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Qué vio Werthein en este negocio "escondido en el mar" por el que invirtió US$ 70 M

Con este serán cuatro los cables de fibra óptica que, desde la localidad bonaerense de Las Toninas, conectan a Argentina con el mundo web por debajo del océano. Además, hay un quinto proyecto que tiene detrás a una empresa estadounidense con CEO argentino.

Por MARÍA GABRIELA ENSINCK Y SEBASTIÁN DE TOMA - 19 de Julio 2018
Qué vio Werthein en este negocio "escondido en el mar" por el que invirtió US$ 70 M

Aunque vendió su participación en Telecom el año pasado, meses antes de la fusión entre la teleoperadora y Cablevisión, el Grupo Werthein nunca se retiró de las Telecomunicaciones y acaba de anunciar la construcción de un nuevo cable de fibra óptica para internet que conectará a la Argentina con el mundo por debajo del océano, con una inversión de US$ 70 millones.

Lo hará junto a la compañía Seaborn, desarrolladora y operadora de sistemas de cable submarino, y el puerto de entrada elegido es la estación de enlace terrestre de Telecom Argentina en la localidad bonaerense de Las Toninas.

Se trata de la cuarta conexión de este tipo instalada en el país, y la primera que se hace desde 2001. En números: al país, por mar, entran tres cables: el SAm-1 (capacidad actual: 1,92 terabits por segundo) que lo une con Boca Ratón, Florida, EE.UU.; el SAC (con una capacidad de 1,5 Tbps), que desembarca en Puerto Rico; y el Atlantis-2, que llega a Europa vía Portugal y España (y también pasa por el continente africano).  Estos tres son propiedad, en la actualidad y respectivamente, de Telxius (Telefónica); Telecom Italia Sparkle y CenturyLink; y de un consorcio que incluye a varias compañías, entre ellas Telxius y Telecom Italia, pero también la brasileña Embratel (que lideró su desarrollo, allá por el 2000), la alemana Deutsche Telekom, las estadounidenses AT&T y Sprint, los franceses de Orange y los británicos de BT, entre varios otros.

Dos cables más completan el menú: el Bicentenario y el Unisur, que unen a la Argentina con Uruguay en camino de ida, y que proveen conexión al país vecino (algo que pronto será de ida y vuelta, como se verá). El primero es de Telxius y la uruguaya estatal Antel, y el segundo de esta última y Telecom Argentina.

Con el "ARBR" (acrónimo de Argentina - Brasil) que construirán Werthein y Seaborn, se suma "una ruta más moderna y directa para conectarse por Internet entre Buenos Aires y Nueva York, y al mundo", destacó Larry Schwartz, presidente y CEO de Seaborn Networks.

El punto de llegada del ARBR en Brasil será Praia Grande, en el estado de Sao Paulo, lo cual "permitirá la conexión directa con Nueva York a través del cable submarino Seabras-1 que ya está operativo", informaron desde Telecom Argentina. Asímismo la teleoperadora proveerá a ARBR una ruta de enlace entre Las Toninas y la Ciudad de Buenos Aires.

La construcción de este nuevo cable submarino "está programada para comenzar este año y se completará en 2019", señaló Claudio Schwartzman, responsable de proyectos de Tecnología en el Grupo Werthein. "El acuerdo que firmamos con Telecom nos permite usar la estación de enlace de Las Toninas e incluye el transporte a través de enlace terrestre hasta la ciudad de Buenos Aires", aclaró el ejecutivo. "El poder usar la estación de amarre de Telecom nos facilita las cosas, porque la otra opción era construir una propia, con mayor costo y tiempo de obra", destacó.

El tendido submarino se extenderá por 2.000 kilómetros y tendrá cuatro pares de fibra, con una capacidad máxima de 48 Tbps (Terabits por segundo). Seaborn tendrá un 65% de la propiedad del cable, y el grupo argentino se quedará con el 35% restante. "Esta es una inversión para el mediano plazo, en función del crecimiento de la demanda. Con el nuevo enlace, el precio mayorista de internet podría bajar entre 30 y 40%", apuntó Schwartzman.

"Se trata de una inversión en infraestructura que no se hacía desde hace 17 años, y mejorará sensiblemente la conectividad de Argentina con el resto del mundo", especificó. "Las redes de fibra que funcionan hasta ahora tienen tecnología más antigua y un costo de mantenimiento alto", sostuvo. "La idea es poner esta infraestructura a disposición de otros players del cuádruple play como canales de cable del interior y la estatal Arsat, con lo que la mejor conectividad a menor costo llegará a todo el país."

Según proyecciones de Cepal, el consumo de Internet en América latina crece al 35% anual, con lo que la ampliación de la infraestructura de conectividad era una tarea pendiente, especialmente en la Argentina.

"Este acuerdo comenzó a gestarse hace un año y medio, y el hecho de que hoy (por ayer) podamos anunciarlo tiene que ver con que, por un lado nuestro socio terminó las obras del cable Seabras-1, que une Praia Grande con Nueva York, con una inversión de US$ 500 millones, y por otra parte, los trámites por la fusión entre Cablevisión y Telecom habían generado que las autoridades estuvieran abocadas a ese tema y una vez aprobada pudimos firmar el acuerdo nosotros", destacó el ejecutivo del grupo Werthein.

Además, hay otro proyecto para construir un nuevo cable de Globenet, una empresa estadounidense con un argentino a la cabeza. Además, existen novedades en la otra orilla del Río de la Plata que van a impactar en el negocio telco local y también hay desarrollos ya en marcha para ampliar la infraestructura terrestre, incluido el Plan Federal de Internet que lleva adelante el gobierno nacional.

Globenet un operador mayorista de capitales estadounidenses que anunció hace pocas semanas –en la International Telecom Week que tuvo lugar en Chigago entre el 6 y el 9 de mayo– que desplegará un nuevo cable submarino de 2.500 kilómetros para unir Rio de Jainero y San Pablo, Brasil, con Las Toninas. Esta nueva construcción ampliará el footprint de una compañía que ya cuenta con 23.500 kilómetros de infraestructura y que pasa por Bermuda, Brasil, Colombia, Estados Unidos y Venezuela. Este nuevo cable estará disponible para 2020 y la inversión por el momento no ha trascendido.

El argentino Eduardo Falzoni, un old-timer de la industria telco global, con pasado en Telecom Argentina y Telecom Italia Sparkle, es desde febrero 2017 el CEO de la compañía. Explica que están en el proceso del diseño técnico del cable y luego tendrán que elegir quién  va a realizar la construcción. “Hay muchos proveedores de contenidos estadounidenses que quieren llegar a la Argentina y para hacerlo van a necesitar cada vez más capacidad de transporte”, dice. “El cable es similar al de 2001 pero la tecnología ha avanzado mucho, por suerte, y por cada pelo de fibra la capacidad es cuatro veces mayor a lo que era entonces.” 

“El país ha estado afuera del sistema por 20 años, por eso los precios mayoristas en Brasil están cinco veces más baratos”, puntualiza Horacio Martínez, CEO de Silica Networks, empresa que brinda servicios de telecomunicaciones. En este sentido, una fuente del sector en off asegura que “lo que acá comprá a 7,5, en Brasil lo paga 1,5”. Martínez cuenta que están trabajando en hacer cruces en la cordillera, uno al norte de San Rafael (Mendoza) y otro cerca de Bariloche; un tercero, que inaugurarán a mitad de año, está al norte de Junín de los Andes. Esta última se trata de una inversión de unos US$ 10 millones que hacen junto a un ISP chileno, una cooperativa de San Martín de los Andes y una red universitaria. Además, están haciendo desarrollos para conectar Brasil por vía terrestre, a la altura de Bernardo de Irigoyen (Misiones), junto a empresas provinciales y un consorcio de varios privados.

 

Un poco de historia

Cuando el último anuncio de un nuevo cable submarino que llegaría a la Argentina ocurrió, en el sillón de Rivadavia se sentaba Fernando de la Rúa, y hacía poco menos de un año que la Argentina se había quedado afuera del mundial de Francia. Corría mayo de 1999 y el precio del dólar era, todavía, de un peso.

Se trataba del SAm-1, propiedad de Telefónica de España. Este inició operaciones en diciembre del 2000. Antes, en 1998 había sido el turno del SAC, o South American Crossing, que comenzó su vida en septiembre del 2000 y era un desarrollo de Global Crossing.

En aquellas épocas, los analistas advertían que esta última empresa estaba gastando más de la cuenta en la construcción de los cables. Razón no les faltaba: poco tiempo después del anuncio, entre marzo y abril del 2000, estallaría la burbuja puntocom, cuya onda expansiva arrastró a la industria telco. Puntualmente, Global Crossing cambiaría dos veces de dueño: primero fue parte de Level-3 y, recientemente, fue comprada por el conglomerado estadounidense CenturyLink.

El pecado fue el optimismo que generó una  infraestructura sobredimensionada. El caso de la Argentina es paradojal: se construyó tanto que, al día de hoy, se llega con la misma infraestructura de hace 18 años y, actualizaciones tecnológicas mediante, la capacidad de los cables aún no está colmada. Pero, claro, todo el hardware es víctima, más tarde o más temprano, de la entropía. Para los cables submarinos, esa hipotética fecha es de acá a dos años, cuando se cumplan los 20 años desde que comenzaron a funcionar.

 

Lo que hay

El backbone argentino de conectividad, desde ya, tiene redundancias: hay cables que ingresan por la cordillera para asegurar la conectividad aunque alguno de los submarinos salgan de circulación (como sucedió en agosto del año pasado, cuando un evento afectó al SAC). “Además del SAC, tenemos conexiones terrestres que cruzan la cordillera desde Mendoza hacia la estación de amarre de Valparaíso, Chile y conexión vía Uruguayana, Brasil”, explica Ernesto Curci, vicepresidente de Gestión de servicios y redes de CenturyLink, uno de los jugadores más importantes del mercado, que cubre el 72 por ciento de la demanda de interconexión global.

Cabe considerar, por otro lado, que solo el 40 por ciento del tráfico de internet en el país es soportado por los cables internacionales; el restante 60 se sostiene gracias a las redes de distribución de contenidos locales y la red de puntos de intercambio de tráfico de la Cámara Argentina de Internet (Cabase), según comentó Germán Garay, de Metrotel, cuando fue consultado por este medio en septiembre de 2017 (la conexión se vio degradada durante unas horas por los inconvenientes generados por el huracán Irma).

En el caso de Telecom Argentina en tanto proveedor, es parte de los consorcios que operan los ya mencionados Atlantis-2 y Bicentenario, además de Colombus-3, el Sea-Me-We-3 y el Panamericano. También son clientes de Telecom Italia Sparkle en el SAC/Latin American Nautilus y del SAm-1 de Telxius. Y, vía Las Cuevas, Mendoza, se conecta con Entel Chile para salir al Pacífico.

La compañía, que ya fusionada con Fibertel, prevé invertir US$ 5.000 millones desde este año y hasta 2020 para “potenciar la infraestructura”, en palabras de fuentes de la firma. Esto es parte de una reconversión y evolución tecnológica a la que “la arquitectura de la red fue migrando desde un concepto de anillos interconectados hacia un formato de malla óptica interurbana”.

Desde la presidencia de Cabase, Ariel Graizer menciona que la Argentina ha mejorado en lo que es la infraestructura de transporte y de los puntos de intercambio de datos (IXP, en inglés), pero bastante menos en última milla y conectividad internacional. “El avance de los últimos años fue de la mano de la iluminación gradual de la red federal de fibra óptica que administra Arsat, que a medida que va poniendo operativos sus diferentes tramos, permitirá mayor capilaridad y alcance para llegar allí donde las inversiones del sector privado no llegan”, sostiene. “Tenemos 27 IXP regionales que constituyen una red de intercambio de datos que es clave en la infraestructura crítica de Internet en la Argentina, al punto que pone al país entre los cinco con más IXP del mundo, junto con Estados Unidos, Brasil, Rusia y Alemania.” Y respecto a los precios mayoristas, Graizer habla del “rol clave” que tiene que tener Arsat, la empresa estatal que administra la red federal de internet, para que bajen los precios. “Esto tiene que ver con poner a disposición de  todos los actores servicios mayoristas de transporte, no de internet, a precios competitivos para que esos actores sí puedan ofrecer servicios de internet minoristas.”

El directivo destaca la conectividad que el país tiene con Uruguay y menciona que Cabase está en tratativas de replicar el modelo que llevan a cabo con la estatal uruguaya Antel con Chile, Brasil, Paraguay, Perú y Bolivia. “Mientras esperamos los nuevos cables, tenemos que mejorar la conectividad y redundancia con Brasil y Chile, que tienen nuevos cables submarinos ya llegando.”

Respecto a Arsat, desde el Ministerio de Modernización mencionan que en la actualidad “hay un tendido de fibra de 32.264 kilómetros, de los cuales 26.645 están iluminados, con más de 450 localidades conectadas al servicio mayorista que provee la estatal, la mayoría con menos de 5.000 habitantes, que tenía un servicio de internet precario o nulo”. Esto llevó a que en estos lugares el precio del mega mayorista —que Arsat comercializa a US$ 18— descendiera en un 64 por ciento, según Convergencia Research. El objetivo para final de mandato es llevar conexión a un total de 1.300 localidades argentinas. “El gobierno anterior cometió el error de no iluminar casi nada hasta terminar de construir, cuando lo más conveniente era iluminar por partes, como se está haciendo ahora”, reconoce en off una fuente cercana a los responsables de la entonces Red Federal de Fibra Óptica durante el Gobierno de Cristina Fernández.

Furukawa, el fabricante de cables de origen japonés con fábrica en Berazategui, tiene el 35 por ciento de marketshare en lo que a infraestructura de fibra óptica se refiere. “Estamos trabajando con las operadoras, que mantienen un nivel óptimo de inversión, para ampliar sus redes y, además, modernizarlas”, comenta Diego Martín, gerente Comercial de la empresa en el país.

“Colaboramos con gobiernos provinciales y con el nacional en proyectos derivados del Plan Federal de Internet para lograr una mayor capilaridad de fibra. Queda mucho para cablear aún, tanto el 5G como la internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) van a demandar cada vez un mayor ancho de banda.”

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Las Toninas, capital nacional de internet

Con apenas 5.000 habitantes permanentes (aunque llegan más de 300 mil turistas cada verano), el balneario bonaerense de Las Toninas es el punto estratégico por el que llegan los cables de fibra óptica que conectan a la Argentina con el mundo a través de Internet.

Según los especialistas, se trata del lugar más cercano a Buenos Aires donde puede instalarse un cable submarino evitando el Río de La Plata, cuyo lecho es demasiado barroso para una obra de semejante envergadura.

Hay que tener en cuenta que, a contrario sensu de lo que podría pensarse, “no existe una relación entre la cantidad de estaciones de amarre y la velocidad de internet de un país, ya que allí participa el resto de la cadena de distribución a los usuarios, como los proveedores de servicio”, indica Curci. En este sentido, Olga Cavalli, docente universitaria y presidente de Internet Society Capítulo Argentina, menciona que “en general, la Argentina tiene muy buena conectividad en su región central y menos hacia el norte y el sur del país, donde hay menos mercado y menos población”.

Paradójicamente, Las Toninas fue una de las últimas localidades en contar con internet de banda ancha en el país. El primer cable submarino, construido por Telefónica y Global Crossing (hoy Level3), llegó en 1995. Pero sus habitantes recién pudieron conectarse en 2010.



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James Rake Reportar Responder

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