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El tratamiento de 100 años que es la única solución en la Argentina contra el virus: qué es y quién lo desarrolló

Usa la sangre de los infectados recuperados, que ya tienen anticuerpos. La misma técnica se usaba contra la Gripe Española a principios del siglo 20. Qué instituciones la están respaldando. 

25 de Junio 2020
El tratamiento de 100 años que es la única solución en la Argentina contra el virus: qué es y quién lo desarrolló

Una vieja técnica, poco usada en la actualidad por sus costos y su engorrosa técnica de extracción, está siendo reutilizada en Nueva York y aprobada por su Gobernador, Andrew Cuomo. Se trata del proyecto de Plasma Convaleciente COVID-19 que incluye a más de 20 instituciones de los Estados Unidos, entre las que se encuentra el prestigioso hospital John Hopkins, de Baltimore.

Se trata de utilizar la sangre de aquellos infectados por coronavirus que hayan sido curados y tengan anticuerpos para ayudar a los pacientes convalecientes a batallar contra el virus de forma más rápida. Ya se había utilizado con éxito hace más de 100 años, con la Gripe Española, y ahora volverá a utilizarse como prueba en Nueva York. Se espera que tenga éxito como cuando fue utilizado contra la Gripe Española en 1918.

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Están realizando pruebas con plasma convaleciente.

“Ha habido pruebas que muestran que cuándo se inyectan los anticuerpos, se estimula y se promueve el sistema inmunitario contra la enfermedad. Es solo un ensayo para personas que están en estado grave, pero el Departamento de Salud del Estado de Nueva York ha estado trabajando en esto con algunas de las mejores agencias de atención médica de Nueva York. Creemos que es prometedor y nosotros vamos a comenzar con eso esta semana", señaló Cuomo en una conferencia de prensa. 

“Cuando empezamos a hablar de esto era solo una idea, y ahora parece que se hará realidad”, dijo el Arturo Casadevall, un experto en enfermedades infecciosas de la Escuela de Salud Pública del Instituto John Hopkins. 

La idea es comenzar a reclutar pacientes que se hayan recuperado por completo del COVID-19 y extraerles su sangre para generar un plasma que contenga los anticuerpos. Estos medicamentos se usan en otras enfermedades pero son costosos y difíciles de realizar a gran escala porque se necesitan voluntarios para crear cada plasma de manera personalizada. 

La Agencia de Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés: Food and Drug Administration) asegura que, hasta que se aprueben otros tratamientos y se encuentre una vacuna, los tratamientos con plasma convaleciente son un buen método para tratar a pacientes graves y estimó que aprobará su uso de "forma expeditiva". 

Hay algunos riesgos. A pesar de que en la misma ciudad de Wuhan, donde se inició el brote, empezaron a aplicar esta terapia para pacientes en grave estado, podría generar complicaciones si su administración no es la adecuada: si se aplica un tipo de sangre incorrecto o si la sangre viene de un paciente con otras patologías. 

Tiene, sin embargo, el respaldo de una vientena de instituciones de primera línea en los Estados Unidos como la Clínica Mayo, el Centro Médico de la Universidad de Stanford y el Colegio de Medicina Albert Einstein. 

¿Y en Argentina?

El argentino Gabriel Rabinovich está a cargo de la investigación sobre los alcances del plasma convaleciente en nuestro país. 

"La utilización de Plasma convaleciente (de pacientes recuperados) se daría en el caso de pacientes que no respondan a las terapias aprobadas de emergencia por el Ministerio de Salud de la República Argentina. Esta terapia también de emergencia consistiría en el uso inmediato potencial o uso compasivo, de plasma de pacientes convalecientes recuperados, que hayan padecido COVID-19 (Enfermedad de Coronavirus), debida a infección con el virus SARS CoV-2", informaron el sitio que agrupa a los investigadores.

El protocolo de donación establece que ésta se haga a través de lo que se conoce como plasmaféresis, una tecnología que permite extraer sangre y aislar el plasma (parte soluble de la sangre) de las células, para devolver estas últimas al donante. De esta forma, el paciente convaleciente no ve disminuida la cantidad de glóbulos blancos y glóbulos rojos presentes en su organismo.

Sin embargo, los investigadores aclaran que "los rápidos y constantes cambios en el campo del COVID en cuanto a su información, resultantes de investigación, experiencia clínica, los aspectos únicos de las situaciones clínicas individuales y la posibilidad de error humano, exigen que se haga un uso criterioso profesional cuando se tome una decisión clínica".



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