Las razones por las que Amazon quiere instalarse en la Argentina pero aún duda

En la pulseada por convertirse en sede regional del gigante tecnológico, del otro lado está Chile. Allí, Amazon no confía en los cambios impositivos para firmas digitales.

En Buenos Aires, no quieren cantar victoria. Pero confían en que ya no hay vuelta atrás. La elección del gigante tecnológico Amazon sobre en qué país se instalará, finalmente, en América del Sur -con una inversión que llegaría a u$s 1000 millones- está a poco de definirse y el resultado, según fuentes cercanas a la negociación a las que accedió este diario, beneficiará a la Argentina.

En medio de varias idas y vueltas, el marco regulatorio sobre privacidad de datos y la claridad en los beneficios fiscales nacionales y provinciales ofrecidos en la Argentina a la firma del hombre más rico del mundo -el CEO, Jeff Benzos- pesan, en este momento, mucho más para Amazon que los problemas energéticos y los vaivenes cambiarios que encontraron como debilidades en el país.

En Chile, que compite cabeza a cabeza contra la Argentina para seducir a Amazon, hubo un punto que desmotivó a la empresa. Una reforma impositiva que impactaría, fuertemente, en la economía digital fue un tema central en la última reunión que tuvieron representantes de Amazon Web Services (AWS) con funcionarios del Gobierno trasandino. Los nuevos tributos incluirán tanto a plataformas de comercio electrónico como de servicios; ambos, centrales para la compañía.

Como, todavía, no hay una aprobación oficial de la empresa, ambos países continúan presentando estudios para quedarse con la inversión de Amazon. Pero, internamente, está claro que Bahía Blanca es el lugar elegido en la región. La firma instalará un centro de datos con la proyección de almacenar y procesar información pero, también, como puntapié inicial al eCommerce.

En la Argentina, ya se constituyó la sociedad y la firma obtuvo su CUIT para operar, facturar y recibir capitales. El año pasado, Amazon Web Services intensificó su vínculo con el país, con oficinas y a través de un acuerdo con el entonces Ministerio de Modernización, de Andrés Ibarra. Por eso, la cercanía con sectores claves del Gobierno, como esa cartera pero, también, con la Agencia de Inversiones y la Agencia de Acceso a la Información Pública, es decisoria para la firma.

La elección de Bahía Blanca responde a varios argumentos, además de tratarse de una zona franca. Ya estarían cerrados los terrenos en los que se instalará la empresa que, por sus características, es un gran consumidor de electricidad y agua, dos insumos centrales para este tipo de plantas, que necesitan refrigeración y permanente funcionamiento. Para desviar la atención sobre los problemas energético que preocupan en la Argentina, Bahía Blanca sumó proyectos de parques eólicos que podrían entrar en funcionamiento antes de que Amazon comience a operar, entre otras promesas oficiales que aseguran a la compañía el abastecimiento, cuentas fuentes vinculadas con el proyecto.

Localmente, además, la zona del puerto de Ingeniero White intenta recuperar el empuje que tuvo en el pasado y recrear un modelo de polo tecnológico que se da en otros sitios. De hecho, se barajó la posibilidad de que Rosario fuera el lugar elegido porque se consolida un cluster de firmas tecnológicas pequeñas en crecimiento.

La ciudad santafesina se descartó, finalmente, por la proyección de conflictos políticos que acercaron asesores locales de la operación.

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