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Invirtió u$s 1.000 en Bitcoin cuando tenía 12 y hoy es un joven millonario

El estadounidense Erik Finman compró criptomonedas con un regalo que le hizo su abuela en 2011 y a los 15 vendió su primera empresa 13 de Octubre 2017
Invirtió u$s 1.000 en Bitcoin cuando tenía 12 y hoy es un joven millonario

Cuando tenía 15 años, Erik Finman le apostó a sus padres que al cumplir 18 sería millonario para que no lo obliguen a ir a la universidad. Ahora tiene 403 bitcoins, el equivalente a u$s 1.00.2406 y sus padres perdieron. También invirtió en otras criptomonedas, incluyendo LiteCoin y Ethereum, la cual sufrió un “flash crash” la semana pasada.

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Su primera jugada fue a los 12, cuando invirtió los u$s 1.000 que le regaló su abuela en mayo del 2012 en Bitcoin. Al año siguiente el valor de cada una alcanzó los u$s 1.200 y Erik aprovechó para venderlas por u$s 100.000.

Erik nunca estuvo conforme con su educación secundaria, cree que las opciones gratuitas que brinda Internet son mejores que los colegios. En 2014, con sus ganancias fundó una empresa de educación online llamada Botangle con el objetivo de que alumnos como él, decepcionados del sistema educativo, encuentren profesores que les enseñen mediante videollamadas. También usó parte de su plata para mudarse a Silicon Valley, la ciudad de los startups, donde conoció a otros emprendedores, incluido Alexis Ohanian, el cofundador de Reddit.

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Pasado un tiempo, Erik quiso vender su compañía, pero con solo 15 años, no fue fácil encontrar a alguien que lo tomase en serio. Finalmente, encontró a un comprador para Botangle en enero del 2015 y recibió dos ofertas: u$s 100.000 o 300 bitcoins (u$s 60.000). Optó por la segunda. El valor de la criptomoneda había bajado a u$s 200, pero estaba dispuesto a invertir de nuevo.

El valor de Bitcoin volvió a dispararse este año y hoy, a diferencia de sus hermanos Scott, que se recibió de la Universidad Johns Hopkins y hoy tiene una empresa de software, y Ross, quien está estudiando robótica en el Instituto Tecnológico de Massachussets, Erik sigue sin pisar una universidad, pero asegura que está contento aprendiendo de sus experiencias en el mundo real.



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