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Marihuana legal: un negocio escondido en Jujuy que ya vale US$ 23.000

El cultivo de marihuana medicinal y de consumo personal se trata de un mercado millonario que la Argentina podría aprovechar. Delante están los pruritos regulacionistas. Cómo es la actualidad del otro “yuyo” que podría producir el país.

Por JUAN RUOCCO - 13 de Junio 2019
Marihuana legal: un negocio escondido en Jujuy que ya vale US$ 23.000

En un galpón de 1.000 metros cuadrados, una computadora mide la cantidad de nutrientes que reciben miles de plantas de marihuana a través de un sistema de riego hidropónico, mientras equipos LED le aportan toda la luz necesaria para la fotosíntesis. La dueña del invernadero es Canopy Growth Corp., la primera compañía canadiense en cotizar en Bolsa. El año pasado ganó US$ 83 millones y recibió US$ 4.000 millones de inversiones de capital. No es poco: el organismo de estadísticas de Canadá afirmó el año pasado que el mercado total para el cannabis sativa y sus derivados puede ser cercano a los US$23.000 millones hacia 2020. Bienvenidos al futuro de la agricultura.

Nuevos humos

El cultivo de marihuana se puede hacer de dos formas: al aire libre (outdoor) o en algún espacio cerrado dedicado (indoor). Para cultivar marihuana dentro de un ambiente, es necesaria cierta cantidad de energía eléctrica.La marihuana tiene dos ciclos bien distinguidos: el de vegetación y el de flora. Durante elperíodo de vegetación la planta absorbe cierto espectro de luz (luz blanca)y durante la flora absorbe otro espectro. Hasta la reciente aparición de equipos LED que pueden cumplir ambas funciones, se solía utilizar lámparas de bajo consumo para la vegetación y lámparas de sodio para la flora. Estas últimas eran las que se usaban en el alumbrado público, previa introducción de las luces LED, y consumían mucha energía eléctrica, lo que suponía un costo alto.

Además, la planta recibe, durante el período de vegetación, 18 horas de luz y 12, durante la etapa de flora. A eso hay que sumarle algún equipo de refrigeración para extraer el calor de las lámparas y algún tipo de ventilador para fortalecer los tallos. Ese consumo hay que multiplicarlo por 180 días, lo que tarda, más o menos, una planta en cumplir ambos ciclos.

Coincide que, durante la década kirchnerista la energía eléctrica fue muy barata lo que posibilitó la multiplicación de las instalaciones hogareñas para cultivar marihuana. La Argentina fue un lugar barato para lanzarse de lleno a esta actividad. En ese mismo período, los locales dedicados al cultivo se multiplicaron y pasaron de semiclandestinos a ubicarse en locales a la calle. Junto con el cultivo surgió un movimiento político que, en principio, exigió la despenalización del consumo, la tenencia y el cultivo de la marihuana. Este auge del cultivo tuvo un impulso cuando en el año 2009 la Corte Suprema de la Nación publicó el fallo del “Caso Arriola”, en el cual declaró inconstitucional cualquier pena por tenencia para consumo privado. Votaron a favor todos los ministros de la Corte de aquel entonces: Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda, Carmén Argibay, Eugenio Zaffaroni, Carlos Fayt y Enrique Petracchi.

Durante este período, además, se redescubrió el uso médico de la planta. Erigidas como un movimiento político casi desde el día uno fueron las madres y no las grandes empresas ni tampoco los usuarios asiduoslas que más enfrentaron la prohibición en los últimos años: el uso medicinal que supone el aceite de cannabis para tratar los dolores y síntomas asociados al Parkinson, la esclerosis y otras enfermedades, su bandera. Este proceso de redescubrimiento del Cannabis Sativa culminó en 2017 con la promulgación de la Ley 27.350 que permite “la investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados”. Lo que había empezado como un cambio de hábito en el consumo de una sustancia psicoactiva mutó movimiento, primero, y negocio potencial, después.

Nos plantamos por Joaquín, nos plantamos por todos

Hace unas semanas se conocía la noticia de que una mujer rionegrina ya no iba a poder seguir cultivando legalmente cannabis para el aceite medicinal que su nieto necesita. La información dura indicaba que, el 21 de mayo, la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca decidió revocar una medida cautelar que le había dado a la familia de Joaquín un año atrás.

Quién es quién

El cannabis contiene unas ciento cuatro sustancias llamadas “cannabinoides”.El THC es el principal cannabinoide responsable de los efectos,lo cual implicaque, a mayor concentración de THC, mayor potencia psicoactiva. Por ese motivo, “algunas formas de cannabis, como las resinas, las plantas modificadas para contener mucho THC y el cannabis sintético, tienen un efecto másfuerte en cantidades menores. Sin embargo, los científicos y los mismos usuarios de cannabis descubrieron que si bien la cantidad deTHC es determinante para lograr un efecto psicoactivo también lo es el balance entre THC y otros cannabinoides, particularmente uno llamado 'cannabidiol' (CBD). Otros compuestos cannabinoidesrelevantessonel cannabicromeno (CBC), el cannabidivarino (CBDV), el cannabigerol (CBG) y el cannabinol(CBN)”,desarrolla Ezequiel Arrieta, médico y becario doctoral del Conicet.

Pero a la vez que la Argentina descubría que detrás del prensado había una planta muy digna, el resto del mundo ya había avanzado bastante en su actitud hacia la marihuana. Holanda fue el pionero de un grupo de países que optaron por salir del régimen prohibicionista. Lo hizo a su manera: mientras que la venta de Cannabis está permitida en locales especiales (coffee shops), la producción y el suministro a esos locales sigue siendo ilegal. Pese a la incoherencia de la ley, según datos del tesoro holandésla industria les reportó 4.800 millones de euros en 2018. Una suma nada despreciable que supera, por ejemplo, a la industria del café en el mismo país.

Se estima que un porcentaje superior al 60 por ciento (más de la mitad según un paper del investigador Toine Spapens de la Universidad de Tilburg) del total consumido en las tiendas se produce en los Países Bajos. La mayoría, por cultivadores independientes que trabajan en diferentes escalas. Mientras que la ley solo permite tener hasta cinco plantas por persona, esa cantidad es superada en forma abrumadora para sostener la demanda interna y la del llamado “turismo cannábico”. A raíz de esta tradición agricultora, Holanda es la principal productora y exportadora de semillas de marihuana, siendo este un negocio fructífero: cada unidad se vende entre los tres y 10 euros. Sensi Seed y Green House son algunas de las compañías líderes en ese sector. El gramo de marihuana de alta calidad puede conseguirse en un coffeshop céntrico en Ámsterdam por un promedio de ocho euros.

Los Estados Unidos, país pionero en torno al consumo recreativo de sustancias psicoactivas, tuvo una política por la cual dejó que cada estado defina el estatus legal de la marihuana. Los dos principales Estados que tomaron un enfoque similar al de Holanda fueron California y Colorado. El segundo había aprobado una ley para regular el uso medicinal del cannabis en el año 2000. Y, en 2014, con la reconocida “enmienda 64” legalizó el uso, la tenencia, la producción, el transporte y la comercialización de marihuana con fines recreativos. Durante el año 2018 dicho estado reportó un total de US$ 1.550 millones producidos por esta industria. En el mismo año, el fisco reportó un total de US$ 266 millones en conceptos de impuestos y lleva acumulados US$ 900 millones desde que se legalizó la sustancia.

El Estado de California, en cambio, se encuentra en un laberinto. Luego de años de haber permitido el uso medicinal, en 2016 promulgó una ley para que todos los adultos del Estado puedan usar marihuana en forma recreativa, producirla y venderla. Sin embargo, la legislación estan engorrosa y confusa que logró “reducir el consumo de marihuana legal” según palabras de Troy Danton, CEO de una startup de dicho sector. De hecho, California solo percibió US$100 millones en concepto de impuestos durante el 2018 por lo que el Estado analiza bajar la carga impositiva para darle un impulso a la industria.

El primer 'unicornio' de cannabis llega al país y la dirigirá un ex Accenture

El primer 'unicornio' de la industria del cannabis medicinal planea llegar a la Argentina. Se trata de Canopy Growth Corporation, que ya cuenta con negocios en Brasil, Chile Colombia y Perú, y acaba de constituir una sociedad en el país.

Uruguay, en el año 2013, abrazó el camino regulacionista: aprobó una ley para uso medicinal y recreativo de la marihuana, además de permitir su cultivo doméstico, la creación de clubes y asociaciones de cultivo y la venta en farmacias. El sistema combina permisos a usuarios para cultivar hasta seis plantas por año, tenencia de hasta 40 gramos, y un predio de 22 hectáreas cedido por el Estado para suplirla demanda de 155.000 usuarios, de forma aproximada.

Hasta ahora existen 16 farmacias y 4.100 usuarios registrados para comprar cannabis para uso recreativo. El enfoque otorgado por el gobierno de Uruguay al asunto está más centrado en la “reducción de daños” que en la creación de una nueva industria, es decir, lograr el mejor estado de salud posible en un usuario con dependencia a las sustancias psicoactivas.

Último, pero no menor, es el caso de Canadá que en 2018 legalizó el cultivo, compra, venta y tenencia de la sustancia en todo su territorio y lidera el camino hacia la industrialización de su producción. Según datos de la propia agencia de estadísticas canadiense, el mercado de cannabis alcanzó una suma de US$ 4.800 millones en el año previo a la legalización.

En 2017,con la legalización en el horizonte, la consultora Deloitte afirmó que “el mercado de la marihuana en Canadá puede tener un valortotal de US$ 23.000 millones”. El país de América del Norte cuenta con dos de las empresas más importantes de la nueva industria: Canopy Growth y Aurora. Canopy Growth Corp.es, de hecho, el primer productor de cannabis que cotiza en Bolsa y está regulado por el gobierno federal. Recibió, además, una inversión de cerca de US$ 4.000 millones por parte de la firma de capital de riesgo Constellation Brands. Es la compañía de marihuana más grande en existencia y sus ventas aumentaron un 283 por ciento interanual en 2019. El año pasado tuvo una ganancia neta de US$ 83 millones. Los principales productos de la compañía son flores de cannabis secas para uso recreativo, aceites con alta concentración de CBD (sustancia medicinal) y cápsulas en gel.

En nuestro país, el precio de un gramo “premium” oscila entre los $ 300 y $ 400—“siempre en un tire y afloje con el comprador”, dice otro cultivador de un par de décadas radicado en la Capital—. En Holanda, un gramo de marihuana premium está entre 8 y doce euros para venta al público en dispensarios. En Uruguay y Canadá el precio oscila en cambio entre los US$ 2 y US$ 3 por gramo. En el estado de California, los precios se parecen más a los locales: entre US$ 8 y US$ 15. Lo cual, a grandes rasgos, arroja una tendencia: aquellos países con más facilidades para la producción logran bajarlos costos de forma drástica y, por lo tanto, el precio en el mercado interno. Para muestra basta un botón: en Canadá, donde el cultivo es una industria, el precio es menos de la mitad que en la Argentina. La eficiencia a la hora de producir es un factor determinante: Aurora declaró haber producido 4.900 kilos de flores secas el año pasado. De imponerse el esquema canadiense, estaríamos en presencia de unmercado tipo “commodity” dominado por un precio internacional y cierto estándar de rindes por m2 producto de la eficiencia y la automatización.

Imagen: Pixabay.

Mercado local hay

El potencial mercado local es importante. La Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) publicó un informe en el cual más de un millón de personas entre 12 y 25 años dijeron haber fumado marihuana al menos una vez en los últimos 30 días. Mercado hay. Investigación científica también. La empresa canadiense de cannabis Aphria Inc, a través de su subsidiaria ABP SA, donó al Hospital Garrahan 1.500 unidades de aceite de cannabis“Rideau”de 45mililitros para los casos más graves de epilepsia refractaria en pediatría. Para llevarloa cabo, también se donó un equipo de monitoreo para el diagnóstico para hacer una observación “envivo” de 27meses, aprobada por la Secretaría de Salud de la Nación.

Las universidades públicas y los centro de excelencia también están dando sus primeros pasos. La firma de un convenio con la Universidad Nacional de La Plata para apoyar investigaciones en esa casa de estudios sobre el cannabis medicinal es un paso significativo en este sentido.

Más importante, quizás, sea el “enlace jujeño”: en la provincia que gobierna Gerardo Morales ya hay iniciativas para el procesamiento y la fabricación de productos derivados del cannabis como el famoso aceite de uso medicinal. Cannabis Avatóra Sociedad del Estado, dirigida por Gastón Morales —hijo del gobernador—, firmó una carta de intención con Alphria. “Argentina es una prioridad; las inversiones incluyen invernaderos y laboratorios con normas GMP y tecnología de punta”, sostuvo Gonzalo Arnao, director general para el país de ABP. El plan es generar un producto para la producción y fabricación a gran escala.



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