Bitcoin: ¿es un síntoma del furor en mercados o el nuevo oro?

Algunos creen que la criptomoneda es un activo ideal para quienes buscan un refugio seguro.

El precio del bitcoin se ha multiplicado por ocho desde marzo. En ese momento cada criptomoneda costaba u$s 5000. La primera semana de enero había superado los u$s 40,000.

Es una de las inversiones con más rindieron desde que comenzó la pandemia. Debe ser sensacional para los que primero invirtieron. Pero ahora casi todos en los mercados quedaron en una especie de dilema. ¿Compramos o vendemos? El aumento exponencial del precio del bitcoin, ¿es otro síntoma más del furor especulativo que se observa en los mercados, un derrame de la desenfrenada alza de la valuación del sector tecnológico de EE.UU. que finalmente demostrará no tener ningún valor intrínseco y caerá a cero o cerca de cero? Pensemos en Tesla sin autos reales. ¿O es algo completamente diferente? -no tanto un furor como el que provocaron los bulbos de tulipanes holandeses, sino un alejamiento de la tradición del oro.

Pensemos en las razones para invertir en oro. Si se viene inflación (lo cual es probable), querrás tener un activo real que pueda brindar protección, que no pueda perder su valor por la implacable emisión de dinero y la devaluación de la moneda. Ése es particularmente el argumento en una era de tasas de interés por el piso. Si los gobiernos trabajan para mantener las tasas de interés más bajas que la inflación con el fin de reducir el valor real del horrible peso de su deuda, todos saben que se necesita un refugio seguro, pero todos también saben que los tradicionales (los bonos del gobierno) ya no ofrecen esa protección.

Eso nos lleva al oro, el único activo que hace 3000 años protege el poder adquisitivo. No es de extrañar que el precio del metal precioso haya subido cerca de 40% desde 2018. La pregunta es: ¿Podría el bitcoin ser mejor oro que el oro? Los administradores del nuevo SkyBridge Bitcoin Fund definitivamente creen que sí. La oferta de oro no es completamente estática, afirman; aumenta cerca 1,25% anual a medida que se extrae más. Puede ser costoso de almacenar y complicado de trasladar dada su forma física. Se confisca fácilmente y no es particularmente fácil de dividir en caso de apuro.

El bitcoin no tiene ninguno de estos inconvenientes. La oferta es inelástica y limitada (nunca existirán más de 21 millones de monedas digitales). Se puede enviar tan fácil como un correo electrónico (siempre que no pierdas los códigos que te permiten acceder a él). Es fungible, resistente, verificable, independiente de cualquier gobierno y, por sobre todo, fácilmente divisible. Como ejemplo, soy dueño de 0,0066 de un bitcoin. Además, las transacciones con es criptomoneda son permanentes e inmutables: ninguna institución puede borrarlas.

Por último, es cosa de millennials. Cuando "la riqueza sea propiedad de la gente joven... las monedas digitales ganarán preferencia en relación con el anacrónico oro", dice SkyBridge. Teniendo en cuenta todo eso, tiene mucho sentido. Los analistas de SkyBridge no son los últimos que sienten pasión.

Lo que impulsó en gran medida el reciente salto del precio del bitcoin fue que lo adoptaron las instituciones, y los administradores de fondos y patrimonio comenzaron a ver al bitcoin como una herramienta legítima para diversificar las carteras.

En el Reino Unido, la gran noticia ha sido Ruffer, el administrador de inversiones, que invirtió alrededor de 2,5% de su Ruffer Multi-Strategies Fund en bitcoins a fines del año pasado (¡buena decisión hasta ahora!) sobre la base de que el escenario macroeconómico actual -la política monetaria extrema, deuda pública en aumento, la ira contra los gobiernos- ofrece el entorno perfecto para un activo que "combina los beneficios de la tecnología y del oro".

 Si uno comprara ahora, ¿qué tan rico se volvería? A los optimistas les gusta empezar con el tamaño del mercado del oro (afirman que el valor de todo el oro extraído en este momento es de aproximadamente u$s 12 billones) y hacen sus cálculos a partir de ahí. Eso lleva a JPMorgan a sugerir la posibilidad de que el precio a largo plazo del bitcoin sea de u$s 146.000.

El inversor en criptomonedas Tyler Winklevoss habla de u$s 500.000 como "objetivo conservador" si el bitcoin se convierte en un "disruptor del oro" y de ningún tope máximo si termina siendo comúnmente utilizado como una red de pagos en lugar de simplemente otro activo a retener y por el cual rezar. Hace un año, eso seguramente hubiera sonado como una locura.

Ahora, parece que realmente se puso en marcha una ola de inversión institucional. El bitcoin ha superado muchos hitos. Llegó hasta acá sin ser prohibido por los gobiernos. Logró la aceptación institucional (por lo que es mucho menos probable que se prohíba en el futuro). Se mantiene en su posición de número uno como criptomoneda e hizo que todos los que predijeron que iba a valer cero se sintieran un poco tontos (y un poco más pobres de lo que podrían ser). Pero ninguna de estas cosas le da valor intrínseco. Para eso, el bitcoin no sólo necesita la escasez por la que sus fanáticos deliran.

La escasez en sí misma no le da valor a una cosa. Necesita inversores más activos; necesita un mercado mucho más profundo y líquido (sólo se negocia una pequeña parte del mercado de bitcoins, de ahí su volatilidad); y necesita una aceptación más amplia. Todas estas cosas pueden pasar. Y compraré un poco más como cobertura contra eso, no tanto como para arruinarme si llega a cero, sino lo suficiente como para no sentirme demasiado mal si el valor trepa a u$s 500.000.

Sin embargo, los aumentos de precios eufóricos de las últimas semanas todavía indican que se trata de un furor por la criptomoneda. Hay un enojo histérico en las redes sociales contra los críticos de los objetivos extrañamente específicos.

Cuando nadie sabe nada, ¿por qué establecer su valor en "u$s 146.000"? ¿Por qué no simplemente "alrededor de u$s 150.000"? Luego están las plataformas online colapsadas; Coinbase tuvo problemas de "inestabilidad" entre el 6 y 7 de enero. Todas estas cosas les resultarán familiares a quienes estudian las burbujas.

Mi manera favorita de cubrirme de la inflación seguirá siendo el oro por la sencilla razón de que no es un activo nuevo. Me inquietan los próximos años y quiero un activo que proteja mi cartera y que tenga varios milenios como refugio seguro. También voy a aprender la lección principal que deja el bitcoin (cuando hay creciente demanda de algo con oferta fija, los precios se disparan) y aumentar mis tenencias en productos básicos en general.

A medida que las economías se recuperen este año, es posible que no aumenten ocho veces, pero deberían ver la misma dinámica (al menos a corto plazo) que hizo que el bitcoin se dispare.

Traducción: Mariana Oriolo

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