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Un avance tecnológico pone en peligro un "tesoro" argentino de u$s 9000 millones

Las reservas argentinas de litio alcanzan los 2 millones de toneladas; es la cuarta reserva más grande del mundo: por qué la creación de baterías de iones de sodio podrían "romper" la economía de Argentina.

02 de Junio 2020
Un avance tecnológico pone en peligro un "tesoro" argentino de u$s 9000 millones

Gracias a la tecnología, las baterías de iones de sodio están funcionando y mejorando a pasos agigantados. Esta mejoría amenaza la producción de litio en Argentina, Bolivia y Chile.

La Universidad de Washington State (WSU) comenzó a desarrollar baterías de iones de sodio. Las baterías de iones de socio serán mucho más baratas que las baterías de litio.

Las baterías de litio se utilizan para computadoras, teléfonos y autos eléctricos: están hechas de materiales como el cobalto y el litio, materiales escasos y caros. Poder desarrollar baterías de iones de sodio será un gran salto para la producción tecnológica pero un retroceso para países que abundan en litio.

Las baterías de iones de sodio están hechas con sodio barato: el material es abundante y se encuentra en océanos y en la corteza terrestre. Es el candidato perfecto para el almacenamiento de energía a gran escala.

Los investigadores obtuvieron resultados disruptivos con el ion de sodio: lograron una batería con la misma capacidad que las baterías de iones de litio. Además, la batería que crearon también puede recargarse: mantuvo el 80% de su carga después de 1000 cargas.

Batería de ion de sodio sostenida por un colaborador de la investigación.

La investigación es dirigida por Yuehe Lin, profesora de la Escuela de Ingeniería Mecánica y de Materiales de WSU y Xiaolin Li, investigadora científica de PNNL. “Este trabajo allana el camino hacia baterías prácticas de iones de sodio”, explican los investigadores. “Si podemos encontrar alternativas viables al litio y al cobalto, la batería de iones de sodio podría ser competitiva con las baterías de litio”, dijo.

Por qué un desarrollo de este estilo podría hacer caer la economía Argentina

Actualmente, las reservas argentinas de litio alcanzan los 2 millones de toneladas; es la cuarta reserva más grande del mundo, solo superada por Australia, China y Chile. Este know-how nacional es el que aprovechan para diseñar baterías para la nueva generación de dispositivos electrónicos, donde se destacan la aplicaciones médicas como los marcapasos inteligentes y la industria de los wearables que quiere volver hacer del reloj un accesorio funcional.

Las baterías de litio evolucionaron en dispositivos electroquímicos realmente sofisticados y cuyo mercado los demanda ávidamente. “Actualmente hay grandes inversiones en desarrollar mejores baterías, más capaces, más duraderas y más seguras”, cuenta Sergio Barón (50) de Dynami, una empresa dedicada a diseñar y llevar a fábrica las baterías del futuro: delgadas, potentes y a medida.

Tal vez lo más interesante es que Argentina ocupa, por su geología, un lugar privilegiado para poder pisar fuerte en este nuevo negocio: “Se calcula que el 65 por ciento de las reservas mundiales se ubican en el triángulo geográfico que abarca los salares del norte de Argentina, Chile y del sur de Bolivia”, detalla Marcelo Álvarez, gerente general de la Cámara de Empresas Mineras de la Argentina (CAEM).

Y agrega: “si nuestra industria hace bien las cosas en los próximos años, podemos posicionarnos como un jugador mundial y proveer a un mercado de enorme crecimiento”.

La industria ya se transformó en un segmento que vale más de US$ 23.000 millones y podría superar los US$ 93.000 millones para 2025, según la consultora Grand View Research.

Además, a diferencia de lo que ocurre con otros minerales, como el oro y la plata, el litio ofrece la posibilidad de industrializarlo, al menos parcialmente, en forma local, de manera de sumarle valor y multiplicar las posibles exportaciones por cientos de millones de dólares.

Lo cierto es que la demanda global de litio está explotando. Y la razón central es que así como hoy el “ícono” social por excelencia es el iPhone, en un par de décadas lo será Tesla, símbolo del auto eléctrico. 



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