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Las "low cost" llegaron a los gimnasios: así podés pagar hasta 70% menos

Las cadenas de gimnasios económicos llegaron a la Argentina para marcar un nuevo rumbo en el mercado del fitness. Transformaron el modelo de negocio anclados en la tecnología para incluir a más clientes con precios accesibles. Por JUAN SILVESTRINI - 19 de Junio 2018
Las "low cost" llegaron a los gimnasios: así podés pagar hasta 70% menos

En la Argentina, solo el 5% de la población realiza actividad física y el 60% sufre de sedentarismo. En una guerra casi imposible de ganar contra los servicios on demand, la televisión y, principalmente, internet, los gimnasios buscan reinventarse para captar un público que tiene más excusas que nunca para no hacer ejercicio.

Con este escenario, comenzaron a desembarcar los modelos de gimnasios Low Cost en el país. Estos nuevos recintos de entrenamiento pelean contra el estigma conceptual del "bajo costo" con propuestas innovadoras, tecnológicas, automatizadas y que valoran el tiempo de las personas. En Brasil, Europa y los Estados Unidos, este modelo ya está establecido hace tiempo y domina el mercado del fitness.

"Tratamos de hacerles entender a los clientes que somos una cadena low fare con un funcionamiento premium. No hay que relacionar este concepto con un con mal servicio", explica Guido Miguez, fundador de la primera cadena Low Cost de Argentina, On Fit. Estos centros se instalaron en un mercado donde el 95% del público "todavía está disponible" y busca conquistarlo a través de "la mejor relación precio-beneficio".

Cadena "Low Cost" On Fit.

¿Cómo se reducen los costos? Los gimnasios de On Fit no tienen pileta ni clases múltiples (que implican gastos altos de mantenimiento y de personal), sino un gran espacio dedicado a musculación, entrenamiento cardiorespiratorio y clases por hora. "Cuidamos todos los costos, desde alquileres hasta los insumos. Por eso invertimos mucho en servicio y poco en cuestiones superfluas como publicidad", agrega Miguez. Hoy ya tienen cuatro sedes en funcionamiento en Buenos Aires y más de 13000 socios.

En esta misma sintonía se encuentra la cadena Fiter, una nueva empresa creada bajo el seno de Megatlon. Fernando Storchi, CEO del grupo Megatlon, asevera que se inclinaron por esta estrategia para llegar a más público y a sectores que habían quedado relegados por cuestiones de presupuesto: "Vimos que teníamos que crear una propuesta que sea más simple, inclusiva y económica". Esta nueva cadena comenzará a operar en junio con su primera sede de 1.300 m2 en zona norte y sumará otras siete en lo que resta del año.

 A diferencia de la membresía "all inclusive" de Megatlon, la propuesta de Fiter es mucho más acotada. "Esta es una evolución natural de nuestro negocio. Con Fiter buscamos llegar a un público que aún no accede a los gimnasios", dice Raúl Wainrach, director comercial de Megatlon y Fiter.

La bandera del autoservicio

En la búsqueda constante por reducir los costos, estas compañías apuestas a la implementación tecnología para optimizar los gastos y el tiempo. En ninguno de los dos existen bares o restaurantes, sino que se pueden encontrar máquinas expendedoras. Asimismo, Fiter le dio una vuelta de tuerca a este modelo y apostó por estaciones de autoservicio a disposición de los socios. Para lograrlo, desarrollaron (todo con un equipo propio de 20 personas) una terminal que tiene un formato similar a un puesto de check-in de aeropuerto, en el que los clientes van a poder inscribirse, realizar pagos y anotarse a clases, todo sin pasar por un mostrador. Además, crearon un dispenser de toallas y lockers que se alquilan mediante la huella dactilar.

Por su parte, en On Fit creen que la clave del éxito está en tener en claro cuáles son sus servicios: "Desde el minuto cero sabíamos que no íbamos a tener la misma propuesta que hay en otros lugares. Por eso tuvimos que repensar algunas ideas", asevera Miguez. Como propuesta innovadora y original, tienen spinning virtual: "Podés venir a cualquier hora, hacer un recorrida o seguir una clase predeterminada", explica Miguez y agrega que "hay que mantener la coherencia entre el servicio y los precios".

Democratizar el ejercicio

En la búsqueda de conquistar al público vacante, ambas compañías consideran que hay mucho camino por recorrer. Asimismo, coinciden que hay que acercar la actividad física a todos e intentar que no existan excusas a la hora de ir al gimnasio: "Tenemos que bajar las barreras para generar más demanda", asegura Miguez.

Desde la visión Low Cost, estos espacios buscan penetrar en el mercado a partir de la apertura de una gran cantidad de locales repartidos por toda la ciudad. De esta forma, se elimina la excusa de "lejanía" (un estudio realizado por Megatlón asegura que las personas solo están dispuestas a caminar cinco cuadras para ir a hacer ejercicio), además de que el valor de ingreso es muy accesible. En ambos gimnasios, la cuota oscila entre los $450 y los $900, siempre dependiendo el método de pago (si se paga todo el año, por seis meses, trimestre o mes a mes, el precio varía). Cabe destacar, que en un gimnasio tradicional no baja de los $1.500.

El valor del tiempo

En un mundo donde el tiempo es oro, los gimnasios Low Cost proponen espacios amplios y cómodos, donde las personas puedan disfrutar de un rato de entrenamiento saludable, sin preocuparse por la concurrencia en las horas pico. Todo esto es posible gracias a la distribución del equipamiento en los salones. En cada gimnasio abundan las cintas para correr (puede haber hasta 50), bicicletas y estaciones de musculación, todo diagramado para que no haya que esperar. Las filas son inconcebibles: "Todo está muy pensado para que entrene la mayor cantidad de gente, que haya una buena circulación y que las personas estén cómodas. Hay una utilización muy efectiva del espacio y del tiempo", agrega Storchi.

Fernando Storchi, fundador y CEO de Megatlon.

A su vez, comenta que esta cadena va a sumar planes predeterminados para agilizar los primeros pasos de los nuevos socios. Pero esto no va a dejar de lado a las clases: "Vamos a tener menos variedad, siempre adaptándos a la demanda, pero vamos a apuntar a las actividades de tendencia y a las que ya están arraigadas, como entrenamiento funcional, zumba o stretching. En caso de ser necesario, podemos virar".

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Nota publicada en el suplemento Innovación que acompañó al diario El Cronista Comercial del 19 de junio de 2018.



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2 Comentarios

piopio Reportar Responder

$900 sigue siendo caro, en mi barrio (conurbano) salen la mitad y pago por mes, no por anio como queiren estos.

Carlos Fernando Bulacio Velasco Reportar Responder

Impresionante. cuando se abrirán en Tucumán

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