Este tucumano quiere salvar al mundo con su empresa: Bill Gates y Jeff Bezos confían en él

Después de Bluesmart, Diego Sáez Gil creó un marketplace que permite a las empresas comprar créditos de carbono para compensar emisiones. Tiene a Microsoft de cliente y a Amazon como inversor.

Diego Sáez Gil (38), oriundo de un pequeño pueblo de Tucumán, traspasó las fronteras y cruzó los diferentes océanos gracias a su espíritu inquieto, tecnológico y emprendedor.

Con su proyecto Pachama, el cual cobró vida hace dos años con el propósito de salvar el mundo, consiguió que Microsoft se convierta en uno de sus clientes y que Amazon se vuelva uno de sus inversores

En 2007, un año después de graduarse en la Universidad Nacional de Tucumán, el licenciado en Administración de Empresas se fue del país con 25 años para realizar un máster en Barcelona; y a partir de ese momento su historia cambió por completo.

"Pensé que volvería a la Argentina, pero la vida me siguió llevando de Barcelona a Nueva York, de Nueva York a California, de California a Hong Kong, y finalmente a California que es donde estoy ahora", relata el CEO en un mano a mano con Infotechnology.

Su primer éxito fue WeHostels: una app para reservar hostels fundada en 2011, que luego vendió a una empresa y así pudo pagar sus deudas de estudiante. El segundo, creado en 2014, fue Bluesmart: la empresa de valijas inteligentes que podías trackearlas con GPS y 3G. Y el tercero fue Pachama, una plataforma que permite a empresas comprar créditos de carbono para compensar el daño que provocan. Los últimos dos pasaron por la aceleradora Y-Combinator.

"Siempre tuve de fondo la preocupación de la crisis medioambiental que estamos viviendo. Eso me llevó, después de que vendimos Bluesmart, a tomarme un tiempo para investigar mucho respecto a cuáles son las posibles soluciones al cambio climático", recuerda.

Y de esa investigación concluyó que frenar la deforestación y empezar una reforestación masiva del planeta era uno de los principales remedios a dicha problemática debido a que cuando los bosques crecen, capturan una gran cantidad de carbono de la atmósfera. En el pasado se reforestaba para hacer madera u otras actividades económicas similares.

Pero hace unos 15 años, con las Naciones Unidas surgió un mercado de créditos de carbono por el cual se incentiva, o a veces se regula, a las empresas para compensar su huella de carbono, explica Sáez Gil.

El procedimiento es así: las compañías miden cuánto carbono emiten, disminuyen todo lo posible, y compensan lo que no pueden reducir en el corto plazo comprando créditos de carbono a una persona que planta árboles.

"El problema es que hasta ahora era un mercado muy burocrático, basado en papeles, donde era muy caro participar -detalla-. Era difícil acceder a buenos proyectos y para la gente que reforestaba era complicado poder certificar los créditos para el carbono."

En este complejo marco, fue que nació el mercado de carbono online de Pachama. "La idea de nuestra empresa fue usar las últimas tecnologías disponibles para hacer todos estos procesos más eficientes y que, así, vaya más dinero de las empresas a bosques", apunta.

"Es como un Mercado Libre de bonos de carbono, donde hay compradores y vendedores. Nosotros hacemos que se encuentren en esta plataforma y eso permite que quien tenga un bosque en Perú, Congo, Indonesia, etcétera pueda conectarse con una empresa que quiera comprar bonos. Y pueden confiar que el bono es válido porque pueden ver la imagen satelital de los bosques", resalta. "Le estamos dando mucha más transparencia al mercado, Hemos demostrado que se pueden hacer estimaciones muy precisas desde la imagen satelital", subraya el emprendedor.

 ¿Las empresas que compran bonos de carbono, generalmente lo hacen para cumplir con la regulación o por voluntad propia?

En algunos países es por regulación -como ocurre en la Unión Europea, Canadá, California y Corea del Sur, por ejemplo-, pero también sucede algo muy interesante: muchas empresas están autoimponiéndose el compromiso de alcanzar lo que se llama "carbono neutralidad" o "net0 emissions". Empresas como Microsoft, Google, Apple, Amazon, las más grandes del planeta, se auto comprometieron a alcanzar el carbono neutralidad para el año 2030 y entonces empezaron a comprar créditos de carbono. Logramos que Microsoft se vuelva uno de nuestros clientes y que Amazon se vuelva uno de nuestros inversores. Esta idea empezó caminando por el bosque, de repente se volvió realidad y empezó a tener mucho impacto.

¿En algún momento sentiste que fracasaste con algún proyecto?

Siempre hubo fracasos, pero siempre traté de reformular la idea de que son fracasos a decir que son experiencias de aprendizajes. He tenido muchos fracasos, de alguna manera Bluesmart fue uno (las valijas inteligentes quedaron prohibidas en el 2018 porque contenían baterías de litio). Pero me siento muy agradecido y no cambiaría nada porque aprendí un montón. Te diría que se fracasa día a día, más de lo que se tiene éxito.

¿Cuáles considerás que son los ingredientes para que un emprendimiento sea exitoso?

Obviamente empieza con una idea, tiene que ser innovadora y sólida. El primer paso que siempre hago yo es pelotear la idea con mucha gente, charlarla, que te den feedback. Así la vas puliendo y mejorando en el aire. El segundo ingrediente es un equipo fundador. Hacer un proyecto solo es muy difícil, hay que buscar socios: tienen que ser personas a las que le confiás mucho y ojalá que tengan complementariedad con vos. Es decir, si sos más del palo de los negocios buscate a alguien del palo de la tecnología. Número tres: ejecutar, llevar tus ideas al mundo con coraje, mejorar cada día un poco más y no rendirse. Y el entusiasmo. Obviamente, el capital es algo que hace falta para empezar un emprendimiento; pero cada vez se va a haciendo más barato comenzar uno. Este lo empezamos con una inversión muy pequeña (US$ 150.000) y fue básicamente sentarnos a escribir códigos y emails.

¿Sos optimista con respecto al futuro de la Argentina?

No me queda otra que ser optimista, así somos los emprendedores. Obviamente hay momentos en los que me apena las cosas que veo en el país. Pero si te fijás, en este momento el mundo está en crisis. Entonces cuando todos están en crisis no te digo que mal de mucho consuelo de tontos, pero sí te da la pauta de que hay un tiempo de cambios a nivel global. La Argentina tiene que conectarse al mundo. La pandemia hizo que muchas empresas ahora sean remotas y que compañías de California estén contratando ingenieros, diseñadores, personas de todos los ámbitos y de todo el mundo. Eso es una gran oportunidad para el país.  

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