Inversiones

Las startups fintech, con el corazón argentino y la mirada en el mundo

El de las fintech es uno de los fenómenos más interesantes que vienen sucediendo en la Argentina. El mercado argentino está sediento de estas soluciones y los emprendedores quieren levantar el guante.

El de las fintech es uno de los fenómenos más interesantes que vienen sucediendo en la Argentina antes y durante la pandemia. Una serie de decisiones políticas, sumado al empuje de emprendedores y la evidente necesidad de educación e inclusión financiera está llevando a que este sector de la economía del conocimiento crezca y se desarrolle. Y cree empleo. ¿Será que las start up fintech son las nuevas generadoras de trabajo de la era digital que, al mismo tiempo, le resuelven la, por momentos, tortuosa operatoria financiera a millones de argentinos?. 

Si antes de la pandemia ya había un crecimiento importante de las cuentas de inversión - o comitentes, en la jerga de las finanzas- producto de los servicios que venía implementando Mercado Pago y de los que fue lanzando Ualá, las restricciones sanitarias que impuso el covid en 2020 obligó a acelerar la adopción de estas herramientas, inclusive en los comercios de barrio más reticentes a hacerlo.

Ya son millones los argentinos que, o usan una billetera virtual, o tienen una cuenta comitente, o se lanzaron al mundo a pagar con QR. Parece haberse superado sin tropezones esa barrera de desconfianza que le generaba a millones pasar a operar y/o pagar en formato digital, inclusive en aquellos territorios donde lo informal forma parte de su idiosincracia.

Las start up fintech abarcan varios rubros, pagos, crédito, proveedor tecnológico y servicios fintech B2B, entre muchos otros. Las más conocidas y hasta fáciles de comprender son las dos primeras por cuanto son la que ayudan a resolver cuestiones cotidianas a las personas. De las más de 300 empresas fintech que hay en la Argentina, según datos de la cámara que las agrupa, 82 son de pago y 66 de crédito lo que muestra claramente todo lo que se debe resolver en materia de educación e inclusión financiera en el país.

Aquí cobro, Anclap, Wibond y Remitee fueron las fintech consultadas por El Cronista para conocer en profundidad cómo surgieron sus proyectos y, principalmente, qué pretendían resolver.

Comencemos por la diaria

Su nombre lo dice todo. Aquicobro es un proveedor de servicio de pago (PSP), tal la definición provista por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y ofrece la posibilidad de que los clientes paguen productos y servicios a través de distintas modalidades: un botón o un link de pago, un pago automático, asociado a una tarjeta de débito, de crédito o prepaga, en una red social, en un negocio físico o en una tienda online. Se trata de un servicio flexible que termina resolviéndole a la gente cosas de todos los días.

"También proveemos facturación inmediata y demás soluciones digitales que, para la mayoría del mercado, puede ser un trastorno, especialmente porque hay desconocimiento sobre cómo sacarle el jugo al cobro o los pagos electrónicos", explicó a El Cronista, Facundo Cornejo, fundador de Aquicobro.

La start up ya presta servicio de procesamiento de pagos a medio millar de clientes y cuenta con más de 40.000 usuarios pagadores. La facilidad del servicio es lo que hace que su adopción sea rápida, especialmente de parte de los comerciantes porque ya saben que a los usuarios abonar cualquier cosa por la vía electrónica forma parte de su día a día.

De hecho, Cornejo recuerda una anécdota en la que un conocido que se cruza por la calle lo saluda y le dice: "Che, te tengo que agradecer por Aquicobro" y cuando le preguntó por qué le contestó que su mamá, que vive lejos de su domicilio, padece una enfermedad crónica que la obliga a tomar unos medicamentos de manera constante. Como él se ocupa de esa tarea, tenía que ir hasta la farmacia, pagar los medicamentos y hacer el envío. Pero desde que la farmacia incorporó el botón de pago de esta fintech, su mamá se limita a efectuar el pedido por WhatsApp, la farmacia le manda el botón, él paga desde donde esté y, acto seguido, salen los remedios hasta el domicilio. "¡¡Me resolvieron la vida!!", reiteró el vecino contento, según el recuerdo de Cornejo. Por eso, también esperan crecer un 40% en el próximo año.

El advenimiento de las billeteras virtuales fue previo a la pandemia donde, finalmente, lo que venía creándose comenzó a utilizarse de modo casi masivo. Fue el caso de Wibond, que surgió a partir de la necesidad de las empresas de automatizar y digitalizar la cadena de cobros. "Había mucha burocracia y pensamos que se podía hacer mucho más simple. Actualmente somos un medio para pagar en cuotas sin tarjetas con foco en el usuario", explicaron desde la compañía. En un país donde hay unos 6,5 millones titulares de tarjetas de crédito sobre una población económicamente activa que ronda los 12 millones poder financiar sin el plástico se erige como una solución masiva.

El objetivo de esta fintech de origen cordobés es potenciar las ventas en las tiendas e-commerce bajo el concepto "buy now, pay later". Es decir, ayuda a quienes cuentan con un canal online y también a quienes no poseen tarjeta. Y quienes sí posee un plástico y tienen límite pueden ampliarlo. Un punto más es que quienes teniendo tarjeta no sienten simpatía por financiarse con ella pueden hacerlo mediante esta opción.

Como en la vida no todo pasa por comprar sino por sostener otras situaciones, Remitee es otra fintech que apunta a que quienes emigran tengan la vida más fácil cuando viajan, o deben enviar o recibir dinero entre países distintos. Y en estos tiempos las operaciones como la última mencionada suelen estar a la orden del día.

"Actualmente, en América latina los envíos de dinero para ayuda familiar se hacen en efectivo y se realizan en locales físicos a la calle, lo que las hace muy caras, consumen mucho tiempo y son muy riesgosas por el hecho de trasladarse con efectivo hasta los locales de atención. Las empresas tradicionales han quedado rezagadas con respecto a la revolución tecnológica", sostuvo Nicolás Zamudio, co-fundador y CFO de Remitee.

Y trae datos que bien pueden servir de base para comprender cada uno de los proyectos fintech que se ponen en marcha en la Argentina. Las remesas afectan a más de 400 millones de personas en el mundo que envían unos u$s715.000 millones por año, de acuerdo a datos del Banco Mundial. Ese monto, que asombra, es mucho mayor si se tiene en cuenta que esa cifra es sólo la que se mueve por los canales formales. La Argentina forma parte de esta realidad. Remitee ya tiene más de 15.000 clientes que usaron la aplicación desde el lado del envío, y más de 65.000 receptores, es decir, personas que resultaron impactadas por esa operatoria.

Animarse, aprender y ahorrar

Cuando un desarrollo tecnológico resuelve un tema de todos los días, su adopción es rápida. Y se transforma en el primer paso de un proceso de aprendizaje financiero que puede llevar a los usuarios a experimentar con otras herramientas.

El paso siguiente suele ser el de los ahorros, las inversiones. Hacia ese punto se dirige Anclap, una plataforma que implementa el stablecoin ARS, también conocido como peso argentino digital. Sí, como se lee, este país también tiene su criptomoneda.

En este caso puntual se trata de un activo digital basado en una blockchain abierta y descentralizada, que representa 1 a 1 a la moneda nacional y está respaldada en un 100 por ciento por entidades bancarias. Sirve de infraestructura tecnológica interoperable que conecta al mundo digital con el sistema financiero local de forma segura además de habilitar pagos entre diferentes plataformas y que sigue las regulaciones locales.

"El servicio de Anclap es gestionar los procesos interoperables de cash-in y cash-out, también llamados on-ramp y off-ramp, es decir, que el usuario de cualquier plataforma pueda hacerse de ARS, transaccionar con ellos de forma digital o pagar servicios, o liquidarlos nuevamente cuando necesite. Gracias a su condición de ‘token digital' el ARS sirve como medio de intercambio para transaccionar en una red global segura, representando y manteniendo la estabilidad intrínseca con el peso argentino", apuntó, por su parte, Ivan Mudryj, cofundador de Anclap.

Anclap cuenta con unos 350 usuarios que aporta feedback constante para ajustar la aplicación. Al menos 25 comercios ya utilizan este peso digital para cobrar sus ventas a través de la integración con Coinqvest, una pasarela de pagos cripto que les permite a los comerciantes ofrecer sus productos sin importar la moneda en que se pague.

Aún cuando cada uno de ellos actúe en un escenario diferente de las finanzas digitales, comparten un objetivo común: unir puntos de manera sencilla para pagar, invertir, ahorrar, ayudar. Aquí radica el valor de las start up fintech: saben que hay mucho terreno en el cual trabajar en donde, además de crear una aplicación para resolver un hecho puntual, la capacitación de quienes difunden y usan estos servicios resulta crucial.

Hay otra característica que también los hermana. Una vez colocada la piedra fundamental en la Argentina el objetivo siguiente es plantar bandera en otros países.

Remitee funciona en la Argentina y Chile pero desde cualquiera de estos dos países un usuario puede, por caso, recargar el celular de un amigo ubicado en otro rincón del mundo. En Aquicobro hay convencimiento de que el trabajo duro se debe hacer en nuestro país, pero ya están en negociaciones con el mercado europeo, y planes para desembarcar en 2022 en España y, a partir de ahí, vislumbrar cómo continuar conquistando el continente.

Anclap tiene en la mira a la región. Sus fundadores van en dos frentes: desarrollar una billetera para que cualquier persona no-cripto pueda acceder y usar los servicios, y replicar el mismo esquema e integrar América latina en la misma red a partir del estudio minucioso de la regulación de cada país, para poder operar con sencillez en cualquiera de ellos. La expectativa de Wibond es abrir nuevos mercados, comenzando por Chile - que ya está en pleno proceso de activación - y antes de que cierre 2021 poner un pie en España.

Innovación en un mercado anquilosado

Otro punto en común entre los emprendedores es que piensan en mejoras en función de un sistema que en décadas no introdujo innovación. Y esto cabe tanto para la Argentina como para la región. La necesidad a la que apuntan, por tanto, es rápidamente adoptada y esa facilidad que supone operar se traduce en un ahorro de tiempo, que tiene tanto o más valor como la transacción en sí misma.

Varias de estas start up surgieron durante la pandemia, aún cuando algunas venían haciendo sus experiencias previas en el mundo tecnológico, no necesariamente financiero. Aquícobro, por caso, se convirtió en lo que es hoy luego de digitalizar un casting para una fiesta en la que pasaron 4.000 personas. "Desde ahí vimos que la tecnología aplicada a esa problemática ayudó tanto a los organizadores como a los participantes, que ahora iban con un turno y listo, antes que esas colas... Luego comenzamos a innovar con soluciones para inscripciones en los intercolegiales o en los Juegos Evita, donde había que gestionar a 25.000 participantes. Más tarde vinieron los servicios para congresos", recordó Cornejo.

La idea de Remitee no fue "espontánea" pero sí surgió de integrar la experiencia en la industria tradicional de pagos extra bancarios y envíos de dinero en América latina y de ver cómo la tecnología estaba transformando el modelo del negocio de pagos en todo el mundo.

"Cuando uníamos esos dos mundos surgía claramente que en Latinoamérica la industria de pagos internacionales entre personas no había cambiado en 30 años, cero innovación, y el sacrificio que implica hacer un envío de dinero a través de los servicios tradicionales era un problema gigante, de millones de personas", sostuvo Zamudio.

Mudryj, de Anclap, se propuso encontrarle una vuelta enriquecedora a la pobreza del peso argentino. "La idea surge de la necesidad de cerrar la brecha entre el sistema financiero tradicional y el mundo digital, conectándolos y permitiendo pasar de uno a otro de forma eficiente. Blockchain nos permite representar activos y transaccionarlos de forma económica, rápida y segura con cualquier tipo de moneda. La app proporciona no solo una rampa de entrada y salida a la red digital descentralizada, conectándola con el sistema financiero local a través del peso argentino, sino que también ofrece una capa de servicios adicionales para que las empresas puedan operar en el mundo digital". Con un agregado: contar con el dinero en forma inmediata si se lo necesita para pagar, vía tarjeta de débito prepaga o QR.

Las historias de cada una de estas start up también revelan un aspecto fundamental si se quiere integrar e incluir. Y es que el mundo fintech se está desarrollando de manera más o menos equilibrada en el territorio argentino, lo que evidencia que la necesidad cruza a las diversas geografías e idiosincracias. Conformado por unos 15.000 profesionales, las fintech prometen continuar generando desarrollo, conocimiento y empleo. Y lo hacen formalizando una parte de la economía que ha sabido ser bastante opaca. Ideas nuevas para permear a un sector que ha hecho poco por crecer y que ha sabido tomar las dificultades culturales y coyunturales para crear nuevos servicios. Inventiva, que le dicen. Las start up fintech muestran que es posible, aún cuando tengan puesto un ojo más allá de la frontera argentina.

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