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Pablo Sánchez, de Brubank: la mano derecha de Bruchou, que creó el banco más moderno de la argentina

Ya fundó su startup, la vendió, trabajó para la empresa más grande y se asoció con Juan Bruchou para que los home banking dejen de estar hechos con Paint.

Por FLORENCIA PULLA - 29 de Septiembre 2020
Pablo Sánchez, de Brubank: la mano derecha de Bruchou, que creó el banco más moderno de la argentina

La mayoría de la gente en el sector tecnológico sigue esta fórmula: trabajar en una gran empresa tradicional, dejar todo por la startup propia, venderla, retirarse joven. Pero Pablo Sánchez, CTO de Brubank, hizo todo al revés. Primero vino la startup, después vino la venta, y finalmente llegó el momento de trabajar en una gran empresa. Con un adicional: esta también la fundó él.

Nacido en Córdoba, Sánchez hace tanto que vive en Buenos Aires que casi no se le nota el acento de La Docta. Es un verdadero millennial según la definición estricta del término —nació en 1985, a los 25 años vino a vivir a la gran ciudad — pero se escapa de las etiquetas. Lo que sí es claro es que, a cada proyecto, le agregó la frescura de la juventud.

Como CTO de Brubank, el banco digital más grande del país con 1,5 millones de clientes, agregó funcionalidades novedosas a la experiencia del home banking: las doble tildes azules de WhatsApp ahora también significan que una transferencia llegó bien; el “modo oscuro” que permite ahorrar batería también es de la partida. Pero, más importante, desarrolló el banco desde cero, sin arrastrar legacy ni estructura pesada, lo que le permitió moverse rápidamente en un océano de tiburones.

Pero para llegar al banco, primero tuvo que pasar por la fintech. Aunque ya había trabajado empresas de tecnología en Córdoba —primero, en la vieja CTi, antes de convertirse en Claro, y después en HP— su coqueteo con los proyectos digitales vino de la mano de una agencia, Social Snack, creada por Matías Dutto y Juan Pablo Sueiro.

“Agarré un par de valijas y me vine. Al poco tiempo, manejaba un equipo de 20 personas”. En ese camino estaba cuando conoció a Juan Rossi e Ignacio Ricci, sus socios primero en la agencia Vulsai. “Al principio, éramos una agencia digital, trabajamos con Young and Rubicam, con Madre. Pero a medida que pasaba el tiempo, nos fuimos volcando más y más al desarrollo de producto para empresas de afuera, como Foursquare. Cuando nos tocó el turno de desarrollar herramientas de ecommerce nos dimos cuenta de que habia una gran necesidad de crear un sistema de pago white label que sea fácil de implementar. Así nació Get Mango”.

Dos años trabajaron puliendo la plataforma de pagos que tenía una integración fácil con APIs de ecommerce, con buena documentación para poder hacer implementaciones simples en cada empresa y así poder dar una experiencia propia al momento de hacer check out. A medida que fueron creciendo le agregaron otros condimentos: un dashboard de transacciones en tiempo real y soluciones de fraude y conciliación, entre otros. Un ecommerce competidor de Mercado Libre, Avalancha, los ayudó a probar su plataforma en un momento de gran estrés: un Hot Sale. “Nuestros sistemas resistieron mientras los otros se caían”, recuerda.

Después de esa experiencia se sumaron como clientes aerolíneas y otras empresas de ecommerce. “Ahí fue cuando entramos en el radar de MercadoLibre, que compra Mango en 2016”. Reconoce, sin embargo, que estuvieron también en tratativas con otras empresas pero que la decisión de ser adquiridos tuvo que ver con Marcos Galperin. “Entendió enseguida qué cosas se podían potenciar con Mango adentro. Era la decisión correcta para crecer”.

Los fundadores se quedaron en el equipo de Tecnología un tiempo más para pensar cómo potenciar el producto al momento de hacer la implementación entre Mango y MercadoPago. “Me focalicé en comercio crossborder y en las APIs de MercadoPago. El producto que se largó para pagar en las estaciones de servicio con QR vino por un contacto de Mango”, explica. Fue el destino que unos exclientes de Mango, Diego Pando y Nelson Dubosq, de Digital House, lo pusiesen en contacto con quien luego sería su socio, Juan Bruchou, para crear Brubank.

El Uber de los bancos

Bruchou no es un improvisado y lo eligió como partner justamente por la complementariedad entre sus conocimientos: después de trabajar como CEO del Citi por más de tres décadas, Bruchou se retiró de los bancos tradicionales para crear uno de cero, inspirado en las experiencias de Simplebank, en los Estados Unidos. “Él había visto ejemplos afuera pero le faltaba la pata tecnológica. Nos tomamos un café en Digital House para charlar sobre qué se podía hacer. Y le dije que si empezábamos de cero podíamos traer esos modelos ágiles a la Argentina. Así me sumé como cofundador”, recuerda hoy, desde su oficina.

 “¿Un banco o una billetera?”, ese era el gran dilema al principio, con el ejemplo de Nubank en Brasil pegando muy cerca de casa. “Los usuarios argentinos siempre quieren un poco más. Y una fintech le resuelve un montón de problemas a quienes no estuvieron bancarizados nunca; gente que no tiene una tarjeta. Pero si estás bancarizado lo que querés sumar es una propuesta de valor. Juan armó el equipo bancario y yo el equipo tecnológico. Al principio cuando contrataba gente le preguntaba qué pensaba de su banco y si me decían que lo odiaban estaban contratados. Había que sumar gente que no tuviese experiencia en tecnología bancaria para ampliar un poco la mente a la hora de diseñar el producto”.

Finalmente, en siete meses tuvieron un MVP y una licencia de banco totalmente nueva (algo que el BCRA no daba desde hacía 30 años, con la única excepción de Wilobank) con una plataforma que tenía que pasar un único estándar: poder tener una experiencia de banco 100 por ciento online y poder operar en cualquier horario.

“Si puedo ver series en Netflix a cualquier hora, ¿por qué no voy a tener acceso a mi plata, que es de las cosas más importantes, también a cualquier hora? Si querés sacar un plazo fijo un martes a la noche, podés. Lo mismo con cuotificar consumos o con usar Touch ID para hacer el login. Fuimos los primeros en hacerlo”, explica. Así, la arquitectura del banco es modular para poder hacer cambios rápidos sobre la marcha. “No quiero tener que elegir una tecnología que no pueda cambiar por 20 años”, reflexiona sobre el legacy de los bancos.

“Si mañana los celulares dejan de ser el killer device y otra tecnología los reemplaza, como los lentes, tenemos que poder replicar esa experiencia sin tocar todo el backbone. Lo importante fue armar una estructura pensada para el crecimiento y la escalabilidad que nos permita hacer el deploy de un proyecto en días”.

Así las cosas, el banco hoy tiene 1,5 millones de clientes y crece al ritmo de su innovación, con muchos eligiendo al banco digital como primera o segunda opción bancaria. A fuerza de GIFs, tildes de WhatsApp, agilidad en los procesos y lógica crearon una plataforma que fideliza a sus clientes más jóvenes: enfocada a los millennials, creada por un millennial.

FICHA PERSONAL

Nombre: Pablo Sánchez Edad: 37 años

Estado civil: Soltero

Trayectoria: CTi, HP, Social Snack. Co-fundador de Vulsai, Co-fundador de Mango Payments, Product Manager en Mercado Pago y co-fundador de Brubank.

Hobbies: fanático del cine y las series con un interés especial: saber cómo funcionan las cosas.

Educación: Universidad Nacional de Córdoba y Universidad Blas Pascal.

Equipo de IT: 50 personas.



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