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La mujer que llegó para salvar a AFIP del escándalo es "la mejor en lo suyo"

Su pasó por Anses dejó en pie un sistema robusto que incluye el pago de asignaciones y la modernización de sistemas legacy. Recién llegada, quiere repetir la experiencia en una AFIP atravesada por el escándalo.  Por FLORENCIA PULLA - 28 de Agosto 2018
La mujer que llegó para salvar a AFIP del escándalo es "la mejor en lo suyo"

Sandra Rouget es, como decía Aristóteles, un animal político; ese concepto esquivo que es el “zoon politikón”. Aunque no toda su vida profesional la pasó en el sector público, en todos lados se llevó su experiencia “de este lado del mostrador”, como llama ella a sus roces diarios con la política: cierto gusto por el riesgo, su capacidad —innata o adquirida— para negociar ante la adversidad, su talento para resolver rápido y bien.

Mujer CIO no se nace, se hace, aunque en el caso de Rouget algunas de esas características estuvieron siempre presentes. La perseverancia, por ejemplo, la heredó de su padre que terminó el secundario recién cuando ella —y su hermana, cuatro años mayor— estaban en el primario y logró su título universitario (es contador) cuando Rouget tenía 14 años. “Nuestra vida cambió por completo”, reconoce hoy desde la oficina que AFIP tiene sobre la avenida Paseo Colón, en San Telmo. Esa vida de la que habla empezó, primero, en la casa de su abuela en Almagro, donde vivió parte de su infancia y donde estaba el colegio al que fue toda la vida, Mater Ter Admirabilis, y luego, en Belgrano, donde se mudó cuando su padre consiguió un trabajo en la Caja de Ahorro y Seguro, donde se jubilaría, luego, como gerente de sucursal.

 

En esos años de hormonas turbulentas fue que los sistemas casi la pierden para siempre: por su educación religiosa, Rouget barajó la posibilidad de convertirse en monja aunque, reconoce, “tenía un novio desde los 15 que después se convertiría en mi primer marido”, cuenta hoy. La espiritualidad, sin embargo, fue la gran constante en su vida. Dice que la acompañó en momentos duros en el trabajo y, también, personales: algunos divorcios, algunos despidos injustificados, algunas guerras internas. “Soy muy creyente y, de hecho, tengo imágenes de la virgen siempre conmigo. Pero no siempre voy a misa”, dice. “La espiritualidad cristiana la reemplacé por otras cosas.” Hoy, quien se desempeña como subsecretaria general de Sistemas y Telecomunicaciones de AFIP medita, estudia metafísica y hace reiki.

Algo de esa espiritualidad la tuvo que acompañar en sus años de estudio. Se casó muy joven y estudió licenciatura en Sistemas en la Universidad CAECE. “Me gustaban la matemática y la física. La computación me parecía, inclusive en esa época, algo del futuro”. De las pocas mujeres que se dedicaban al tema en el año 1977, quedó embarazada de su primera hija, Valeria, a los 23 mientras daba sus primeros pasos como programadora en la Caja de Ahorro y Seguro. “Durante la carrera no sentí el sexismo pero cuando quedé embarazada mi jefe de ese momento me sentó y me dijo: ‘¿Para qué vas a volver?’. Me trataban distinto por estar embarazada”, cuenta. Pero sí volvió: el desafío de formar parte del primer plantel profesional, no solamente idóneo, de ese lugar, la obsesionaba. “Era un ambiente muy competitivo porque Sistemas, en ese momento, había decidido profesionalizar su staff y había invitado a matemáticos y científicos a aplicar para puestos. Como hacíamos un examen para ingresar nos decían los ‘burkas’.” Cuando llegó su segundo hijo, Federico, tampoco dudó en volver aunque tuvo que encontrar en su madre algo de ayuda.

Por esos años, cuenta, “ya sentía que iba a ser difícil seguir avanzando. Encontré, en un diario, un clasificado y así fue que entré a trabajar al cooperativismo”. Allí, como analista, implementó sistemas de SeguroCoop para su relanzamiento. “Tuve que elegir todo de cero: hardware, software, diseñar procesos…”, recuerda. “Me sentí muy respetada pero buscaba otros desafíos.” Trabajó allí cuatro años y en 1994 se pasó al correo, también por un anuncio clasificado. Entró como analista senior y en menos de un año se convirtió en la flamante gerente de Reorganización cuando la empresa Encotesa se hizo del correo. Allí aprendió una regla que la ayudaría en sus posteriores trabajos privados y, también, en el grueso de su carrera como CIO en el sector público: que las dos condiciones necesarias para sobrevivir en cualquier estructura —en el Estado y en las empresas por igual— son, básicamente, las mismas. “Gestión y política”, explica. “En el privado, 70 por ciento se lo lleva la gestión y 30 por ciento las políticas internas de la compañía. En el Estado, es al revés. Eso implica, también, desarrollar una serie de habilidades más que otras. Ir y volver, ir pivoteando entre los dos mundos, requiere mucha gimnasia. Pero hay un costo en ese cambio constante, que es aprender y reaprender todo el tiempo”.

El sueño del correo terminó demasiado pronto. Por esas combinaciones de “política y gestión”, no siempre espurias, en 1996 la echan. “Me quedé en la calle y sin un peso. Recién me había separado de mi segundo marido. Tuve que empezar de vuelta”. No fue el diario sino el destino la que la llevaría a su próximo lugar profesional. En esos meses de angustia, se las rebuscó como pudo: vendió jabones y, también, “freelanceó” para el Banco Mundial. Pero cuando se encontró con un viejo amigo auditor del correo que en ese momento trabajaba en Anses, su vida cambió para siempre.

El desafío más grande

Hacerse cargo de los sistemas de Anses implicó, para Rouget, enfrentar el desafío más grande de su carrera. En rigor, fueron dos los momentos que atravesaron su relación con el ente que maneja, en la Argentina, la seguridad social. Esa primera experiencia la encontró como gerente de Reingeniería, en 1996, un trabajo que duraría solo dos años. En ese breve lapso, significativo, trabajó con Horacio Rodríguez Larreta para hacer la reingeniería de los sistemas legacy que, en ese momento, eran la constante. Hoy, reconoce que el proyecto era tan ambicioso que “todavía no existían las herramientas para llevarlo a cabo".  Se quedó con las ganas; en 1998 se fue. “Me piden el puesto”, dice. Pero la historia la reivindicaría, luego, en su segundo paso por Anses.

Tuvo, primero, que volver al privado, como si hubiese allí todavía lecciones para aprender. Entró a Imagining Automation, una empresa norteamericana especialista en biometría que había sido subcontratada por Siemens para hacerse cargo del software del proyecto de DNI que, luego, explotaría en escándalo. No le huye a la controversia. “Aprendí tanto; los estándares que se manejaban eran altísimos y si no se pasaban auditorías estrictas no pagaban. Empecé como gerente de Calidad y en tres meses me nombraron subgerente para toda la Argentina y de Calidad en los Estados Unidos, la casa matriz de la empresa.” Rouget cuenta que en ese proyecto, que se pensó acá pero se terminó en el país del Norte, tuvo que poner mucho de su creatividad argentina. “Había que alinear a tres empresas: Siemens, que hacía la logística del proyecto; Indra, que tenía la base de datos, y nosotros, que hacíamos el desarrollo de software. El equipo de allá no terminó de entender nunca el proyecto y, a los 10 días de entregar, no habían escrito una línea de código. Nos jugábamos el futuro de la empresa porque sin ese dinero no se podían pagar sueldos. En 10 días hicimos algo que debería haberse desarrollado allá en 60 y pude hacerlo porque volé a todo mi equipo.” Lo terminó pero “en modo sargento”. Dice que, sin saber que lo estaba aplicando, los entregables por hora que exigía a su equipo eran un ejemplo prehistórico de lo que hoy es una novedad: metodologías ágiles.

"Si elijo quedarme es para dejar las cosas mejor que como las encontré.” 

Por su dedicación en el proyecto, Imagining le ofreció trabajar en la casa matriz. Había buscado casas, colegios para sus dos hijos y el momento era ideal: corría el 2001, un momento complicado para el país. “Pero me enamoré.” Conoció a quien hoy es su marido —“el tercero y el último”— y decidió quedarse. De 2001 a 2003, hizo consultorías en Santo Domingo —para la planificación estrátegica del sistema de jubilaciones de ese país-—, en Guatemala —para el desarrollo del plan de inversión para verificación vehicular y control fronterizo— y hasta en Ghana y Filipinas, donde se puso encima el proyecto de reingeniería de Aduanas.

El canto de sirenas del Estado la volvió a llamar en 2006, esta vez como CIO del Ministerio de Justicia de la Nación. “Me llamó el subsecretario de Coordinación Administrativa porque necesitaban implementar el proyecto de certificado de reincidencia, que se movía de una manera muy poco eficiente: había gente haciendo cola un día antes, se vendían turnos, el proceso era burocrático y lento.” En 20 días, reorganizó el proceso de obtención del certificado para que saliese en 10 minutos, sin lugar para los negocios “extra”. Consiguió una planta de 100 metros cuadrados, compró un escáner de huellas y una ticketeadora, e implementó un sistema de turnos. Rediseñó el proceso de manera tal de conseguir, en tres pasos, el certificado, e irse a casa en ocho minutos. “Cuando implemento un proyecto complicado me abstraigo de las resistencias.”

Pero a veces la vida da revancha. En 2008 la llamaron, otra vez, de Anses. “Venía de ser CIO, no me iba a tentar nada menos que eso.” Después de algunas idas y vueltas proyectos como la reincorporación de las AFJP a los sistemas de Anses (“Eran 13 sistemas con arquitecturas distintas, con bases de datos diferentes, que tuvimos que integrar”, dice hoy) y el desarrollo de la estructura necesaria para dar respuesta a las necesidades de una seguridad social que, durante los años kirchneristas, se hizo cargo de muchos proyectos. “Con la Asignación Universal por Hijo… me enteré tres días antes, y por televisión, que teníamos que crear un sistema que incluyese información que el Estado todavía no tenía.” La cifra no era menor: se necesitaban datos de un millón de chicos y de sus padres. “Mandamos a cuadrillas de 500 personas a relevar esos datos”, dice. Su experiencia anterior, con el pago de las garrafas sociales, le había dado elementos para sospechar que mientras se desarrollaba, in house, un sistema ad hoc para la liquidación se podía empezar a trabajar. “Tuvimos que cruzar bases de 3 millones de chicos que todos los meses se actualizan con datos distintos para determinar si se cobra o no ese haber. Por eso muchas veces se dice que Anses trabajaba como una software factory: se necesitó de recursos senior y de otros, nuevos  y ágiles, para desarrollar esas soluciones. Eran expertos en Java, en .Net, y mientras se iba capacitando gente que, en ese momento, solo hacia Cobol.”

Su último proyecto, ya bajo el pulgar de esta administración, fue el de la reparación histórica que implicó, por primera vez, que el Poder Judicial le diera el visto bueno a la firma digital. Después esa experiencia, que implicó la coordinación entre dos poderes del Estado —Ejecutivo y Judicial—, decidió, en sus palabras, “bajar un cambio”. Pero la calma siempre antecede al huracán.

En sus zapatos

No es fácil llenar los zapatos de quien se considera el “gran revolucionario” de los sistemas de AFIP. Tanto así, que Jorge Linskens la antecedió como CIO del año en Infotechnology : en 2004, los CIO destacaron su labor por centralizar la estructura de IT del organismo, construir un nuevo centro de cómputos, unificar las políticas de desarrollo y volcar las operaciones a la web. “Jorge es un histórico pero su segunda gestión tuvo algunos parches”, reconoce sobre el escándalo que impulsó la su salida definitiva del organismo recaudador. Habla, sin decirlo, de la filtración de datos que se originó en las entrañas mismas de AFIP y que pesa, todavía hoy, como una sombra sobre el equipo de 850 personas que dirige.

¿Qué falló? “Las gestiones anteriores hicieron poco en materia de control. No supieron acompañar los problemas de ciberseguridad que aparecieron en los últimos años. Tomé decisiones en materia de seguridad que hicieron que el día a día, la operativa, empezase a ser menos ágil pero más segura. Hoy, no penalizamos el control; falta agilidad pero ganamos en seguridad.” Dice que lo más difícil fue calmar a la gente que trabaja en su equipo. “Les pegó en su orgullo; les allanaron la oficina. Hoy, la prioridad es calmar para poder construir”, dice.

A pesar del cimbronazo, en estos meses como CIO —está en el cargo desde noviembre pasado— integró ejecuciones fiscales digitales electrónicas entre el Poder Judicial de la Nación y la AFIP, incluyendo firma digital, un nuevo portal de clave fiscal, y la declaración jurada en línea para empleadores de empresas privadas. Es la primera en reconocer, sin embargo, que falta muchísimo y que hay que trabajar de cara al contribuyente para que sienta los cambios y se faciliten los trámites. Proyectos como el de las terminales de autoconsultas para  declarar en Ezeiza y, también, la puesta en marcha de una blockchain propias están en el blueprint de este año.

En todos los casos, Rouget sabe que no será fácil. Pero, meditación de por medio, no le teme a la adversidad. Lo supo, quizás desde siempre: “En cada lugar en el que estoy, quiero cambiar las cosas. Soy inquieta, me gusta el cambio. Pero si elijo quedarme es para dejar las cosas mejor que como las encontré”.

AFIP

Fundación: 1997

$ 2.578 billones de recaudación 

21.231 empleados

500 sucursales en todo el país 

La IT de AFIP

Personal de IT: 850

Presupuesto IT : $611 millones (2018)

Hardware: Servidores centrales DB Oracle SUN; Farm Servers X86 virtualizados con Linux y Windows Server como Web Server y App Server, Storage: Hitachi, EMC; Librería robótica Oracle SL3000. 

Software: Sistemas operativos: Solaris 11 en servidores centrales; servidores de Aplicación (Linux 80%; Windows Server  20%); virtualización, OpenStack y VMware ESXi; Backup: Veritas Net Backup; Monitoreo: BMC True Sight; planificación de procesos, IBM Tivoli Workloader Scheduller; administración descentralizada PC: Landesk; antivirus: Symantec Endpoint. 

Consultoría: No usan. Todo in house.  

Comunicaciones: Telefónica y Telecom. 
 

Ficha personal

Años: 57
Estado civil: Casada (2 hijos)
Educación: Licenciada en Sistemas de CAECE
Hobby: Meditación

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Nota publicada en la edición 251 (agosto/2018) de Infotechnology.



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6 Comentarios

Eduardo Martinez Reportar Responder

hobby meditacion igual que el payaso,. ya tenemos animales empresaurios, lo que falta es una hembra politica , anda a la jaula hija de aristoteles

Julio Cesar Di Nocco Nocco Reportar

Solo un comentario, Hijo de mil putas.

Eugenia Vega Reportar Responder

La pagina sigue siendo una porqueria, poco segura y funciona mal. Puntualmente el tema de intereses/demandas de bd todo atrasado y mal calculado

Esteban Rebizzo Reportar Responder

La misma cantidad de empleados que el pentagono. Que verguenza.

Zulu Delta Reportar Responder

Al día de hoy trabajando en AFIP no podes enviar un mail fuera del dominio, censuró la intranet por que no le gustaban las criticas que recibía, esas son algunas de las medidas de La CiO

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es fue y sera una grandisima hp

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