Talento al mundo

Esta argentina fue una de las primeras empleadas de Microsoft, se mudó a Japón y ahora tiene 21 países a cargo

Mariana Castro se enfoca en dirigir las estrategias y objetivos de negocios de Microsoft, para promover la transformación digital y la adopción de IA a través de la región. Tiene 2000 personas a cargo y trabaja con 80.000 socios de negocios a través de 35 oficinas en 21 países.

 Mariana Castro tiene la fórmula para trabajar durante 29 años en una empresa, pero tener la sensación de haber pasado por 100: no quedarse quieta. Esta licenciada en ciencias de la Información de la UBA entró a la oficina de Microsoft Argentina cuando la filial, que este año está celebrando su 30° aniversario, tenía apenas dos empleados y con el cargo de gerente técnica. 

Lo que vino después fue un recorrido por distintos sectores (marketing, operaciones y ventas) y hasta países. "Lo principal dentro de mi carrera y lo que siempre me impulsó fue la capacidad de aprender", menciona la actual  Vicepresidenta de Ventas, Marketing y Operaciones de Microsoft para Latinoamérica, que primero se mudó a Estados Unidos para asumir un rol con responsabilidad sobre Caribe y Centroamérica antes de que llegara su gran desafío: una posición en Japón. 

En 2015 se mudó a Tokio para ser directora Ejecutiva de Marketing y Operaciones en Microsoft Japón, una experiencia que describe como una de las más difíciles y enriquecedoras de su carrera: "Al principio fue muy duro porque es una cultura muy diferente a la argentina. Nosotros somos muy abiertos, de hablar, y la japonesa es todo lo contrario. Tienen cosas preciosas culturalmente, pero la cultura del trabajo es muy difícil y en especial para las mujeres, donde no hay muchas en puestos ejecutivos", recuerda quien entonces trabajaba todo el día con traducción simultánea al inglés. "Yo no sabía ser japonesa, yo sabía ser argentina. El poder traer lo mejor de mí misma a una cultura tan diferente fue lo mejor y crecí más que en ninguna otra posición. En los extremos uno aprende mucho, hay que aprovecharlos", comenta.

En su rol actual tiene responsabilidad para los 21 países de América latina donde opera la firma y su principal objetivo es asegurarse de desarrollar oportunidades locales en cada uno, tanto para grandes clientes como para pymes y emprendedores. 

En una industria donde todavía faltan mujeres, Castro asegura que se transitó un gran camino en comparación con el momento en el que ella dio sus primeros pasos: "Se recorrió un gran camino. En los últimos 3 o 4 años las mujeres en Microsoft crecieron un 67 por ciento. Pero hay más por hacer. Hay que salir a buscarlas, es cierto, y hay que inspirar desde niñas. Asegurarnos que las mujeres tengan acceso a prepararse de la misma manera", opina y agrega que especialmente después de lo que se vivió en la pandemia, hay que redoblar esfuerzos: "Tenemos que asegurarnos de que desarrollamos habilidades para las mujeres. La pandemia las afectó especialmente y con habilidades digitales van a poder reinsertarse. Eso es importante en la búsqueda de equidad". 

Igualmente, desde su visión regional, cree que la Argentina está bien encaminada: "Somos punta de lanza en muchas cosas. Hay una apertura de pensamiento, un empuje y una energía de las mujeres por seguir creciendo y tomar posiciones quizás mayor que en varios de los países de la región. En Estados Unidos es un tema que tiene muchos más años de desarrollo, pero en América latina Argentina es un país que ha avanzado mucho más y ni hablar comparado con Japón. En general hay muchísima más conciencia y programas de empresa privadas y del sector público", explica. 

Por último, Castro menciona un tema que para las mujeres sigue siendo definitorio a la hora de dar saltos ascendentes en las corporaciones, que es el tan mencionado balance entre vida personal y laboral: "Es uno de los desafíos más grandes que tienen las mujeres. Yo tomé decisiones cuando nació mi primera hija que coincidió con mi primera promoción hacia gerente general y dije que no, no era el momento, pero pedí que no se olvidaran de mí. Son momentos en los que hay que entender en qué punto de la vida estás y no tener miedo de tener experiencias", concluye.

La versión original de esta nota se publicó en el número 335 de revista Apertura.  

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