar todo desde un mismo lugar. Comenzó a funcionar hace menos de tres años con una app y una tarjeta como base y ya emitió más de 2 millones de tarjetas. Desde la app los usuarios pueden tener una cuenta totalmente gratuita, hacer compras en cualquier parte del mundo, invertir en fondos comunes, pagar servicios, recargar la SUBE, solicitar préstamos y cuotificar consumos.

Instagram: durante la pandemia la app lanzó el sticker "Apoya Negocios Locales", para que las personas expresen su compromiso con las pequeñas empresas, así como una función para pedir comida desde un sticker en Stories o un botón en el perfil de las tiendas gastronómicas. Estos llevan al público directo a las apps de PedidosYa, Rappi y Uber Eats para completar el proceso de compra y pautar el envío.

Por otro lado, Facebook e Instagram lanzaron la función Tiendas (Shops), que facilita la creación de una tienda online. Las empresas pueden elegir los productos que desean incluir en su catálogo y luego personalizar el aspecto de su Tienda acorde a sus marcas. Además, los visitantes pueden enviar mensajes al comercio a través de WhatsApp, Messenger o Instagram Direct para hacer preguntas, obtener asistencia o realizar un seguimiento de las entregas.

Google Maps: Uno de los casos puede ser el servicio de geolocalización del gigante estadounidense que actualmente ya no se emplea sólo para localizar una dirección en el mapa sino también restaurantes, bares, chequear la frecuencia del transporte, contratar hoteles o actividades turísticas.  Incluso, en algunos países y lugares incorpora Google Pay, su propia billetera electrónica.

Uber: mediante la suma de nuevas funciones consigue cada vez más ampliar su espectro. La reciente llegada de Uber Flash Bikes y Envíos a Multidestinos le permitirá competir de forma directa con Rappi y Pedidos Ya.

Rappi: Otro gran ejemplo de super app ya presente en la Argentina es Rappi que a partir de acuerdos con terceros para ampliar su catálogo de servicios ofrece desde julio a nivel regional la posibilidad de que el usuario acceda a música –compite con Spotify, por ejemplo- o incluso le otorga la chance de disfrutar de recitales exclusivos. En sus comunicaciones ya se presenta como "la super app de tecnología".

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