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Inteligencia artificial y el futuro del trabajo

La inteligencia artificial está llegando, rápidamente, a la mayoría de edad, pero sigue habiendo preguntas sobre cómo manejaremos este cambio.

08 de Agosto 2017
Inteligencia artificial y el futuro del trabajo

No hay dudas de que la IA eliminará algunos trabajos, pero también creará otros nuevos. Así que la primera pregunta a la que nos enfrentaremos, como personas de negocios, trabajadores y ciudadanos es sobre el balance: ¿vamos a crear más empleos de los que eliminamos o no?

La segunda pregunta, y mucho más fundamental, es: ¿cómo vamos a manejar de forma proactiva nuestras inversiones de IA para poder usarla para crear nuevos trabajos u oportunidades de carrera para el futuro? Y cómo nos aseguraremos de que esos trabajos llegan a varios sectores de nuestra sociedad aumentando nuestra riqueza y bienestar general, al mismo tiempo que no crezcan demasiado las desigualdades que ya existen en nuestra sociedad.

Creo que si pensamos esto de forma estratégica y comprometemos a más personas en el diseño de los sistemas de IA, podremos hacer esta transición con éxito. Requerirá una estrategia proactiva. El público estadounidense y la gente en todo el mundo ya vio las consecuencias negativas de no ser proactivos -por ejemplo, con el comercio global. Los beneficios del comercio internacional no fueron compartidos de forma amplia y ahora somos testigos de los efectos del enojo y la frustración que esto produjo en el movimiento a políticas más extremas y las divisiones sociales más profundas que quedaron de manifiesto en los eventos reciente. No podemos cometer el mismo error sobre los desarrollos futuros de la tecnología.

Aprovechar los beneficios de las tecnologías de IA requerirá que las decisiones no sean tomadas solo por un grupo muy reducido de diseñadores de tecnología, líderes empresariales y futuros emprendedores. Por eso soy un fuerte defensor de reimaginar, reconectar y re-empoderar las voces trabajadores en nuestra sociedad y nuestros lugares de trabajo. Todo el espectro completo de trabajadores debe tener una voz en cómo se están usando la información y big data.

Tendremos que comenzar reconstruyendo la voz de los empleados. No solo quiero decir trayendo de nuevo a los sindicatos. Los gremios seguirán teniendo un rol importante en el futuro, pero también tenemos que inventar formas nuevas para que los trabajadores tengan una voz sobre cómo usamos estas tecnologías nuevas.

Supongamos que pensamos sobre las empresas de transporte, como Uber, por ejemplo. Hay una reacción al uso de Uber de la IA, su sistema de big data y las tecnologías de GPS; son básicamente la Internet de las Cosas (IoT) en servicios de transporte. Unieron todas estas tecnologías, pero lo hicieron solo para el beneficio de los dueños e inversores que están impulsando hacia arriba la valuación de Uber en los mercados de capitales.

Sí, atienden a consumidores y mejoraron la oportunidad de la gente de acceder a un transporte más específico, pero lo hicieron sobre la espalda de los conductores. Se ven cada vez más protestas de choferes y ciudades alrededor del mundo que dicen: “Sí, fueron disruptivos para la industria, pero lo están haciendo a expensas de algunos stakeholders clave, vamos a rebalancear eso”.

Así que podemos repensar nuestros servicios de transporte de formas que beneficien al consumidor y produzcan un retorno de la inversión, pero también mejores trabajos y oportunidades de carrera.

Los vehículos autónomos son otro buen ejemplo. Los autos sin conductor no son la meta; son una herramienta. Si nos preguntamos cómo podemos introducir estas tecnologías de forma incremental y en el largo plazo para mejorar nuestro sistema de transporte, entonces

tendremos un rango enorme de opciones. Pensaremos cómo integrar los vehículos con los sensores y las inversiones de comunidad que se necesitan, en nuestras rutas y estructuras, para apoyarlo. Pensaremos cómo extender el transporte a áreas que hoy no lo tienen o cómo atender mejor a partes de nuestra población, como los mayores o los niños. Necesitamos pensar sobre el uso de la IA y las tecnologías asociadas para transporte, y luego nos moveremos de esta carrera tonta para tratar de producir “autos sin conductores”. El manejo asistido por la tecnología, con niveles variables de aporte humano, encontrará su lugar en un ecosistema de transporte más seguro e inclusivo. Si no tenemos esta discusión, vamos a tener una división mayor entre los ganadores y perdedores en la carrera contra la tecnología. Vamos a recibir lo que experimentamos con el Brexit o Trump y multiplicarlo.

Ese es el futuro alternativo y, sí, algunas personas serán ganadores, gigantescos ganadores; lo que significará más desigualdad, más personas enojadas y desencantadas, y más miembros de la próxima generación que quedarán atrás. No será una imagen que fortalezca a nuestra sociedad o nos convierta en ciudadanos orgullosos. Me preocupan enormemente las consecuencias de esa trayectoria.

No tenemos que seguir ese camino, pero si somos pasivos y dejamos que las prácticas prevalezcan de la forma que lo están haciendo ahora, esa trayectoria podría dominar nuestro futuro. Creo que necesitamos hacer todo lo posible para evitarlo.

Por Tom Kochan, Profesor de Management del Georges Maverick Bunker en la Escuela de Management Sloan del MIT.



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