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Wachiturro y hipster: un artista digital que vive de lo suyo

Sus pegatinas son verdaderas intervenciones artísticas a espacios públicos que encuentran su lugar en las esquinas de Palermo. Un arte urbano que ya cotiza en el mercado.  Por HERNÁN PANESSI - 05 de Septiembre 2018
Wachiturro y hipster: un artista digital que vive de lo suyo

Es muy posible que Guillermo Pachelo sea una de esas personas que todos conocen pero nadie reconozca en la calle. Un resumen más o menos veloz diría que se trata del autor de esas pegatinas que andan por allí (pero que hacen base en cervecerías y calles de Palermo), en las que un chico de gorra (mezcla alquímica entre “wachiturro” y “hípster”) tira frases buena onda del estilo “amar garpa”. A la sazón, Pachelo es de esos artistas que generan amores y odios viperinamente, sin medias tintas. En su Instagram, cosecha casi 75.000 seguidores y se presenta como el 20 por ciento de BA Paste Up, un grupo de artistas visuales que realizan intervenciones en la vía pública.

Después de un paso por el arte digital, a sus 22 años arrancó a vincularse tímidamente con el arte urbano. Así, a sus 27 decidió hacerlo de forma profesional. “No me detengo a pensar si mi obra tiene aceptación. Lo que pasó fue un poco una sorpresa. No me lo esperaba”, se sincera. “Creo que tiene aceptación porque la gente se siente representada por lo que hago”, comenta. ¿Qué hace? Unas pegatinas con juegos de palabras en las que sus frases pueden tener diversas interpretaciones. Y es el espectador el que termina dándole el sentido y, así, el artista apela a la identificación.

“Como artísta me gusta generar un diálogo.”

Guillermo Pachelo, artista urbano. 

Guille Pachelo hace arte desde sus 15 años. Desde chico empezó a vender sus obras. “Hoy en día vendo más obras que antes”. Las redes sociales le sirvieron para ampliar su público y para darse a conocer mucho más. “Como artista me gusta generar un diálogo”, apunta. Pachelo intenta que esa generación de contenido (para redes y para la vida) vaya logrando que su propia obra se impulse cada vez más.

“Tengo precios accesibles porque lo que me interesa es que mi obra se vea. En el país no hay mucho mercado de arte. La idea como artista es ser independiente, no depender tanto de las galerías y generar tu propio mercado”, señala. Sus precios van desde los $1.000 hasta el millón de dólares. “Todo depende del tamaño”, concluye Guille, entre risas.

¿Qué es lo mejor de ser un emprendedor?

La libertad que tenés a la hora de trabajar. Y que no tenés que rendirle muchas cuentas a nadie sobre lo que hacés. Eso está buenísimo. Y, también, poder hacer algo que marque y modifique.

¿Cómo te llevás con los trolls de las redes sociales?

Está la crítica constructiva y la que no sirve para nada. Hay gente que busca criticar porque no está conforme con su vida y eso lo vuelca a otras personas. Muchos de los que usan Internet de esa manera no entienden que del otro lado hay una persona. Suponen que están hablando con una pantalla y que pueden decirte cualquier cosa.



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1 Comentario

Dante Alvarez Maggi Reportar Responder

Un ladrón

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