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Datos: el alimento de un mundo inteligente

Cada vez más cosas que nos rodean son “Inteligentes” y esto está cambiando el mundo. El asimilar, analizar y tomar decisiones en formas más complejas y escalables amplía la efectividad, habilitando el uso óptimo de redes de electricidad, redes de transporte, líneas de producción, servicios de salud y cadenas logísticas. Esta transformación está también dando más poder a los clientes con mayor información y conocimiento que antes. 03 de Mayo 2017
Datos: el alimento de un mundo inteligente

Por Pablo Sciola, de EY

En el último tiempo la palabra Inteligente se ha integrado a nuestro lenguaje cotidiano. Hablamos cotidianamente de Teléfonos Inteligentes y TVs Inteligentes. Nos hemos acostumbrado a llamar “Inteligente” a dispositivos aún antes de que estos realmente lo sean, simplemente por el mero hecho de que están conectados. Pero el término Inteligente aplicado a algo requiere más que conexión: ese “algo” que denominamos “Inteligencia” debe tener la capacidad de analizar datos y a partir de los mismos aprender tomando decisiones en forma cada vez más autónoma y efectiva. Es la esencia de la inteligencia artificial.

Es indudable que cada vez más cosas que nos rodean son “Inteligentes” y esto está cambiando el mundo. La habilidad de asimilar, analizar y tomar decisiones en formas más complejas y escalables amplía la efectividad, habilitando el uso óptimo de redes de electricidad, redes de transporte, líneas de producción, servicios de salud y cadenas logísticas, entre otras aplicaciones. Esta transformación está también dando más poder a los clientes con mayor información y conocimiento que antes.

Hoy en día en el mundo, dispositivos inteligentes de medición capturan miles de muestras de datos de consumo eléctrico de un hogar por año, y en conjunto con la inteligencia artificial optimizan el consumo energético. El uso de vehículos autónomos podría liberar 50.000 millones de horas por año de conductores solo en Estados Unidos, optimizando el uso del tiempo de las personas. Las ciudades inteligentes tendrán cerca de 7.500 millones de dispositivos conectados para el año 2020, haciendo a las ciudades más sustentables. La globalización y la demografía (urbanización, mayor esperanza de vida) están incrementando las presiones sobre los recursos. Por lo tanto, los gobiernos y las organizaciones necesitan soluciones más eficientes y sustentables. Es decir, Inteligentes.

Pero el mundo no se vuelve Inteligente por un avance tecnológico particular, sino cuando diferentes avances se fusionan en soluciones integrales a los problemas cotidianos. Analytics, Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas y Robótica, entre otras tecnologías avanzadas, logran en forma integrada percibir de la mejor manera la realidad, decidir y actuar sobre ella. Es la fusión de estas tecnologías las que va transformando nuestro día  a día. Pero todas ellas requieren de una materia primar común: datos, o lo que actualmente denominamos Big Data.

Por lo tanto, los datos son condición necesaria, aunque no suficiente, para el éxito de iniciativas de implementación de tecnologías avanzadas. Dicho de otro modo, cualquier estrategia de implementación de soluciones basadas en tecnologías avanzadas, como analytics predictivo o inteligencia artificial, son débiles y con probabilidad de frustrarse si no se hacen poniendo al dato en el centro. Las compañías que han implementado exitosamente estas tecnologías lo hicieron a partir de contar con un cimiento sólido basado en que el dato es un activo utilizable, disponible para toda la organización y no propiedad de un silo o de un departamento de soporte al negocio.

Por lo tanto, las organizaciones que creen que aún están lejos de aplicar estas tecnologías avanzadas tienen una forma de dar el primer paso: evaluar si su organización está capturando, almacenando y gestionando los datos propios que genera y los que puede obtener de su entorno.  Si aún no lo hicieron, dar este primer paso es clave y hay que comenzar a darlo ahora. Quienes no lo hagan estarán desafiados por su entorno. Y el entorno, más allá de su competencia, somos los propios consumidores que adoptamos estas tecnologías más rápido de lo que lo hacen las propias organizaciones.



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