Industria global en problemas

Esta es la verdadera razón para el faltante de computadoras en Argentina: cuándo se resolverá

La escasez de semiconductores a escala mundial generó escasez de dispositivos de consumo masivo pero también, por ejemplo, en la producción de automóviles. Factores multicausales y una solución a mediano plazo.

La teoría del caos y la dependencia en las condiciones iniciales fueron descritas desde, por lo menos, hace dos siglos. El ejemplo particular del efecto mariposa --propuesto por el matemático estadounidense Edward Norton Lorenz-- viene al dedillo: en uno de dos mundos casi idénticos aparece una mariposa aleteando que provoca, a largo plazo, un gran tornado. 

Es decir: en procesos que no son lineales, una pequeña variación en las condiciones iniciales cambia totalmente el rumbo y el ejemplo más claro es el pronóstico del tiempo, explica Alex Lozano, director técnico de Micro y Nanotecnología en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI)

Así comienza su explicación de por qué el mundo vive actualmente una acuciante falta de semiconductores, los microchips de silicio que permiten a los dispositivos electrónicos funcionar. Son, sencillamente, los pequeños Legos que sostienen la economía actual: toda actividad computacional, de cualquier tipo, dependen de ellos; desde las notebooks y tablets que tanto se vendieron desde que comenzó la pandemia hasta los chips que necesita un automóvil moderno para funcionar.

"La demanda se disparó de una manera que nadie previó. Nadie previó la pandemia. Pero además, creo que cuando empezó nadie en el corto plazo pensó que iba a durar tanto y que iba a traer todas estas necesidades adicionales. Obviamente entre la gente que está en su casa trabajando, el home school, las necesidades de los gobiernos, por nombrar algunas. Pasamos de un dispositivo por casa a un dispositivo por persona", explica Nicolás Canovas, gerente general de AMD en la región, una empresa que diseña semiconductores enfocados al consumo masivo y que trabaja con la taiwanesa TSMC en lo que a la provisión de chips se refiere.  . 

Nicolás Canovas, gerente general de AMD en la región

"Además, necesitábamos más de esas computadoras entonces crecieron los specs. Todo eso, la verdad, simplemente hizo que no diera abasto el supply. Más allá de que nosotros lo que hicimos fue aumentar el supply por sobre lo que estaba proyectado originalmente, la demanda siguió tan fuerte durante una cantidad de tiempo que no alcanzó", agrega Canovas.

Pero esto no es todo: la nueva joya de la economía mundial, las criptomonedas, necesita de placas de video avanzadas para funcionar y que comenzaron a afectar la provisión de estas últimas desde fines de 2018. 

"Los criptomineros empezaron a comprar todas las tarjetas que nosotros teníamos desarrolladas para los gamers y para los investigadores", cuenta Marcio Aguiar, director de Negocios corporativos para América latina en Nvidia, una multinacional especializada en el desarrollo de unidades de procesamiento gráfico.

"Desde ese momento el criptomining es un mercado importante para nosotros. Los dos mercados más importantes son el de gaming y el de high performance computing, pero vimos una demanda creciente del criptomining, y por eso acabamos de anunciar una placa específica, la Cripto Mining Processor, para atender ese mercado. No queremos que hagan falta esas tarjetas que fueron desarrolladas para los gamers e investigadores en el mercado", dice.

Concentración obligada y globalización 

Todo esto en un sistema global concentrado en pocos jugadores que, con el correr del tiempo, se fue concentrando cada vez más, en lo que a semiconductores de última generación (cada vez más delgados) se refiere, dado el gran desembolso necesario para continuar innovando.

"La oferta está acotada a pocas empresas", dice Lozano. Hoy, los jugadores que proveen semiconductores a escala global son, principalmente, cuatro: la taiwanesa TSMC, la surcoreana Samsung, la estadounidense GlobalFoundries (que nació como parte de un proceso de desinversión de AMD y que hoy tiene como propietario al Emirato de Abu Dhabi a través de una compañía subsidiaria) y la también estadounidense Intel (que, básicamente, fábrica para sí misma). 

Más allá, hay fábricas menores, que en su gran mayoría están ubicadas en China, y que producen con tecnología más antigua para dispositivos que no necesitan de chips de última generación: los electrodomésticos hogareños son buenos ejemplos. 

Cabe señalar también que la globalización produjo una especialización sin precedente que llevó a que el 83 por ciento de los microchips que procesan información, y el 70 por ciento de los dedicados al almacenamiento, se produzcan entre Taiwán y Corea del Sur, y que significó 64 por ciento de las importaciones del primero y 41 por ciento del segundo. 

Mientras tanto, la cuota de mercado de los Estados Unidos en la fabricación mundial de semiconductores en la actualidad es del 12 por ciento, frente al 37 por ciento de 1990, según la Asociación de la Industria de Semiconductores de este último país. 

"Hay empresas que utilizan el foundry, que es alguien que fabrica el silicio. Tenés empresas norteamericanas, europeas y asiáticas que hacen el diseño basado en una arquitectura y se lo entregan a un foundry que se especializa en fabricarlos, basado en ese diseño. Esto se conoce como ‘negocio del foundry'. Uno de los más conocidos es TSMC, por ejemplo. Intel tiene su propia fábrica de wafers [obleas, en español] y está integrada verticalmente y hace poco anunciamos el lanzamiento del Intel Foundry Service con emplazamientos de fabricación y packaging tanto en Europa como los Estados Unidos, para reducir la dependencia de los proveedores asiáticos", señala Marcelo Bertolami, gerente general para el territorio de las Américas en Intel

Fuente: Alex Lozano, INTI, 2021.

Una tormenta perfecta 

Si bien el Covid-19 es un factor central para la actual situación de faltantes, no es la única, argumenta Lozano, aunque es el más importante. El cierre de la economía global alteró la demanda: los sectores que dejaron prácticamente de funcionar, como el automotor, dejaron de demandar. Cuando bajó la producción de autos, que hoy llevan entre 100 y 150 sensores con sus chips, bajó la demanda. 

Por esto, y con la consiguiente suba en la demanda de computadoras producto de la actualización tecnológica que ocurrió el año pasado, la provisión de chips viró hacia el vertical del consumo masivo. Cuando la industria automotriz comenzó lentamente a normalizarse, demandó chips que ahora tenían un nuevo destino, desarrolla el especialista del INTI. "Se dio una tormenta perfecta", afirma. 

"Creo que el último año en el que tuvimos un mercado de PC tan grande fue el 2011. El 2011 fue el pico en el que tuvimos 370 millones de unidades en el año. Después de ahí vinieron las tablets, los smartphones, un montón de cosas que hicieron que las PC bajaran a 270 millones de unidades en el 2019", comenta Bertolami. 

  Alex Lozano, director técnico de Micro y Nanotecnología en el INTI. 

"A partir de ese momento todo el mundo pensaba que se iba a seguir bajando. Pero no: ya desde el 2019 al 2020, sin pandemia, la PC volvió a crecer. Y después en 2020 con la pandemia se hizo esencial y los crecimientos llegaron al nivel de las 315 millones de unidades vendidas en el mundo. Es decir, un crecimiento exponencial. Este año ya estamos esperando que esté cerca de los 400 millones. Y 393 millones es el último número que tenemos de demanda para el 2021", detalla. 

Los problemas de supply de procesadores vienen desde 2019, por lo que Intel duplicó la capacidad de producción en estos dos últimos años y ampliaron fábricas en Arizona y Oregón (EE.UU.), Israel e Irlanda. En Arizona solamente van a invertir US$ 20.000 millones para construir dos nuevas fábricas. Y la producción no puede aumentarse de la noche a la mañana: abrir una nueva fábrica cuesta entre US$ 10.000 y 15.000 millones y, como si esto no fuera suficiente, se demora entre dos y tres años.

Además, como los fabricantes de chips necesitan, para obtener ganancias, que sus establecimientos trabajen al 100 por ciento las 24 horas del día para tener la posibilidad de recuperar la inversión y obtener ganancias. Y, en el mismo sentido, no pueden comprometerse a aumentar la producción porque si esa demanda no se mantiene en el tiempo, luego les genera una capacidad ociosa imposible de sostener. 

Pero, incluso si se quisiera abrir nuevas líneas de producción, existe otro obstáculo: la disponibilidad de los equipos para la fabricación de obleas de última generación (hoy de siete nanómetros y en camino a los cinco), que son fabricados únicamente por ASML, una compañía con sede en Holanda. 

El desarrollo de esta última generación se demoró más de 10 años y el equipo para fabricarlas a gran escala cuesta cientos de  miles de euros. Requieren de tal precisión que ASML solo fabrica unos 50 equipos por año y las tres grandes tienen "tomada" toda la producción por los próximos tres años. 

"En comparación con hace tres meses, estamos viendo un aumento significativo de la demanda en todos los segmentos del mercado y en nuestra cartera de productos", explican desde ASML ante la consulta de este medio vía e-mail. 

Marcio Aguiar, Director de NVIDIA Enterprise para LATAM. 

"La fabricación de la infraestructura digital con impulsores de crecimiento puntuales como el 5G, la inteligencia artificial y las soluciones de computación de alto rendimiento alimentan la demanda de nodos avanzados y maduros en lógica así como en memoria. Ahora esperamos un crecimiento de los ingresos hacia el 30 por ciento en 2021 en comparación con el año pasado", detallan.

"Un wafer tarda casi cinco meses en fabricarse. El proceso para hacerlo es litografía y química. Hay que utilizar he rramientas de ultradefinición para hacer fotos de altísima definición y así poder tratar el material con un químico y remover el sobrante. Es como hacer un edificio en miniatura de muchas capas", cuenta, por su parte, Bertolami.

Existen otros dos factores extra, menores pero no por ello menos importantes: por un lado, cuestiones de tipo climático o de accidentes, como la tormenta invernal que afectó a Texas durante el primer trimestre de este año, que mantuvo cerrada a la fábrica que tiene Samsung allí y una fábrica japonesa de microcontroladores --Renesas, situada en Naka, a unos 100 kilómetros al noreste de Tokio-- se incendió el viernes 19 de marzo. 

Y finalmente, la pelea por el desarrollo y despliegue de la tecnología 5G entre los Estados Unidos y China llevó a Huawei, antes de que llegara la pandemia, a acumular stock y, de esta manera, a distorsionar la oferta.

Cómo se hace una oblea

"Las obleas son redondas y de ellas se obtienen cuadraditos, cada uno de ellos un chip. Cada chip es un procesador. Después eso lo cortas y lo pones en un packaging y con eso se arma el procesador que va en una notebook o en una desktop o dentro de cualquier microprocesador, dentro de un auto, eninternet de las cosas o en un server", relata Bertolami, de Intel. 

Futuro

"No son procesos para nada lineales", resume el economista Bernardo Kosacoff. "La pandemia aceleró la demanda y terminó por complicar el abastecimiento", agrega, y lo compara con los problemas que la falta de "botellitas" para envasar la vacuna de AstraZeneca, por cuestiones geopolíticas, complicó la llegada estas vacunas a la Argentina. "Los que proyectan linealmente se dan cuenta de sus errores 10 años después. Se trata de un proceso dialéctico y contradictorio", marca. 

Fueron, entonces, muchas mariposas aleteando juntas las que provocaron un efecto cascada que, a lo sumo, se resolverá para finales de este año, aunque se trate de -para muchos insiders de la industria- una hipótesis arriesgada. 

"La recuperación que hemos visto en toda la industria, con la digitalización acelerada, está impulsando los semiconductores, y lo vemos en todos los ámbitos. Esperamos esto se normalice hacia la última parte de 2021 como se pone en marcha la capacidad y vemos parte de la demanda en otros sectores de la industria para ponerse al día con suministro", resaltó Cristiano R. Amon, presidente y CEO de Qualcomm, en el marco de un evento interno

"Creemos que tenemos otros seis meses para superar el corto plazo; los proveedores están creando más capacidad. Y eso mejorará en los próximos 12 o 18 meses", expresó en tanto Chuck Robbins, CEO de Cisco, en diálogo con la BBC. 

"En general, como resultado de los acontecimientos geopolíticos, vemos que los países intentan reforzar su posición en la industria de los semiconductores para mitigar los riesgos de la cadena de suministro", dicen desde ASML sobre lo que esperan para el futuro. en diálogo vía mail con este medio.

"Por ejemplo -siguen-, se está incitando a los fabricantes de chips a establecer nuevas fábricas fuera de sus regiones de origen. Además, los conocimientos y las competencias se concentran actualmente en unos pocos lugares del mundo, que en conjunto forman este ecosistema sin fisuras. Si se rompe este sistema eficaz, hay que crear esta competencia sobre todo lo que se necesita para fabricar semiconductores avanzados (incluyendo equipos, diseño, control de procesos, fabricación) en cada una de estas zonas geográficas. Se necesitarán años para crear estos nuevos puntos neurálgicos regionales de semiconductores" 

La situación en la Argentina

En el país, la situación actual respecto a la llegada de computadoras, está igual que el año pasado, cuando el aumento global de la demanda llevó al desabastecimiento de semiconductores. 

"No vemos una regularización hasta fin de año por la demanda alta y una oferta que, si bien creció, no llega todavía a satisfacer las necesidades", analiza Juan Ponelli, CEO del joint venture Positivo BGH, que luego aclara que los 30 millones de dispositivos que fabrican al año les permite disponer de un poder de negociación y compra bastante más amplio que el del ecosistema estrictamente local.

"Ante la restricción de oferta, las multinacionales, sea de semiconductores o proveedores de equipos, deciden donde ubican sus productos y la Argentina no es una prioridad", explica para luego agregar que el año pasado se vieron en la necesidad de importar computadores vía avión para abastecer el mercado y cumplir con sus compromisos comerciales.

"Nos afectan problemas de abastecimiento y también de precios por el faltante mundial", marca Marcelo Caricato, directivo de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (Cadieel). 

"Este incremento no se había dado en muchos años y las piezas pueden tener hasta 10 meses de demora en la entrega, lo que complica los nuevos lanzamientos de electrodomésticos de todo tipo", remarca.

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