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Blockbuster pudo comprar Netflix por US$ 50 M, pero su CEO pensó que era una broma

La arrogancia del ejecutivo de la cadena de alquiler de películas jugó en contra de la firma, que debió presentar la bancarrota años después. ¿Cómo fue todo?

25 de Octubre 2019
Blockbuster pudo comprar Netflix por US$ 50 M, pero su CEO pensó que era una broma

Todo el mundo comete errores. Involuntarios algunos, impensados, otros. La posibilidad de tomar decisiones siempre juega en el filo borde del error. El inconveniente es cuando aquel que tiene la posibilidad de decidir sobre el futuro de una empresa se cree invencible o imbatible, y su arrogancia termina por hundirlo tiempo después a él. Y a todo su entorno.

Algo de esto ocurrió en septiembre de 2000, cuando el CEO de Blockbuster, John Antioco, se reunió en Dallas con los ejecutivos de una incipiente firma llamada Netflix, quienes venían buscando ese encuentro durante meses.

El actual gigante de contenido vía streaming pasaba una complicada situación económica, tras el derrumbe de las puntocom, y necesitaban dinero para seguir con la evolución de su propuesta.

En aquella mencionada reunión Marc Randolph y Reed Hasting, cofundadores de Netflix, y Barry McCarthy, su entonces CFO se reunieron con Antioco para ofrecerles una unión que sirviera a ambas firmas como una estrategia de crecimiento.

Randolph, en su nuevo libro That Will Never Work, describe los alcances del cónclave en el que Blockbuster tuvo la chance de comprar Netflix por solo US$ 50 millones, pero Antioco ni siquiera tuvo la amabilidad de considerar la posibilidad y hasta pareció verlo escuchar “una broma”.

Cómo fue el encuentro

La noche previa a la reunión, Randolph, Hastings y McCarthy se encontraban en la zona rural de California, más precisamente en el primer retiro corporativo de Netflix.

Fue entonces que McCarthy se enteró que Blockbuster quería reunirse con ellos. Justo en un momento complicado para Netflix, en un contexto en el que las punto com no paraban de caer.

Su idea de un servicio de alquiler de DVD por correo –todo lo que era posible por aquel entonces a partir de la lentitud de las velocidades de descarga-, ganaba terreno, pero no lo suficientemente rápido como para que la empresa fuera rentable.

Dos años antes y en tiempos de mayor crecimiento económico, Hastings y Randolph habían osado rechazar la posibilidad de ser adquiridos por Amazon.

Sin embargo, estaban decididos a no repetir el error y entonces una posible adquisición por parte de Blockbuster parecía la solución perfecta para mantener Netflix con vida.

Esa era la idea que rondaba por la cabeza de los ejecutivos de Netflix durante meses.

Reed Hastings fue el encargado de ofrecerle
Netflix al CEO de Blockbuster, John Antioco.

¿Cuál era el otro problema a sortear? Antioco y la gente de Blockbuster citó a los chicos de Netflix a las 11:30 de la mañana siguiente en Dallas, que se encontraba a menos de 12 horas de distancia.

Es decir, luego de varios intentos de reunión, Blockbuster aceptó el encuentro pero en un lugar y hora casi imposible de alcanzar.

Sin embargo, los ejecutivos de Netflix, conocedores de la oportunidad, decidieron desembolsar unos US$ 20.000 –que por aquel momento escaseaban en la firma- alquilar un avión e ir en busca de Antioco.

“Hemos esperado meses para conseguir esta reunión. Estamos en camino de perder al menos US$ 50 millones este año. Lo logremos o no, otros 20 de los grandes no cambiarán nada". El razonamiento era lógico. Así, alquilaron el avión de Vanna White, y se fueron.

El encuentro

Blockbuster esperó el arribo de los jóvenes de Netflix a puro lujo y ostentación. Desde los vidrios y columnas de acero impecables que rodeaban el edificio hasta los mocasines del CEO Antioco. "Sus mocasines probablemente costaban más que mi auto", escribió Randolph en el libro.

El CEO de Blockbuster había arribado dos años antes a la firma, en medio de una considerable depresión a raíz de una serie de malas decisiones. Sin embargo, de la mano de Antioco, la compañía consiguió una exitosa oferta pública inicial que recaudó US$ 465 millones

Durante la charla, Hastings rápidamente pasó por encima las fortalezas de Blockbuster y observó que había áreas en las que podía beneficiarse de la posición de mercado y la experiencia de Netflix.

Fue entonces que les sugirió "unir fuerzas". "Haremos la parte en línea del negocio combinado. Te concentrarás en las tiendas. Encontraremos las sinergias que surgen de la combinación, y realmente será un caso de que el todo sea mayor que la suma de sus partes”, remarcó.

Fue entonces cuando Antioco respondió con cierta arrogancia y remarcó que “la histeria de las punto com es completamente exagerada".

El abogado general de Blockbuster, Ed Stead, se sumó a la charla y detalló que los modelos de negocio de Netflix y el resto de los demás negocios en línea eran insostenibles y nunca ganarían dinero.

Luego de debatir con los ejecutivos de Netflix este punto, el propio Stead redobló la apuesta: “Si te compráramos, ¿en qué estabas pensando? Quiero decir, un número."

Hastings rápidamente respondió: "Cincuenta millones"

El desenlace

Según cuenta Randolph en su libro, durante la charla observó con detenimiento a Antioco. El ejecutivo remarca que, en todo momento, el CEO de Blockbuster apareció como un profesional pulido, inclinándose y dando todas las indicaciones de alguien que estaba escuchando atentamente.

Sin embargo, a la hora de escuchar la cifra de US$ 50 millones Randolph observó como una expresión extraña cruzó la cara de Antioco, y percibió como levantó la esquina de su boca. Si bien sólo duro un momento, le sirvió para entender lo que sucedió: “Pero tan pronto como lo vi, supe lo que estaba pasando: John Antioco luchaba por no reírse".

El resto de la historia es conocida, Blockbuster no aceptó la oferta de Netflix ni hizo una contraoferta seria.

Tiempo después Antioco dejó Blockbuster tras una prolongada disputa con el miembro de la junta directiva Carl Icahn sobre la indemnización que le correspondía. La firma se declaró en bancarrota en 2010, y la última tienda corporativa Blockbuster cerró en 2014.

Actualmente, sólo una tienda franquicia Blockbuster sigue abierta en Bend, en Oregón, con el objetivo de ser un reducto pensado para los usuarios nostálgicos y fanáticos de las cintas VHS.

¿Qué hubiese pasado si Antioco hacía una contraoferta? Seguramente, sus abonados habrían obtenido algún tipo de beneficio a partir de la unión de ambas compañías; Blockbuster no hubiese quebrado; y unas 25.000 personas no hubiesen perdido su empleo.



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