Lomografia: el fenómeno mundial de "las cámaras de juguete" ya llegó a la Argentina

La fotografía analógica sigue viva. Si bien el formato digital se convirtió en el estándar, una nueva generación está recuperando el viejo arte de exponer en película, y una de las empresas en el centro del fenómeno es Lomography.

El 19 de enero de 2012 la Eastman Kodak Company hizo una solicitud de protección de bancarrota, según lo indicado por el capítulo 11 de la Ley de Quiebras de los Estados Unidos. La empresa más relevante en el mundo de la fotografía parecía destinada a desaparecer de la faz de la Tierra después de 124 años. Si fueron muchas las decisiones que llevaron a esto, la prensa especializada determinó que el mayor error de Kodak había sido demorar su entrada al mercado digital. Para el momento que lo hizo, empresas como Canon, Nikon y Sony ya contaban con la mayoría de la cuota del mercado.

Y, más allá de que la empresa de Rochester logró reorganizar su deuda y se restableció bajo el nombre Kodak Alaris, la mayoría consideraba que la fotografía analógica era un formato muerto. Sin embargo, a pesar de la caída de las ventas en las cámaras, Kodak mantenía ventas sólidas en su división de película fotográfica, producto que sigue comercializando hasta estos días. Otras empresas como Rollei, Ilford y Fuji, entre otras, continúan produciendo soporte fílmico.

La cultura hipster también colaboró con mantener a flote este mercado; además de utilizar las cámaras que podían encontrar en los armarios o en los mercados de pulgas, este segmento que busca diferenciarse de los consumos  mainstream hizo que la fotografía instantánea volviera a tomar una gran relevancia. Eso no sólo permitió que la cámara Fujifilm Instax Mini sea adoptada por miles de usuarios, también le abrió la puerta a que la marca Polaroid, la misma que inició este segmento, volviera a cobrar relevancia después de haber quebrado en 2001. 

Es difícil de conseguir números sobre ventas de películas en todo el mundo, pero el consenso es que llegaron a un máximo de alrededor de 1.000 millones de rollos alrededor de 2002 y cayeron precipitadamente a 20 millones de rollos en 2016.

Desde entonces, la curva comenzó a ascender nuevamente a razón de cinco por ciento anual. Pero el mayor movimiento dentro de este nicho de mercado fue realizado por un jugador relativamente nuevo.

De Austria, con amor

Lomography es una empresa de origen Austríaco, la cual se centra casi exclusivamente en productos asociados a la fotografía analógica. Dentro de su catálogo de productos se pueden encontrar cámaras fotográficas, rollos de películas y lentes que pueden trasladar el espíritu del film a una cámara réflex digital.

"Vemos un interés creciente en la fotografía analógica, y estamos extremadamente emocionados por ello", cuenta Charlotte Pelleray, jefa de Marketing e e-marketplaces de Lomography.

 Carla Ianelli, docente y fotográfa, encontró que las cámaras lomográficas le daba mejores resultados de los que esperaba.

"El hecho de que podamos tomar tantas fotografías digitales hace que las personas busquen una alternativa tangible, ya que eso tiene más valor sentimental".

La mayoría de las cámaras de Lomography cuentan con cuerpos y lentes de plástico, lo cual hace que las fotos no sean tan fieles como las que se puede sacar con un teléfono, pero cuentan con una textura que los filtros de apps han replicado hasta nuestros días.

"Los filtros de Instagram probablemente ayudaron a que las nuevas generaciones se familiaricen con el ‘look Lomo'. Hoy en día se nota aún más con los filtros que imitan la perforaciones de arrastre o los bordes de una película ", le cuenta Pelleray a INFOTECHNOLOGY.

Más allá de lo comercial, Lomography se presenta como una comunidad activa en todo el mundo. Cuenta Pelleray, "A lo largo de los años hemos desarrollados diferentes espacios, tanto online como offline, para que los Lomographers [término con el cual se refieren a los fotógrafos que usan estas cámaras] se junten e intercambien".

Uno de los puntos de encuentro más frecuentes son las Lomo Embassy Stores, una mezcla de local de fotografía y galería de arte, donde los fanáticos de la marca pueden probar nuevos productos y conocerse entre ellos.

El origen de la empresa data de 1992, cuando un grupo de estudiantes vieneses fundaron la Lomographic Society International. El objetivo principal era rescatar las bondades de la Lomo LC-A, una cámara de origen ruso que sacaba fotos con colores saturados, tenía menos definición en la imagen y generaba un difuminado en el borde de las fotos.

Al poco tiempo el grupo publicó un manifiesto, redactó "Las 10 reglas doradas de Lomography" (las cuales siguen siendo la base de su filosofía de producto) y montó una exhibición de fotos. En esa primera muestra se pusieron en venta 700 cámaras LC-A.

Previo a la disolución de la Unión Soviética y la caída del comunismo, muchas personas que vivían en países del bloque capitalista desconocían la existencia de los productos fotográficos de Europa Oriental.

Lomo, empresa rusa que data de principios del siglo 20, era una de las fabricantes más importantes de cámaras del bloque. Sin embargo, la caída del comunismo abrió un sin fin de oportunidades comerciales dentro de la región, permitiendo que productos que antes se conseguían mediante contrabando inunden los mercados y las tiendas especializadas.

Una vez que los fotógrafos al este de Berlín empezaron a acceder a marcas como Kodak, Canon o Nikon, no volvieron a mirar atrás.

Mientras en Europa del Este la demanda por cámaras locales mermaba, Lomography estaba creciendo de manera internacional. Para mediados de la década del 90 ya contaba con presencia en Internet, abría la primera Embajada Lomography en Berlín (una mezcla entre tienda especializada y galería de arte) y se celebraba la primera exhibición en los Estados Unidos.

 Diego De Michele es el dueño de C41, la Embajada Lomography en la Argentina. 

En 1995, cuando Lomo anunció que iba a descontinuar la LC-A, Lomography pudo hacer un acuerdo exclusivo de distribución, lo  cual no sólo permitió que la cámara siga en producción, también le permitió continuar su expansión hacia nuevos mercados.

Estas reuniones fueron mediadas por Vladimir Putin, por entonces vicealcalde de San Petersburgo y un confeso amante de la pequeña cámara rusa. En la actualidad, la producción de Lomography se trasladó a China. Eso no sólo le permitió expandirse y lanzar su propias línea de películas fotográficas, sino que le permitió contar con un catálogo más amplio de cámaras.

"La comunidad siempre fue un espacio de feedback muy importante para nosotros", cuenta Charlotte Pelleray, "Ya sea antes de desarrollar un nuevo producto, mientras se está diseñando o después del lanzamiento, para ver cómo las personas lo están poniendo en uso".

Una de las líneas de cámaras más populares de la empresa es la Diana. Originalmente, estas cámaras eran fabricadas en Hong Kong hasta la década de 1970 y, a diferencia de la LC-A, era un producto que ya había pisado el mercado occidental.

Si bien la versión de Lomography sigue siendo de plástico, es mucho menos endeble que la original y, en el caso de la Diana+, cuenta con accesorios como lentes removibles, flash y un adaptador para fotos instantáneas.

EMBAJADA ARGENTINA

En sus casi tres décadas, Lomography cuenta presencia en más de 50 países. Y si bien el mercado está centrado en los Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, también cuenta con presencia en América latina. La Lomo Embassy Store de la Argentina es C41 Photo, cuyo local está ubicado en el barrio porteño de Palermo. Si bien abrió sus puertas en 2011, no fue hasta tres años después que el espacio se convirtió en una tienda oficial.

"Hubo un período de prueba para ver si todo funcionaba bien. En 2014 viajé a Austria y me reuní con el directorio de la compañía y manifestaron bastante positivamente haber nombrado a C41 la embajada", cuenta Diego Di Michele, dueño del espacio en diálogo con INFOTECHNOLOGY.

"C41 surge porque empecé a ver que todo el mundo se estaba yendo de la fotografía analógica porque había llegado lo digital. Ahí decidí meterme a pleno en ese lugar de donde todos salían, a contramano de lo que yo imaginé para mi como consumidor".

Antes de la cuarentena obligatoria, se podía ver personas que hacían fila para entrar al local, ya sea para comprar cámaras, accesorios, rollos de película o simplemente dejando para revelar.

En esas esperas las personas hablan, se conocen y conectan a través del amor por los fotogramas. No sólo muestran sus fotos a través de redes sociales, también generan muestras, arman laboratorios en sus casas e incluso venden las mismas cámaras que ya no usan.

"Es un nicho pequeño, nos conocemos entre todos", cuenta Di Michelle.

En Instagram, y utilizando el hashtag #lomography, puede encontrarse miles de fotos tomadas por una cámara o rollo de película de esta empresa.

"Los lentes son muy particulares, no son simplemente lentes de plástico, cada cámara tiene su propio mundo y maneja un código particular", cuenta Lola Latella, estudiante en el profesorado de artes plásticas y usuaria de cámaras Lomography.

Cada persona que ha utilizado alguno de sus productos suele destacar el aspecto lúdico y la experimentación. "Pensé que por ser una cámara de plástico no iba a tener buenos resultados, pero el lente resultó ser mejor de lo que pensaba", marca Carla Iannelli, docente y fotógrafa.

FOTOS DEL FUTURO

Hace casi una década se estimaba que la fotografía analógica era un formato obsoleto, que eventualmente iba a desaparecer por completo. Sin embargo, esto parece estar lejos de la realidad. Así como el disco de vinilo volvió a las bateas de las librerías y los locales de música, hay quienes creen que la fotografía analógica no va a dejar de existir, y Lomography es la prueba de que todavía existe un negocio apostando fuertemente a la película fotográfica.

"Es una de las pocas compañías que está sacando continuamente nuevos films y cámaras, en un mercado donde ya no hay nadie más haciéndolo", comenta Di Michelle. Y en la misma empresa aseguran que no tienen pensado dejar de hacerlo.

En palabras de Charlotte Pelleray: "Para nosotros es importante darle a la comunidad analógica nuevas herramientas, así como la necesidad de tomar nuevos riesgos. Somos unos apasionados por la fotografía analógica". 

Cuatro cámaras lomo que se pueden conseguir en la Argentina

 1. Lomography LOMO LC-Wide

Lomography LOMO LC-Wide.

Una versión renovada de la cámara que inició el movimiento Lomography. Si bien ya no se construye más en Rusia, mantiene el espíritu y el estilo de la pequeña cámara soviética. Precio: $39.500.



2. Lomography Diana F+

Lomography Diana F+.

Actualmente, este es uno de los modelos más populares de Lomography. Esta cámara utiliza película 120, un formato que permite tomar fotografías más grandes que la película 35mm. Este modelo cuenta con flash, y es posible sumarle otros accesorios que ayudan a profundizar el espíritu lúdico y experimental. Precio: $7.600.

3. Lomo'Instant Mini

Lomo'Instant Mini.

En 2014, Lomography entró al mercado de la fotografía analógica con la línea Lomo'Instant. Actualmente cuenta con diferentes variantes, siendo el segmento Mini uno de los más populares porque usa el pack de fotos que la Fujifilm Instax Mini. Precio: $7.300.


4.  Konstruktor F Super Kit

Konstruktor F Super Kit.

Una de las propuestas más recientes de la empresa austriaca es Konstruktor, un kit pre construido que permite armar una cámara réflex de 35mm en un par de minutos. Esta es una buena opción para quienes quieran tener un breve pantallazo de cuáles son las partes de una cámara analógica. Precio: $ 5.000.


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