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En Cuba, es la comunidad la que maneja el streaming

A Cuba, el entretenimiento audiovisual no llega vía streaming. Es la comunidad quien se encarga de crear un “paquete semanal” que contiene desde episodios de series hasta juegos y se distribuye offline por toda la isla. Por Aldana Vales - 01 de Junio 2018
En Cuba, es la comunidad la que maneja el streaming

En abril, los cubanos accedieron todas las semanas a los capítulos de series que actualmente se están emitiendo, vieron tutoriales en YouTube y pudieron leer las notas publicadas por revistas. Hicieron todo eso sin recurrir a internet, porque desde hace unos años tienen su propio mecanismo. En La Habana y en otras partes de la isla, la forma de conseguir este contenido es “el paquete”, una colección de hasta un terabyte de material digital que se distribuye semanalmente de casa en casa.
Nadie sabe con certeza quién lo prepara. No hay una única persona que se dedique a armarlo y, si alguien quiere aprovechar este mecanismo para difundir su propio contenido, lo más probable es que no conozca a toda la gente involucrada en su confección. Además, los distribuidores son varios: entre ellos compiten para ser los primeros en lanzar el último capítulo de una serie o el último estreno de Hollywood.

 


Este sistema viene a sustituir, principalmente, la ausencia de información. “Los cubanos tenemos muy poco acceso a internet y, cuando lo tenemos, lo utilizamos en redes, para comunicarnos con nuestra familia, con nuestros amigos”, dice a Infotechnology 
Darío Veranes, director de la revista Amano - Oficio & Diseño. Además de poseer un sitio web para tener llegada al exterior puedan leerla, esta publicación se distribuye en formato PDF a través del famoso paquete.


Para hacerlo, Amano lleva su material a una persona dedicada principalmente a la música y al contenido audiovisual, que recolecta toda la información y confecciona parte del paquete. La revista paga por semana cinco CUC (pesos cubanos convertibles), es decir, unos cinco dólares, para ser incluida. A veces, por 30 dólares mensuales, recibe un espacio de tres gigas para distribuir los archivos en PDF y material ligado a la arquitectura y el diseño, los temas centrales de la publicación que dirige.

 

 

De esta manera, el paquete mezcla así tanto contenido nacional, que aportan periodistas, cantantes, cineastas o comercios con sus publicidades, con material del exterior. De esa forma genera un doble ingreso: por un lado, el dinero que pagan las personas interesadas en difundir sus creaciones; por el otro, las suscripciones del público, que puede recibirlo completo o pedir solo un tipo de archivos.

“Esto es una cosa muy rudimentaria. Vamos donde está esa persona, le damos el material en un pendrive, le pagamos, a veces podemos llegar a un acuerdo y logramos un intercambio. Ellos son emprendedores igual que nosotros. Es una cosa muy básica, de mano en mano. Así funciona”, describe Veranes.
No es fácil saber qué incluye cada paquete. Para saberlo, hay dos formas: una, estar suscripto y que el contenido llegue a la casa de uno en forma de memoria flash. La segunda, ir a la sede de algún distribuidor y chequear qué material tiene. Por eso, recientemente, para dar más información, uno de los cubanos creó una página web que incluye el contenido de cada semana.

Así lo cuenta Leo “Paquetero”, su creador: “Decidí armar la página porque en Cuba entera se consume el paquete pero debido a la naturaleza de su distribución es muy difícil saber qué contenido. Para uno poder enterarse tiene que ir a casa de un distribuidor y es engorroso revisar el contenido en una PC ajena”. Leo publica la información que algunos distribuidores le envían por correo electrónico desde “diferentes casas matrices” ubicadas en La Habana. Su página funciona como una especie de cartelera, pero tiene también la desventaja del poco acceso a internet.

 

 

Se estima, según cifras no oficiales, que el paquete llega a seis millones de habitantes en Cuba. Toda la distribución cae en una zona gris: no hay ninguna legislación que la contenga, pero tampoco puede ser calificada como “ilegal”. Existen teorías, por supuesto, que creen que la única institución con la infraestructura suficiente para generar tanta información es el propio gobierno.

Sin embargo, el Estado ya creó su propio mecanismo de distribución. Lo llama, irónicamente, “la mochila” y en ella carga solo contenidos nacionales. Atentos a esta aparición, los creadores del paquete fueron ingeniosos y lo incorporaron. Ahora ese material también es parte de las carpetas que todas las semanas llegan a las casas cubanas mediante un pendrive. 



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1 Comentario

Pancho Gonzalez Reportar Responder

Todavía hay muchos acá que veneran a Fidel a el Che a Maduro pero no se irian a vivir a Cuba ni locos no borrachos parecido a Diego Maradona.

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