Con tecnología propia

Orgullo: un físico mendocino mejoró para siempre la forma de estudiar y ya exporta a EE.UU. y otros 3 países

Crearon una plataforma para aprender en base a principios científicos y cooperación. La usan más de 5000 estudiantes por día.

 "Egg nace de la pasión y de las ganas de cambiar el mundo", dice su fundador, Ignacio Gómez Portillo, un doctor en Física que durante su extensa formación universitaria logró integrar en una plataforma todas las teorías de la cooperación y descubrió que donde crece la cooperación, mejora la calidad de vida. Por su carácter emprendedor decidió pasar a la acción. Junto con su esposa Carolina Pérez Mora, licenciada en Comunicación Social, empezaron a buscar la forma de aplicar a la realidad estos aprendizajes en educación. 

Lo que hoy hacen no es fácil de definir, ya que se encuentra en evolución permanente. En un principio todos sus esfuerzos estuvieron abocados a tener alumnos propios quienes fueron aprendiendo diferentes disciplinas de forma más dinámica y eficiente gracias a la aplicación de los principios de la cooperación. El servicio fue exclusivamente educativo. Pero con el tiempo se fueron dando cuenta de que podían dar un paso adelante y permitir que esta metodología se aplicara fuera de su organización, en colegios, por ejemplo. De a poco, pero también precipitado por la pandemia, viraron hacia lo tecnológico, sin dejar lo humano de lado. 

Hoy sus esfuerzos están puestos en seguir mejorando su plataforma que  permite aplicar los principios de la cooperación en sentido amplio. "Estamos mirando más allá, la intención es poder generar condiciones favorables para la cooperación en cualquier ámbito. Y en paralelo volver a Mendoza y Argentina en un referente de desarrollo tecnológico global", dice el fundador. 

La organización está dividida en unidades de negocios. Egg Academy es la principal y la que incluye todos los cursos propios de la organización. Mientras que Egg Learning proveerá el servicio de transformación con asesoría en cooperación y su tecnología. Actualmente cuentan con más de 5000 estudiantes diarios, una metodología propia basada en principios científicos y una tecnología en constante crecimiento que está permitiendo que los principios de la cooperación se apliquen en grandes eventos, instancias de participación ciudadana o empresas. 

El proceso de exportación llegó de la mano del desarrollo tecnológico que les permitió aplicar la metodología fuera de la organización. El primer país fue Chile, donde formaron un equipo propio. "Para dar nuestros primeros pasos hicimos un acuerdo con la Fundación de la Familia, que depende de la Presidencia de Chile. Actualmente contamos con 900 estudiantes en nuestro preuniversitario, todos de clase baja, de los cuales 800 son de los barrios más humildes del país. La idea es llegar a esas poblaciones vulnerables, porque nuestro sistema otra cosa que tiene es que es entre cinco y diez veces más barato que el tradicional", reconoce el emprendedor. 

Para Gómez Portillo la exportación de tecnología es clave tanto para el desarrollo del país como para el de su organización: "Estamos convencidos de que la cooperación humana puede ser un agente de cambio, además de permitirnos ampliar el negocio a límites prácticamente infinitos", afirma quien tiene una visión mundial, y este año planea llegar a Perú, México, Colombia, Ecuador, España y Estados Unidos.  

En cifras

  • Fundación: 2015 
  • Ciudad de origen: Mendoza 
  • Cantidad de empleados: 87  
  • Facturación anual: US$ 1 millón 
  • Mercados a los que exportan: Chile, México, Colombia y Estados Unidos 

La versión original de esta nota se publicó en el número 325 de Revista Apertura.   

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