El enorme avance tecnológico e industrial por el que atravesó la humanidad desde la revolución industrial elevó el nivel de vida promedio en todos los países. Hoy un miembro de la clase media tiene una calidad de vida mucho mayor que la de los reyes de la edad media. Pero, hay un lado oscuro a este progreso: el crecimiento de la economía ha causado daños innegables al medio ambiente.
Uno puede observar a simple vista el efecto de la industria y tecnología en el medio ambiente. Desde derrames de petróleo en el mar y la tierra, hasta alertas de contaminación en el aire en grandes ciudades, pasando por la extinción de varias especies de animales en las últimas décadas.
Pero hoy, existen empresas que buscan utilizar este gran progreso tecnológico para proteger el medio ambiente y crear una economía global sustentable. Y, aunque la mayoría de la gente no lo sabe, es posible apoyar a estas empresas con nuestros ahorros y generar una ganancia invirtiendo en estas nuevas industrias sustentables.
Algunas industrias que se crearon alrededor de este concepto son las de generación de energía alternativa (no proveniente de combustibles fósiles), energía solar, energía a base de Hidrógeno, energía eólica e hidráulica, vehículos eléctricos y a base de hidrógeno. Encontramos grandes empresas como exponentes de estos campos, por ejemplo: Tesla Motors, First Solar, MasTec, Vivint Solar, entre otras.
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La principal característica de estas compañías es que cotizan en bolsas de valores alrededor del mundo. Esto significa que cualquier pequeño y mediano ahorrista o inversor puede comprar acciones de estas empresas. Al comprar una acción, un inversor pasa a participar del crecimiento de la firma, recibiendo retornos o dividendos en función de los resultados obtenidos.
De esta manera, cualquier individuo puede, no sólo beneficiarse del crecimiento de tecnologías que buscan proteger el medio ambiente, sino que está ayudando a que la empresa obtenga el financiamiento necesario para desarrollar estas nuevas tecnologías.
Por ejemplo, si simuláramos una inversión de U$S 10,000 desde Octubre del 2015 hasta Septiembre del 2018 en las empresas antes mencionadas, veríamos que resultaría en un resultado final de U$S 15,070. Este retorno en dólares equivale al 83.7% anual de retorno en pesos argentinos. Sólo para ponerlo en contexto, ésto equivale a más de cuatro veces de lo que pagó un plazo fijo durante este período.
Ciertamente, es una oferta atractiva al inversor, sobre todo cuando el retorno financiero no es la única ventaja, sino el hecho de formar parte y colaborar con la inversión, para crear una serie de industrias nuevas que prometen no sólo generar ingresos millonarios para las empresas, sino también proteger el medio ambiente del único planeta en el que habita el ser humano. Es una forma fantástica de invertir parte de nuestros ahorros.
Obviamente, al igual que con cualquier otra inversión, ésta no deja de conllevar riesgos. Por lo que es siempre recomendable que el inversor cuente con una guía o asesoría adecuada antes de hacer una inversión en acciones. Es por ello que cada vez existen más servicios y firmas dedicadas a dar asesoría de bajo costo al pequeño y mediano ahorrista, y de igual forma, cada vez es más fácil y barato hacer inversiones en los mercados financieros globales.
Por Nicolás Galarza, CEO de Quiena Inversiones.
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