*

Negocios

La empleada doméstica y otra historia que deja mal parados a los bancos

Un economista y docente contó el "calvario" de su empleada doméstica para acceder a una simple caja de ahorro gratuita.

Por SEBASTIÁN DE TOMA - 13 de Diciembre 2018
La empleada doméstica y otra historia que deja mal parados a los bancos

El economista (UBA) Ignacio Carballo, a través de su cuenta en la red social Twitter, contó el “calvario” que tuvo que atravesar una empleada doméstica -cuyo nombre no trascendió- a su servicio para abrir por primera vez una cuenta bancaria en, en este caso, el Banco Nación.

“Hubo barreras que reflejan un sistema ineficiente que confío puede y debe mejorar en pos de una inclusión financiera real y para todos/as”, indicó Carballo en su primera publicación.

La desinfomación en la línea de caja fue la “primera barrera”, comentó luego. “Tenés que traer un servicio a tu nombre o certificado de domicilio", le dijeron a la mujer. Con la insistencia de Carballo, que la acompañó a realizar el trámite, de que por normativa esto no es así, y tras una consulta al gerente de la sucursal, pudieron avanzar.

En charla con Infotechnology.com, Carballo recuerda que existieron dos comunicados del Banco Central  -el 5.928/16 y el 6.050/16 (agregadas a continuación)- que determinan la gratuidad de la caja de ahorro en pesos y la tarjeta de ahorro asociada.

Cabe recordar que este año el Banco Central además determinó que dar de baja las cuentas en los bancos debería poder hacerse "en unos pocos clics", como contó este medio oportunamente. El cumplimiento de esta norma también es dispar, a pesar de esfuerzos como el ex vicepresidente de la entidad, Lucas Llach.

En el paso siguiente, siguiendo con el relato de Carballo, la traba fueron los cuatro formularios a completar y firmar, más otros cinco papeles que había que firmar. “El 90% de las consultas (muchas que la titular no sabía) el banquero podría responder con mínimo esfuerzo web cruzando datos con DNI”, aclaró el economista, que además es docente e investigador tanto en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Católica Argentina.

Una tercera complicación es la espera para utilizar el servicio, dado que si bien pudieron abrir la caja de ahorro, la demora para retirar la tarjeta es de 10 días hábiles. Ahí “deberá enfrentar otra vez colas y viajes”, puntualizó Carballo. “No se ofreció envío a domicilio.”

La última traba es de índole humano, la falta de empatía por parte de quienes los atendieron. “La atención no fue buena. No se buscó fidelizar ni brindar soluciones al cliente. Cada pregunta que se respondía parecía nos hacían un favor y no se dieron detalles del producto”, desarrolló.

“Las normativas por ahora no vienen acompañadas de multas e incentivos en estructuras financieras oligopólicas como tenemos en el país”, destaca Carballo. El mismo BCRA, en su informe de cliente incógnito, da cuenta de esto. "La norma no llega a la línea de base", dice. 

"Vergonzoso que todavía el 82% de los bancos no ofrezcan la Caja de Ahorro Simplificada (DDS, con la presentación del DNI como único requisito) como dicta la normativa", señaló el pasado 24 de mayo también vía Twitter.

“Esto no es un tema del Banco Nación, o de cualquier otro banco en particular, sino que es un tema estructural y hasta cultural; tengo conocimiento del esfuerzo enorme que están haciendo los bancos para dar vuelta esta situación.”

Consultados por este medio, el BNA quedó en responder. En cualquier caso, tal como recuerda Carballo, esta entidad es la de mayor alcance y efectividad en el ofrecimiento de los productos mencionados aquí, superando incluso a los bancos locales de cada ciudad, de acuerdo a la información revelada por el BCRA en agosto de este año.

Al cerrar el trámite, la señora que llevaba adelante la gestión en compañía de Carballo, resaltó que “desde el colegio que no escribía tanto”.  

En base a las preguntas que le realizaron otros usuarios de Twitter, Carballo contó que la señora eligió un banco físico en lugar de uno digital (que permite acceder a una cuenta en pocos clics y desde el smartphone) por cuestión de "cercanía a la sucursal".

“La exclusión financiera no es solo de producto y diseño. La experiencia del usuario es fundamental. Cuando se toma toda la mañana le piden un montón de papeles, no vuelve, a menos que haya un impulso desde su empleador o algo similar”, desarrolla Carballo a modo de cierre, sin dejar de indicar como le sorprende la repercusión de lo que publica en Twitter –donde tiene cuenta hace un año- en relación con su blog o redes sociales como Linkedin.



¿Te gustó la nota?

Notas Relacionadas