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Computadoras con precio récord: las traen con dólar CCL y se complica cada vez más comprarlas

La decisión de eliminar los aranceles a la importación de estos productos no tuvo el éxito deseado y hoy en la Argentina se pagan los precios más altos de la región. ¿Cuáles son los motivos?

12 de Junio 2020
Computadoras con precio récord: las traen con dólar CCL y se complica cada vez más comprarlas

La pandemia global de coronavirus COVID-19 generó que miles de familias argentinas debieran incrementar la cantidad de computadoras de escritorio y notebooks para que cada uno de sus integrantes pueda cumplir con sus obligaciones, sean de trabajo o estudio, a raíz de las medidas de aislamiento social.

Además de los problemas de logística por superar a partir de la pandemia, los interesados en comprar nuevos dispositivos debieron hacer frente a elevados precios que, según un informe de Linio, son los segundos más altos de América latina.

Si bien el problema no es nada nuevo, las medidas adoptadas algún tiempo atrás que tenían por objetivo erradicarlo fracasaron de forma rotunda a partir de características propias de la economía argentina.

En febrero de 2017, el gobierno de Mauricio Macro oficializó la medida –mediante el Decreto 117/2017 publicado en el Boletín Oficial- que estableció la quita de aranceles para la importación de productos electrónicos, incluyendo computadoras terminadas, notebooks, all in one y PC de escritorio.

La eliminación del arancel del 35% incluyó a las computadoras terminadas y comenzó a regir a partir del 1 de abril de ese año. Por aquel entonces, el Gobierno explicó que la medida se enmarcaba en las excepciones que poseían los países miembros del Mercosur para reducir los aranceles a diversos bienes, entre ellos los relacionados a tecnología.

Asimismo, también se dispuso la quita del arancel de 12% para la importación de componentes con el objetivo de mejorar la competitividad de las empresas productoras de notebooks que iban a presentarse en la licitación del plan Conectar Igualdad.

Sin embargo, las cosas no resultaron como se pensaba y muchas firmas debieron dejar de fabricar los productos en Tierra del Fuego a partir de la inestabilidad cambiaria del peso frente al dólar estadounidense, situación que se intensificó con el correr del tiempo.

Semanas atrás, luego del cambio de Gobierno, muchas empresas comentaron que funcionarios de la administración de Alberto Fernández los convocaron para reanudar el proyecto Conectar Igualdad, mediante un nuevo nombre: Juana Manso.

Mientras se aguarda la implementación definitiva del proyecto, la situación de las computadoras no se modificó en lo absoluto. Al contrario.

A partir del fuerte salto que experimentó el dólar estadounidense desde agosto del año pasado (cuyo inició fue el resultado de las PASO que otorgaron una amplia ventaja a Fernández sobre Macri), y la continuidad de la inestabilidad cambiaria, las computadoras ofrecen precios récord. Algunas, incluso, superan el $ 1,5 millón como ocurre con la nueva versión de la Mac, de Apple.

El efecto pandemia en las computadoras: por qué siguen caras y cuáles se recomienda comprar

Argentina es actualmente el segundo país más caro de Latinoamérica para comprar notebooks, según un informe elaborado por el sitio de e-commerce Linio en el que se analizaron los precios de este tipo de dispositivos también en Chile, Colombia, México, y Perú. Por el aumento del dólar, explotó el precio de las notebooks.

Sobre el fin del arancel

Durante el anterior gobierno, la quita del arancel buscó facilitar el ingreso de computadoras fabricadas en el exterior para que compitieran con los productos ensamblados en Tierra del Fuego.

En teoría, la mayor oferta de equipos generaría una competencia en el mercado, y a partir de ella, los precios bajarían de forma considerable.

Ya por aquel entonces, muchas empresas que fabricaban computadoras en el Sur dejaron de hacerlo debido a que el negocio de la fabricación “no le resultaba conveniente” ante la imposibilidad de abaratar costos. La explicación era lógica: buena parte de los insumos debían pagarse a precio dólar.

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La pandemia global de coronavirus COVID-19 generó que muchas familias tuvieran que incrementar la cantidad de notebooks o computadoras para que todos los integrantes de la casa pudieran hacer frente a sus obligaciones, en el contexto de las medidas de aislamiento social dispuestas por el Gobierno.

De esta forma, diversas empresas abandonaron su rol de fabricantes y pasaron a dedicarse a la distribución de otros electrodomésticos.

Por aquel entonces, las firmas que poseían operaciones en Tierra del Fuego también advirtieron sobre el crecimiento del contrabando de productos, situación que afectaba sus intereses, a los de la industria, y también al Gobierno, porque recaudaba menos dinero en concepto de impuestos.

La inflación, el gran enemigo

Actualmente, las computadoras en la Argentina poseen precios que en algunos casos superan hasta un 60% el valor del que se paga en otros mercados. ¿El motivo? Muchos importadores deben comprar los productos con tarjetas de crédito internacionales y, mediante ese medio de pago deben afrontar el 30% de impuesto denominado como ‘Dólar Solidario’.

Desde el principio, el importador que pretende comercializar un producto en la Argentina debe hacer frente a esa diferencia que existe respecto a la cotización –ya elevada- del dólar oficial.

Según el informe elaborado por el sitio de e-commerce Linio en mayo pasado, la Argentina es actualmente el segundo país más caro de Latinoamérica para comprar notebooks.

Chile, Colombia, México y Perú fueron los otros países en donde se realizó el relevamiento.

De acuerdo al trabajo, Colombia se posiciona como el más asequible y Perú como el más caro. Por otro lado, la Argentina, Chile y México están cerca del precio promedio por dispositivo, que es de US$ 876.

El freno a los distribuidores

También existe otro factor. El Gobierno dispuso que a los distribuidores les frenaran de forma parcial los giros en dólares al exterior.

Como muchos distribuidores comenzaron a vender muchos dispositivos a raíz de la pandemia, decidieron adelantar facturas a los proveedores (pagos de importación en dólares) para no quedarse con pesos en su poder, y resguardar en parte el valor de sus ganancias.

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La pandemia global de coronavirus COVID-19 puso en jaque a miles de empresas alrededor del planeta, que sufrieron un fuerte impacto en el sus finanzas a partir de una brusca reducción de ventas por las medidas de aislamiento preventivo dispuestas para combatir el virus.

Sin embargo, el problema quedó en evidencia porque muchos distribuidores giraban al exterior mucho más dinero respecto a las compras que en realidad realizaban. Esos pesos enviados al exterior, en muchos casos se colocaban en algún fondo común de inversión (FCI).

Fue entonces que el BCRA limitó los giros al exterior solo para los despachos que se tengan vigentes.

Los distribuidores respondieron y para no perder el valor de sus ventas en pesos, aumentaron los precios de los equipos.

El contexto de fuerte demanda, también genera que el incremento de los precios sea realmente preocupante.

Las denuncias

Algunos usuarios también se quejaron en redes sociales de los productos que se ofrecen en diferentes plataformas de ventas online para aprovechar la situación. Es decir, aparecen muchas ofertas de notebooks armadas en China de marcas desconocidas por valores muy por encima del real.

También debe tenerse en cuenta que el costo FOB –uno de los impuestos que deben abonar los importadores- no varió mucho en este último tiempo.

La distancia

A raíz de la distancia que separa a la Argentina de China –uno de los grandes fabricantes de computadoras a nivel mundial-, la diferencia en el valor de los equipos empieza a generarse a partir de los kilómetros que deben atravesar los dispositivos.

El “flete” también aparece como una de las variables indispensables a tener en cuenta, más allá de los impuestos que luego deben abonar los importadores para poder ingresar los productos al país.

Lo cierto es que en la Argentina, aún sin aumentar su valor nominal (es decir, que cueste un mismo producto durante varios meses US$ 100, por ejemplo), el costo final para el usuario interesado se modificará día a día a partir de la devaluación del peso argentino respecto al dólar estadounidense.

El sobreprecio que se debe abonar en la Argentina también se debe a la alta presión impositiva que impone el Gobierno argentino a los productos importados (en algunos casos hasta un 50% de impuestos a los productos externos).

En ese sentido, en la Argentina existen actualmente unos 167 diferentes impuestos que generan que buena parte de los productos tengan un precio hasta un 60% más caro respecto a lo que en verdad costarían, según diferentes economistas.

Pero además, a partir del actual contexto, debe tenerse en cuenta que en el país, todos los actores que conforman el mercado de la tecnología (desde importadores hasta comerciantes), prefieren evitar quedarse con “pesos” en su poder.  



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