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Las 3 claves para ganar en la compra de celulares usados

Los teléfonos celulares usados pueden ser un buen negocio siempre y cuando se tengan ciertos cuidados y precauciones a la hora de comprarlos. Todo lo que hay que probar antes de gastar. 25 de Abril 2018
Las 3 claves para ganar en la compra de celulares usados

A la hora de comprar un celular usado, se puede ahorrar mucho pero siempre existe el riesgo de comprar un aparato en mal estado o que no funcione. Un caso testigo del boom de la compra venta de usados es Trocafone, un marketplace para móviles usados, que planea reforzar su posicionamiento en el país con una inversión de unos US$ 15 millones  y abrirse camino en América Latina, donde la demanda de celulares usados también es dinámica. 

En su tercer año de operación, la empresa estima una facturación de US$70 millones para 2017 que contempla la venta de más de 300.000 celulares reacondicionados. Según datos del mercado, el negocio de los celulares en Argentina pasará de 9 millones a 10,4 millones de unidades este año, y se pronostica que en 2018 esa cifra aumentará a 11 millones de aparatos. Muchos de los cuales luego ingresaran al mercado como usados.

En este sentido, hay 3 aspectos clave que delatan si vale la pena o no comprar ese equipo usado.

 

La tarjeta SIM

En primera instancia, es muy recomendable llevar la tarjeta SIM propia para poder asegurar que no se perdera el número original.  Es muy importante revisar que el dispositivo reciba señal y que se conecte a internet móvil. Si se trata de un equipo 4G, tiene que probarse en un lugar donde sea posible verificar que esta señal está disponible. Muchos equipos que vienen de Medio Oriente funcionan solo con el 3G de la región occidental. Es sumamente importante hacer una llamada efectiva de prueba. Se puede marcar el número de algún conocido y confirmar que se escucha bien, que el auricular tiene el volumen correcto y se escucha claramente. Si no se puede llamar, algo está mal. Si es posible también, es recomendable que alguien de confianza realice una llamada que sea capaz de contestarse sin problemas. De paso se prueban  las funciones de vibración y sonido del celular.

 

 

El aspecto físico

Otro caso a tener en cuenta es la resistencia y estado de la parte física del teléfono. Conviene llevar auriculares propios y probar el jack para comprobar que funciona bien. La cámara es otro aspecto importante a revisar: conviene abrir la cámara desde la aplicación y sacar algunas fotos para corroborar que no haya manchas ni nada extraño que no se vean a primera vista.

Se le debe pedir al vendedor que muestre el patron de desbloqueo para cambiarlo por uno nuevo, esa es la mejor forma de chequear la integridad de la pantalla táctil (sensibilidad, etcétera).

 

EL IMEI

El número IMEI es un número único que todos los teléfonos incluyen. Con este número, en caso de pérdida o robo, lo puedes reportar con tu compañía telefónica y así deshabilitar el equipo. Para conseguirlo sólo es necesario que marques *#06# sin importar de qué compañía sea y anotes o guardes bien el número.

En caso de que vayas a adquirir un teléfono usado y tengas dudas sobre su procedencia, puedes conseguir el número IMEI y entrar a sitios como Swappa  para comprobar su status.

 

Un negocio millonario

La respuesta más directa a la pregunta de por qué rara vez los consumidores se quedan con un smartphone por más de dos años es, simplemente, que se trata de un dispositivo que ha sido diseñado para eso; para que sea descartable luego de una veintena de meses. A esto se lo suele denominar  “obsolescencia programada”, la determinación de la vida útil de un bien por parte de su fabricante, con independencia del deseo de su usuario o dueño, según cuenta Tomás Balmaceda en su nota de la edición 243 de INFOTECHNOLOGY.

No es un fenómeno nuevo, sino que los libros de historia cuentan cómo al prototipo original de bombilla incandescente de Thomas Alva Edison, que duraba 1.500 horas encendida, se le hicieron modificaciones al momento de comercializarla para que pueda ser reemplazada con mayor frecuencia. Lo mismo sucedió a finales de la década del 30 con el nylon, que era mucho más durable que el actual, pero que impedía que la empresa DuPont pudiera tener el volumen de ventas necesario para volverlo un producto redituable.

Este proceso se aceleró en las últimas dos décadas con todos los productos electrónicos pero tiene particular gravedad en los teléfonos inteligentes. Hasta hace cinco años, era más natural poder reemplazar, por ejemplo, la batería del celular para darle mayor vida o tener un respaldo.

Hoy, en cambio, no hay modelos de gama media o alta que permitan esto. Y solo hay actualizaciones de sistemas operativos para los últimos lanzamientos, dejando afuera y con vulnerabilidades a aparatos de hace tres o cuatro años.

Pero incluso en este nuevo panorama, existen compañías que ven oportunidades de negocios. Trocafone es una startup argentina que está operando en Brasil hace tres años y que desembarcó finalmente en el país hace algunos meses. Se trata de una opción de “recommerce” que viene creciendo y que planea llegar en 2018 a Chile, Perú, Colombia y Rusia con un modelo de ventas de smartphones usados que han sido reacondicionados por especialistas.

Uno de sus fundadores es Guillermo Freire, quien vivió una mala experiencia comprando un móvil usado por internet y que se dio cuenta de que allí había un nicho para explotar. “Somos un poco los Robin Hood de los teléfonos usados: les compramos a las personas ricas, los reprocesamos y les damos una nueva vida para vendérselos a los que quizá no llegan a uno nuevo. Pero también están aquellos que buscan una oportunidad, como quien se podría comprar un Volkswagen Golf salido de fábrica pero prefiere un Audi usado del año 2002”, puntualiza el ejecutivo, que actualmente es el CEO.

“Debutamos con Trocafone en Brasil porque allí cada año se venden 50 millones de teléfonos nuevos y la mayoría deja tirado el anterior. A la vez, conviven con ellos 100 millones de personas que no tienen smartphone porque no pueden pagarlo. Nuestro modelo necesita de, por un lado, una clase alta que quiera desprenderse de sus teléfonos en buen estado y, por otro, de una clase media o media baja que quiere uno y busca alternativas económicas. Estas son características que se dan en países emergentes”, explica.

Hasta ahora el plan se viene cumpliendo a la perfección: tras una primera ronda de inversiones en 2014 en la que levantaron US$ 1 millón, Freire y su equipo se concentraron en ganar terreno en el país vecino y lograron tal suceso que su tercera ronda, a comienzos de este año, fue de US$ 15 millones. Para cuando termine 2017, la empresa estima una facturación de US$ 70 millones y la venta de más de 300.000 unidades reacondicionadas. Ahora, todos los esfuerzos están concentrados en la Argentina, tomando nota de lo aprendido en tierras cariocas.

“Cuando arrancamos en Brasil comprábamos teléfonos online pero pronto sumamos una vía que ahora implementamos aquí: acuerdos con retailers y operadoras en los que nosotros nos hacemos cargo de toda la operativa de un programa del tipo ‘plan canje’. En el caso de nuestro país, lo hacemos con Movistar.” 

Hoy, en la web de Trocafone cualquiera puede comprar una docena de smartphones de las marcas líderes con precios que parten de los $1.000 en planes de hasta 12 cuotas sin interés y que se clasifican en tres tipos de estado: excelente, muy bueno y bueno, todos con garantía de 90 días. Y para evitar que ingresen al sistema unidades robadas, antes del canje se verifica que no estén en la base de datos nacional con la lista negra de números de Identidad Internacional de Equipo Móvil (IMEI, por su sigla en inglés).

 

 



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