Esta empresa argentina ayuda a que se produzca casi un cuarto de toda la soja del mundo

La compañía de tecnología para el campo Rizobacter ya abarca el 60% de la cuota de mercado del continente africano y continúa expandiéndose por todo el mundo. Qué hacen.

A escala local, las empresas de tecnología enfocadas en la agroindustria captaron inversiones de US$ 100 millones, según un estudio realizado por Agfunder junto a la aceleradora GLocal. En medio de la pandemia, fueron protagonistas startups de tecnología agrícola, conocidas como agtech.

Una de ellas es Rizobacter, una agtech que se especializa en microbiología agrícola y además atiende problemáticas "de nicho" en un negocio de pocos nombres. Su modelo de negocios se basa en la venta de productos biológicos como inoculantes para la soja, biofungicidas, bioestimulantes, bioinsecticidas, entre otros.

Este año, la empresa expandió su negocio a Australia y Kazajistán y ya opera en países como Serbia, Croacia, Hungría, entre otros 45 países. Además, Rizobacter abarca el 60% de la cuota del mercado africano.

En la Argentina, la agtech se encarga de inocular el 90% de las semillas a escala local. Por otro lado, países vecinos como Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia ya utilizan esta práctica. En total, a escala mundial tratan alrededor del 23% de la soja con tecnología.

La principal diferencia con la fertilización química es que la inoculación con productos biológicos es 50 veces más económica, no hay riesgo de contaminación y están compuestos de microorganismos que no tienen riesgo para la salud humana ni para aguas subterráneas.

"Estos productos son amigables con el medioambiente, previenen la degradación de los suelos, son más económicos y seguros para el productor, mejoran la calidad y rendimientos de los cultivos e, integralmente, favorecen a una agricultura regenerativa. A su vez, estas ventajas se combinan con la mayor demanda de alimentos, las mayores exigencias regulatorias de los países que promueven disminuir el uso de químicos y las exigencias del propio consumidor", dice Matías Gorski, gerente global de productos biológicos de la compañía.

En este momento, la startup trabaja en su nueva patente que llamaron Rizoderma, un "curasemilla" 100% biológico que funciona como biocontrolador fúngico, es decir, no permite que las semillas se enfermen. Fue desarrollado junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en la Argentina. Será comercializado en la Unión Europea y ya es utilizado por productores a escala local.

"Hoy son muchos los desafíos, pero también las oportunidades. Los resultados son más seguros y sustentables. Hay que trabajar en multiplicar los productos para poder tener mayor alcance", concluye Gorski.

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