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La interna fintech para quedarse con las billeteras de 10 millones de argentinos

Una discusión sobre condiciones comerciales entre los responsables de dos de las billeteras digitales más importante de la Argentina desnudo una discusión sobre las verdaderas finanzas digitales colaborativas.

Por Sebastián De Toma - 28 de Septiembre 2020
La interna fintech para quedarse con las billeteras de 10 millones de argentinos

La polémica comenzó el sábado a media tarde con un tuit de Pierpaolo Barbieri, CEO de la empresa fintech Ualá, sobre una decisión comercial de uno de sus competidores, Naranja X.

“En @uala_arg y otras billeteras tenemos miles de usuarios que pagan su @naranja cada mes. Dejémoslos elegir. Nosotros apoyamos y celebramos @naranjaxoficial. Están restringiendo unilateral y arbitrariamente la competencia. Eso atenta contra el desarrollo del sector y sus usari@s”, expresó.

La queja tenía que ver con la decisión de Naranja de no permitir que sus usuarios paguen sus resúmenes de tarjeta Naranja a través de billeteras digitales como Mercado Pago, Ualá y otras similares. De esta manera, según lo explicado por esta compañía en un mensaje a sus clientes, solo se podrán abonar sus resúmenes vía la app Naranja X, directamente a Naranja o a través de sus cuentas bancarias.

A partir de este reclamo de Barbieri, comenzó un ida y vuelta en Twitter entre él y el CPO de Naranja X, Hernán Corral.

Este último indicó que la decisión de Naranja tenía que ver con que “le paga mucho dinero a Ualá y a otras billeteras por cada resumen de tarjeta que se abona en estas aplicaciones” y que, por lo tanto, prefieren utilizar ese dinero, “que hoy es costo”, en darle “mejores promociones” a sus clientes “para que los usuarios usen más el dinero digital y no el efectivo”.

A partir de esta respuesta, la discusión comenzó a caldearse. Barbieri replicó que la explicación de Corral era una “fake news” porque el costos “es el mismo para todos lo que usan un mismo proveedor” pero Naranja decidió limitar solo a Ualá y Mercado Pago (y similares), la competencia directa de Naranja X dentro del mundo de las billeteras virtuales.

Según Barbieri, Ualá no es la que cobra una comisión sino el proveedor, que le cobra lo mismo a todos. Y por esto, argumentó, “no tiene sentido limitar sólo a otras billeteras, pero no a la suya, no a los bancos, no a otros métodos de pago”.

Para el CEO de Ualá, en Naranja están cortando un canal a costa del sistema, limitando a sus propios usuarios. Y los conminó luego a apostar al producto, a competir, en lugar de “dañar el ecosistema”. “La mejor promo es la libertad”, dijo Barbieri ante la respuesta de Naranja de que potenciaban en ecosistema con promociones.

Ante la consulta de Infotechnology, desde Naranja dieron su respuesta oficial al intringulis. 

"Seguimos trabajando para fortalecer el ecosistema Naranja y por eso a partir del 26/9, aquellos usuarios que utilizaban billeteras virtuales para el pago del resumen de cuenta podrán elegir la cuenta virtual Naranja X  u otras alternativas de pagos digitales que ofrece Naranja, como Naranja Online y App Naranja", indicaron para luego explicar sus motivos: "La decisión de realizar este cambio responde a una estrategia de negocio para ofrecer nuevas soluciones para que nuestros clientes gestionen todo más fácil desde los canales propios del ecosistema Naranja".

El libre mercado versus la libre competencia y la salud del ecosistema

A partir de ahí, y en base a la respuesta de varios usuarios de Twitter, incluyendo a Barbieri y Corral, la polémica quedó planteada entre la libertad que tenía Naranja para decidir sus condiciones comerciales versus la libre competencia planteada por el fundador de Ualá.

Cuando un usuario le preguntó a Barbieri si “parte del libre mercado no es que Naranja haga eso si quiere”, este replicó que no porque no se puede discriminar ciertos medios de pago solo porque la empresa quiere que los usuarios usen el producto propio. Pero otro usuario, como puede verse abajo, le respondió que “libre competencia es que cada empresa vale por si misma y ninguna tiene algún tipo de privilegio o que el estado le haga de ‘ayudin’ a una y a la otra la castigue. Libre competencia es mas competencia siempre, no menos”.

La cuestión siguió. Otro usuario le reclamó a Naranja que salieron a reclamar libre competencia cuando publicaron su Posnet en Mercado Libre y esta plataforma les bajó la publicación por contener un link a su web, y ahora van por el mismo camino de la prohibición. Corral le respondió que, justamente, como Mercado Libre se reserva a que dentro de su Marketplace solo se puede usar Mercado Pago para realizar una compra, “Naranja prefiere cobrar su resumen con su propia app y ahorrarse lo que le sale que se haga en otras billeteras para invertirlo en promociones más valiosas”. Aquí, nuevamente aparece Barbieri con un argumento bien directo: “’Pero hay otro monopolio’ no es excusa para crear uno propio”. Corral, rápido de reflejos, respondió que cuando hay que pagar un crédito de los que otorga Ualá, esto solo se puede hacer con dinero dentro de la app.

 

"Lo que se señala no es la decisión comercial, sino que no se está apostando a un ecosistema abierto de finanzas colaborativas como evangeliza gran parte del sector fintech", dice el especialista fintech Ignacio Carballo, director de Ecosistema fintech y digital banking de la Universidad Católica Argentina, tras la consulta de Infotechnology.

"En los hechos, lo que hay que destacar finalmente es una condición comercial. Una empresa va a aceptar a los proveedores que más le convengan en términos de costos y también en modelo de negocios. Competir es un poco eso, uno compite a través de precios, abriendo y cerrando proveedores que son más o menos rentables. Que es justamente lo que dice la gente de Naranja: Pago Fácil me cobra una cifra y una parte va a mi competencia", sigue.

"Poco se sabe, desde el consumo, de cuántos players son los intermediarios en el proceso de pago y que en esos players cada cual va redireccionando flujo de valor a otros players. Me sorprendió cuántas personas, en la discusión en Twitter, no sabían que cuando uno paga con su tarjeta, Pago Fácil le giraba dinero de ganancia a Ualá. Ese es el punto en el trasfondo, más allá de este caso específico", argumenta en relación con el ida y vuelta tuitero.

"Hay que plantear cuál es el verdadero costo real, genuino, que le genera a los distintos actores que quieren hacerse un lugar en el mercado, en este contexto y con nuestro diagrama de actores de pagos, para ir a finanzas abiertas y colaborativos", cierra.

En cualquier caso, la "pelea" entre estas empresas apunta a quien puede quedarse con gran parte de la "torta" fintech del país, calculada en por lo menos 10 millones de clientes.



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