*

Online

El problema más inesperado que trajo el coronavirus: por qué ya no se sabe cuándo va a llover

Especialistas advirtieron que el servicio se verá seriamente afectado en su calidad. ¿Por qué?

03 de Abril 2020
El problema más inesperado que trajo el coronavirus: por qué ya no se sabe cuándo va a llover

La pandemia mundial de coronavirus COVID-19 modificó buena parte de la rutina laboral y generó otros cambios menos evidentes que no llegan a percibirse por cumplir con el aislamiento social preventivo y obligatorio dispuesto por el Gobierno.

Un ejemplo de eso es lo que sucede con el pronóstico del tiempo, que se verá seriamente afectado en su calidad, en el transcurso de los próximos días.

En meteorología existe una máxima que destaca que conocer en detalle cuál es el estado de la atmósfera es la mejor base de los pronósticos del tiempo. A mayor cantidad de datos, mejor será el pronóstico.

Actualmente, desde las estaciones meteorológicas se toman los datos del tiempo: temperatura, humedad, presión, etc. en un punto determinado de la superficie.

Sin embargo, muchas personas desconocen que también es indispensable tener datos a distintas alturas de la atmósfera, y que la mayor fuente de esa información son los aviones, que en sus viajes por el mundo, registran y transmiten los datos de la atmósfera a distintos niveles de altitud.

La característica de los datos

Esas informaciones pueden ser de varios tipos. Uno de ellos son los datos AMDAR (Aircraft Meteorological Data Relay) y según la Organización Meteorológica Mundial, en un día “normal” los aviones proveen alrededor de 1.230.000 datos meteorológicos.

Sin embargo, el problema surge porque ya no estamos en días normales por la aparición de la pandemia y el servicio de aviación aerocomercial mundial mermó su actividad en más de un 80%.

Es decir, las estaciones meteorológicas ya no cuentan con un gran volumen de información.

“Es esperable que en estos días y las próximas semanas, la confianza que podemos tenerle a los pronósticos numéricos vaya a decaer sustancialmente”, advirtió Nicolás Rivaben, de la Dirección de Meteorología Aeronáutica del SMN.

Física, modelos numéricos, y aviones en la atmósfera

Si se tiene en cuenta la máxima de principio (a mayor cantidad de datos de observación, mejor será el pronóstico), se debe comprender que esa información del estado actual de la atmósfera es el insumo básico de los modelos numéricos de pronóstico.

En ese contexto, esas herramientas de predicción del tiempo son las que padecerán la falta de información de las aeronaves en vuelo.

La atmósfera se rige por las leyes de la física y, por lo tanto, se la puede representar a través de ecuaciones matemáticas complejas.

A partir de estas ecuaciones se puede calcular, aproximadamente, cómo va a evolucionar el estado del tiempo, si se conocen las condiciones iniciales de la atmósfera.

Estas condiciones no son ni más ni menos que las observaciones meteorológicas.

El problema

Para conocer la evolución de una o más variables, se debe resolver millones de esas ecuaciones complejas, y ningún ser humano podría realizar esas cuentas en tiempos razonables.

Ese es el actual trabajo de los modelos numéricos de pronóstico, sistemas que representan la atmósfera y realizan los cálculos de su evolución, procesan miles y miles de datos de estaciones, barcos, radiosondas y aviones, y calculan la evolución del tiempo.

Los resultados de los modelos son un insumo fundamental para los meteorólogos, que pondrán su conocimiento y experiencia para analizar y ajustar ese pronóstico y dar al público un producto con valor agregado adecuado a cada usuario.

Los modelos actuales

Existen modelos globales, como el GFS (Global Forecast System por su sigla en inglés) o el “Europeo” (ECMWF, por su sigla en inglés) que calculan el pronóstico para todo el mundo.

En tanto, también hay otros modelos regionales, como el WRF (Weather Research and Forecasting), que elaboran un pronóstico regional de alta resolución con parámetros físicos que pueden detectar mejor, por ejemplo, las tormentas.

Todos se alimentan de datos de la atmósfera observados tanto en superficie (por medio de barcos, boyas y estaciones), como en altura, a través de radiosondeos y aeronaves.

Para Rivaben, “los datos de altura son más valiosos porque brindan mayor información en todos los niveles de la atmósfera cerca de una determinada coordenada”.

Es importante tener observaciones con una frecuencia temporal adecuada. Los datos AMDAR son observaciones mucho más frecuentes, dado que hay muchas aeronaves en vuelo, y son mucho más baratas que un radiosondeo, porque no requieren instalar sensores adicionales”, explica Rivaben.

Los resultados de los modelos son lo que habitualmente aparecen en las aplicaciones de los smartphones. En ese sentido, si dos celulares no coinciden en el pronóstico que brindan para el siguiente día es porque, seguramente, se trata de resultados de modelos distintos.

Sin entrar en los detalles sobre la complejidad de estas herramientas, lo importante es saber que a raíz de la gran disminución de los vuelos en el mundo, es probable que en los próximos días las aplicaciones de celular brinden pronósticos elaborados con menos observaciones meteorológicas, y por lo tanto, sean menos confiables, especialmente a más de 48 horas.



¿Te gustó la nota?

Notas Relacionadas