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Werpi: los emprendedores argentinos que quieren que sea más fácil estacionar en la City

Tres socios crearon una plataforma que conecta a los dueños de autos con las cocheras que están libres en la ciudad. 

Por FLORENCIA PULLA - 10 de Julio 2019
Werpi: los emprendedores argentinos que quieren que sea más fácil estacionar en la City

Hasta ahora, el negocio de las cocheras pivoteaba alrededor de dos aristas: el de los grandes parkings, que cobran un fee a los automovilistas por hora, día o mes a cambio de un espacio disponible; y el de quienes venden los espacios en edificios como parte de una oferta del Real Estate.

En ambos casos, no hay intermediarios: las operaciones se realizan sin más, ticket o contrato mediante. Federico Sánchez (35, Licenciado en Marketing) estaba lejos del mundo emprendedor: trabajaba haciendo acuerdos masivos de distribución en empresas de seguros. Pero con Mariano Landi (37, Contador) y Guillermo Narducci (34, Ingeniero en Informática) tuvieron una idea que los sacaría de su zona de confort pero les abriría las puertas del mundo emprendedor: conectar a las cocheras desocupadas de las grandes ciudades con los automovilistas que las necesitan.

“Hoy, el estacionamiento no se planifica —reconoce Sánchez, CEO de Werpi, como bautizaron en 2015 a la compañía cuando era solo el sueño de tres—, la idea es que el cliente pueda adelantarse, elegir y pagar su estacionamiento con tarjeta; que no tenga que ir a hacer un trámite cerca del obelisco sin saber dónde va a dejar su auto”. Aunque a largo plazo la idea es que cocheras individuales se conviertan en lo que ellos llaman “Werpis”.

Por el momento la plataforma, que se lanzó al mercado en diciembre de 2017, está enfocada en dos maneras de obtener ingresos: con contratos con estacionamientos o playas de hoteles —hacen lo propio con el Hotel Panamericano, por ejemplo— pero también ad hoc en eventos exclusivos, como recitales —estuvieron en el del grupo Depeche Mode, en La Plata y tienen un acuerdo con Ticketek para ofrecer parking a la hora de comprar una entrada— o en eventos pop up, como el Luxury Outlet.

“Si tenés una cochera vacía, lo que ganás es cero. Entonces te conviene pagar un porcentaje de lo que cobrás porque alguien haga el trabajo por vos”, explica el CEO que dejó su trabajo para dedicarse full-time a la compañía.

La inversión inicial de US$ 80.000 fue propia, en tiempo y recursos. Werpi es, en este sentido, una rara avis: no se valió de la mano de inversores o aceleradoras para crear su plataforma.

A cargo del diseño del backend estuvo el mismo Narducci y tercerizaron el front end —la pata de UX que toda App necesita para ser realmente exitosa— con Coderix. Tardaron en ponerla a punto sin fondos extra. “Le pusimos mucha garra; era volver del trabajo y ponerse a trabajar en la plataforma y en Power Points para inversores”. Sánchez explica que, aun así, no lo lograron. “Estuvimos en 20 procesos para conseguir fondos. Pero en ese momento todos nos decían que nuestra empresa estaba en un Excel, que no había producto mínimo viable para mostrar. Fue un aprendizaje que nos obligó a repensar nuestra relación de dependencia”.



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