Inversiones

Quién es el empresario de 28 años que está "regando con dólares" a las empresas del país

El inversor argentino Matías Nisenson invirtió recientemente en tres startups locales. Qué vio en cada una.

La Argentina genera una gran cantidad de emprendedores tecnológicos, capaces de recaudar miles de dólares de capital para impulsar el desarrollo de tecnología e innovación a lo largo y ancho de diferentes sectores de la economía local.

A su vez, en el país, existe un ecosistema de gestores de fondos de capital privado y semilla que participa activamente de rondas de inversión como también hay empresarios que invierten en emprendimientos nativos digitales.

En esta línea, uno de los inversores más jóvenes del país es Matías Nisenson, un emprendedor serial de 28 años que, además de invertir por cuenta propia, compartió un fondo de inversión con Martín Varsavsky, el millonario -y, a veces, polémico- argentino exiliado en Europa.

Recientemente, Nisenson puso el ojo en tres startups argentinas y, en diálogo con Infotechnology, el inversor enumeró las razones por las que desembolsó entre US$ 20.000 y US$ 200.000 en cada una de ellas.

Las empresas de tecnologías en las que invirtió son Buenbit, el exchange de criptomonedas liderado por Federico Ogue, un CEO de 25 años; la fintech Wibond que ofrece servicios de "compra ahora y paga después" a personas no bancarizadas; y Choiz, una plataforma de salud digital que, por medio de una suscripción, permite a mujeres comprar anticonceptivas desde su hogar.

Matías Nisenson, inversor argentino.

"Primero, Buenbit tiene una misión súper interesante. Ogue tiene 25 años y tiene la visión de dolarizar la economía de toda América latina con criptomonedas para que las personas dejen de sufrir la inflación. El plan de él es que vos cobres el sueldo en pesos, lo pases a criptomonedas y dejes de perder con la inflación. Pero vas a poder sacar préstamos y usar los pesos para realizar compras", explica Nisenson sobre "qué vio" en el exchange.

Justamente, en el día de ayer llegó al Congreso un proyecto de ley que busca incentivar el cobro de salarios en monedas digitales estables, conocidas en inglés como "stablecoins".

Según José Luis Ramón, el diputado Nacional de Mendoza que lo presentó, la idea central es que "los trabajadores autónomos que exportan servicios al exterior puedan conservar el poder adquisitivo de su remuneración en el proceso de su ingreso al país".

En segundo lugar, el modelo de negocios de la fintech Wibond sedujo al joven inversor porque "no se necesitan tarjetas de crédito ni estar bancarizado para acceder" sino que tan solo se necesita un Smartphone en el que descargar la billetera virtual.

"En la Argentina, el salario mínimo ronda los $27.000 y para muchas personas es muy difícil acceder a productos como por ejemplo, una heladera. Acá entra Wibond. Si no tenés tarjeta de crédito ni estás bancarizado, no es problema. Ellos te permiten comprar y luego elegir de dónde realizar el débito directo: si desde una cuenta bancaria o pagar en cash en un pago fácil", explica Nisenson y agrega que este modelo es un éxito en los Estados Unidos.

"En el caso de Choiz, invertí y soy tutor de la startup. Ya se están expandiendo a Brasil y a México y me parece vital que existan plataformas con médicos y ginecólogas detrás que faciliten el acceso a recetas y medicamentos", concluye Nisenson.

Un cuarto caso extra de inversión fue Satellogic, la empresa de satélites del argentino Emiliano Kargieman que días atrás anunció una fusión para cotizar en el índice Nasdaq en Nueva York.

Por otro lado, al día de hoy, el total de los fondos -US$ 3 millones- que tenía Myelin VC, el venture capital que conformó junto a Varsavsky, ya fue destinado a startups.

En este marco, Nisenson continúa su camino y remarca lo aprendido al lado de Varsavsky, el empresario argentino que triunfó fuera del país: "Los tipos (sic) como Martín piensan diferente. Es brillante. He visto como emprendedores llevan un proyecto y él ve las cosas diferente al resto de las personas. Siempre les da un punto de vista nuevo en el que no habían pensado. En pocas palabras, piensa de otra manera", dice Nisenson sobre su experiencia.

Sin embargo, detrás de su faceta de inversor y emprendedor, se esconden aficiones y pasatiempos que involucran gusanos, larvas y escarabajos.

Robots y gusanos

Nisenson comenzó su carrera como emprendedor a los 15 años junto a Luciano Bertenasco, su mejor amigo de la infancia. Fundaron su propia software factory y hacían de todo: desarrollaban páginas web para salones de fiestas y también arreglaban computadoras a domicilio por $200.

En ese entonces, es decir, 13 años atrás, establecieron su estructura de negocios, que sigue vigente hasta hoy en día: "A los 15 dijimos: ‘Bueno, cualquier cosa que haga alguno de los dos, es de los dos'", recuerda Nisenson.

En la actualidad, ambos se interesan por empresas con equipos pequeños pero "que tengan potencial para valer miles de millones de dólares", agrega el emprendedor de 28 años.

Pero comparten intereses diferentes: Bertenasco, en su tiempo libre, se interesa por las finanzas digitales y descentralizadas (conocidas por sus siglas DeFi) mientras que Nisenson se dedica a la crianza de gusanos.

Tenebrio molitor.

Precisamente, el inversor trabaja en su tiempo libre investigando e impulsando la crianza de tenebrio molitor, una larva que luego es gusano, y más tarde se convierte en escarabajo

Y tiene una razón: se esconde un gran negocio millonario de alto impacto y que "cierra" por todos lados.

Poco tiempo atrás, científicos en Europa investigaron el potencial de los gusanos y llegaron a la conclusión que son sumamente eficientes para alimentar a animales. Además, consumen poca agua, poco alimento y, como tienen metabolismo rápido, se multiplican de manera exponencial.

"Las larvas tenebrio molitor tienen una proteína de súper calidad con muy buenos aminoácidos", simplifica Nisenson. "Esta proteína es buena para alimentar a cualquier animal monogástrico como cerdos, pollos, perros, gatos y pescados. Hoy en día, se les da una pasta de pescado que significa un 25% de la pesca comercial global. En palabras simples, es muy dañino para el océano. En cambio, las larvas no lo son", explica.

Aquí es cuando entra el pasatiempo "secreto" de Nisenson: armó un equipo que consta de un ingeniero agrónomo, una persona que se dedica tiempo completo a la seguridad de alimentos, un ingeniero en robótica, un ingeniero en automatización y un programador para que estudien y desarrollen prototipos de robots que puedan criar y separar en tiempo real las larvas de los gusanos y los escarabajos de los huevos.

"No es una empresa, es mi hobbie", concluye. Por ahora.


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