Clonar animales

Clonación, el negocio oculto que puede volver a abrir una canilla de dólares

Es una de las técnicas de laboratorio que más discusiones, promesas y miedos generó cuando se logró clonar los primeros mamíferos. Hoy pelea por convertir esos cimientos en un negocio redituable y con vistas al exterior. Qué lugar ocupa la Argentina y por qué podría ser un diferencial clave.

 Hace pocas semanas se cumplieron las bodas de plata (25 años) de uno de los descubrimientos más llamativos de la ciencia del siglo 20: el nacimiento de Dolly, el primer mamífero nacido por clonación, a partir de material genético extraído de las células de la piel de una oveja adulta.

La oveja Dolly.

Y no es este el único hito-aniversario: "También acaban de cumplirse 19 años del nacimiento de ‘Pampa', la primera ternera argentina obtenida tras clonar células fetales", le recordó a INFOTECHNOLOGY Daniel Salamone, investigador del Conicet y uno de los expertos con mayor experiencia en el desarrollo de estas técnicas.

‘Pampa', la primera ternera argentina clonada.

Efectivamente, dos décadas atrás los crecientes y sucesivos logros en la materia atraían la atención de los medios y de los inversores: no por casualidad la ternera Pampa fue un logro científico en el que participó, en forma activa, el laboratorio privado Biosidus. 

Después de Dolly, se fueron logrando otros éxitos: se clonaron caballos, chitas, cebras, cerdos y camellos

Además, por supuesto, también se clonan regularmente mascotas, básicamente perros y gatos. Y, en el último lustro, grupos de investigadores de todo el mundo están impulsando avances importantes en esta técnica para poner a punto el salvataje de ejemplares de especies en vías de extinción.

Sin embargo, poco a poco, y por una suma de razones, la clonación dejó de ser protagonista y lo que hace apenas un par de décadas parecía estar encaminado a ser el centro de una explosión de ciencia y negocios, fue quedando constreñida a algunos nichos y entreverada entre otras herramientas biotecnológicas y reproductivas.

Daniel Salamone, investigador del Conicet

"Al principio la técnica generó muchísimo interés. Por ejemplo, se pensó que serviría para producir órganos que podrían usarse para hacer trasplantes y resolver así la crónica faltante de donantes por medio de la clonación ‘terapéutica'. Pero esta idea, por varias razones, no prosperó. Aparte de las dificultades propias del laboratorio, clonar embriones para trasplantes generaba en muchas personas dilemas éticos", apunta Salamone, que también es profesor en el Departamento de Producción Animal de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba). 

Otra de las razones que dificultaron su avance es que en muchos países europeos fue tomando fuerza un movimiento que buscaba preservar el bienestar de los animales.

"Se impuso la idea de que los procesos de clonación estaban asociados al maltrato, cosa que no es así en absoluto. Pero ese movimiento también contribuyó a desalentar el avance de esos desarrollos", explica el investigador.

Pero más allá de los debates sociales, lo cierto es que la clonación implica usar técnicas muy complejas. Y pese a que -con el tiempo- se las fue mejorando, aún suelen fallar y siguen siendo consideradas una tecnología "ineficiente".

¿Cuán ineficiente? Obviamente eso depende de la especie y de la experiencia del grupo que interviene en el proceso de laboratorio, en la implantación y en el cuidado del embrión hasta el nacimiento.

 Clonación de personas, ¿un tema superado?

  • El factor limitante en la clonación siempre son los ovocitos, que son los gametos femeninos y no hay de dónde sacar. Pero además hay otro impedimento que es la cuestión ética. A los científicos de ningún laboratorio serio se les pasa por la cabeza clonar seres humanos. 

"Pero a grandes rasgos, hoy tenemos que transferir entre 15 y 20 embriones clonados para lograr un potrillo vivo. De todos modos cabe aclarar que esos resultados son mucho mejores que cuando se empezaron a desarrollar estas tecnologías y apenas lográbamos un nacimiento cada 300 intentos", ejemplifica el doctor Adrián Mutto, director del Laboratorio de Biotecnologías Aplicadas a la Reproducción y Mejoramiento Genético Animal de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam).

Y sin embargo, pese a las mejoras, la explosión de animales campeones clonados anticipada en relación con la demanda de criadores de bovinos tampoco ocurrió.

 Adrián Mutto, director del Laboratorio de Biotecnologías Aplicadas a la Reproducción y Mejoramiento Genético Animal (Unsam) 

"Pasaron otras cosas. Por ejemplo, la Comunidad Europea prohibió la importación de animales y de productos derivados de ejemplares clonados y/o transgénicos. Como la Argentina es exportadora de leche y de carne, esa traba hizo que cayera el interés de los productores en la clonación de toros y vacas. Igualmente algunas cosas sí se hacen. Nosotros hemos clonado ejemplares campeones de raza Brangus que luego algunas cabañas usaron como reproductores. Pero no es algo que tenga una demanda sostenida", detalla Mutto. 

 Hay dos ámbitos en el que la técnica está funcionando y puede crecer, tanto desde la eficiencia como en la demanda y los negocios: uno es la clonación de mascotas. Y el otro es usarla como parte esencial de los programas de conservación y recuperación de especies en extinción 

Sin embargo, aunque en algunas especies la tecnología no "prendió" a nivel masivo y comercial, en otras sí. "Hay nichos donde se aceptaron -e incluso se impusieron- las copias genéticas idénticas de ejemplares campeones. Es lo que pasó en el mundo de los caballos de polo, caballos de salto y un puñado de otras competencias equinas", explica el biotecnólogo Gabriel Vichera, director científico y cofundador de la firma Kheiron Biotech, una compañía dedicada a la clonación de ejemplares de equinos y que hace años investiga, provee y exporta estos servicios. 

"Sin embargo", aclara Vichera, "aunque la clonación de caballos está bastante desarrollada y está probado que funciona bien, no se extendió al enorme mundo de los caballos de carrera, actividad donde cualquier tipo de manipulación de los ejemplares está estrictamente prohibida"

De todos modos, y en parte porque la Argentina ha sido mundialmente reconocida por sus equipos de polo, y en parte porque en ese deporte los ejemplares "copiados" se destacan en los teams de campeones, nuestro país hoy cuenta con el récord mundial en cantidad de caballos clonados en forma comercial y sus ejemplares se exportan en forma regular

Además, en los laboratorios locales trabajan en la temática algunos de los científicos más reconocidos en la materia.

A modo de ejemplo, las estadísticas de Kheiron Biotech indican que terminará 2021 con 250 ejemplares clonados, número que pocos laboratorios en el mundo suelen alcanzar. 

Por otra parte, el polo no está solo. Otro de los rubros deportivos en los que la clonación promete acrecentarse es el de camellos de carrera, disciplina en la cual también ha intervenido Mutto y su grupo, que trabajaron aportando know-how y desarrollos científicos a criadores de Emiratos Árabes Unidos.

Perros, gatos y animales en extinción

 Hay otros dos ámbitos en el que esta técnica está funcionando y tiene mucho espacio para crecer, tanto desde la eficiencia como en la demanda y los negocios: uno es la clonación de mascotas, básicamente perros y gatos. 

Y el otro es usarla como parte esencial de los programas de conservación y recuperación de especies en extinción. Que esté aumentando su presencia en el mundo de las mascotas domésticas no es raro

Hace años se sabe que los humanos estamos dispuestos a invertir mucho afecto, tiempo y dinero en el cuidado de estos compañeros perrunos y gatunos. Por eso hay un puñado de compañías que han desarrollado y ofrecen este servicio. 

"Una de las mayores del rubro es la coreana Sooam Biotech y tiene muchísima demanda. Clonar un perro con ellos puede costar entre US$ 80.000 y 100.000 y tienen una lista de espera de seis meses", cuenta Mutto. 

Laboratorio de perros clonados de la empresa japonesa Sooam Biotech.

Por otra parte, la clonación "sería una opción más para obtener nuevos embriones de especies animales de las que actualmente quedan pocos ejemplares en libertad. Esos embriones pueden ser congelados para implantarse, en el futuro, en alguna ‘madre' sustituta y así obtener nuevos ejemplares que, con el tiempo, podrían ser liberados para intentar repoblar algún ambiente", profundiza Salamone. 

Estas técnicas permiten también aumentar la variabilidad genética, algo básico para la sustentabilidad de una especie y obtener con mayor facilidad gametas y óvulos para facilitar la reproducción de una especie en desaparición. 

Según Vichera, la clonación también se irá combinando con otras tecnologías que hoy están en auge. "Se puede usar en conjunto con la edición génica que permite apagar o prender a voluntad la secuencia y la expresión de ciertos genes que aportan características deseadas en un animal. Si se logra obtener una línea celular bien ‘editada', ese material genético podría clonarse para obtener muchos ejemplares con las características deseadas. Esto podría ir desde una mayor producción de leche o de ciertas proteínas o que el sistema digestivo de la vaca se modifique de manera de que emita menos metano. Esa posibilidad podría ser una clave para reducir las emisiones de gases que colaboran con el efecto invernadero. Y también podríamos desarrollar animales más resistentes a ciertas pestes", desarrolla el experto. 

Como la edición génica abre una infinidad de caminos genéticos que se bifurcan, el especialista propone sumar a esas investigaciones aportes provenientes del mundo del Data Science, el Machine Learning y la Inteligencia Artificial, recurriendo a algoritmos que ayuden a predecir cuales son las mejores mutaciones posibles y así facilitar la obtención de ejemplares mejores. 

En definitiva, ¿qué puede pasar con la clonación en los próximos 25 años? Los expertos consideran que hay oportunidades de que siga creciendo en ciertos nichos, aunque no tanto como en sus orígenes, con el desarrollo de laboratorios que se dediquen exclusivamente a clonar.

Más bien imaginan el desarrollo de laboratorios y empresas donde trabajen profesionales de varias disciplinas, enfocados en la investigación y el desarrollo de tecnologías reproductivas.

Equipos que hagan, y ofrezcan, edición génica, congelación de embriones o semen, inseminación artificial, transferencias embrionarias y, también, opciones de clonación como parte de un creciente paquete de servicios biotecnológicos.

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