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Cómo es Silicon Wadi, el polo tecnológico israelí que compite con Silicon Valley

Las comunidades de Israel pasaron de los kibutz a las startups y hoy son una potencia en materia de innovación.

29 de Agosto 2017
Cómo es Silicon Wadi, el polo tecnológico israelí que compite con Silicon Valley

Es un conglomerado que se extiende desde el borde de un puerto hasta el comienzo de un desierto y sus desarrollos representan el 50% de las exportaciones del país. Tiene edificios frente al mar y, a pesar sus escasas lluvias, un clima húmedo. Así, ubicado a más de 12.000 kilómetros del valle del silicio californeano, está Silicon Wadi, el polo tecnológico de Israel conformado por Tel Aviv y los conglomerados de Ra’anana, Peath Tikva, Herzliya, Netanya, la ciudad académica de Rehovot, Rishon Le Zión, Haifa y Caesarea. Ahí, entre el Mar Mediterráneo y el desierto de Negev, surgen startups innovadoras que ya recibieron inversiones por más de US$ 2.290 millones en lo que va del año.

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Lo que una vez fue un lugar conocido por sus kibutz, una clase de comuna agrícola que surgió durante la creación del Estado de Israel, hoy es una nación industrial altamente tecnológica con un ingreso per cápita de US$ 37.400 anuales y con más startups tecnológicas que todos los países de Europa. Solo los Estados Unidos superan esta cantidad de emprendimientos, pero hablamos de un país con una población 40 veces más grande.

El estado cumple un rol activo en el desarrollo tecnológico. Por un lado, la historia del país lo llevó a realizar impulsar grandes desarrollos en el campo militar, lo cual derivó en startups enfocados en la industria de los drones y la ciberseguridad, dos campos en alza. Por el otro, su pasado colaborativo dio lugar a una comunidad con valores distintos a la hipercompetitividad americana. En Israel existe una gran preocupación por mejorar las condiciones del país y su economía y la mayoría está dispuesta a colaborar para lograrlo. En paralelo, el servicio militar obligatorio impone que los jóvenes aprendan a trabajar en equipo y los inmigrantes, que representan a una gran porción de la población, son personas que decidieron tomar riesgos al moverse y optaron por cambiar para alcanzar el éxito, una cualidad fundamental para una startup.

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Durante los últimos años, el gobierno adoptó una postura disruptiva para acelerar la innovación local: tomar los mayores riesgos para que los capitales privados luego lo sigan. La idea se centra en que si una inversión es muy riesgosa, el sector público es quien debe hacerse cargo; los fracasos, que para las empresas representa pérdidas, no son tan duros para el estado que puede ver más allá y comprender que dejan experiencia y aporta nuevos talentos.

De esta forma, las arenas de Israel dieron lugar a emprendimientos como Waze, adquirida por Google, CloudLock, comprada por Cisco, Moovit, Wix, TowerSec, Mobileye, Zebra y otros que comenzaron a expandirse por el mundo, compitiendo incluso con sus contrapartes estadounidenses por los dólares de los inversores.



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