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Argentina, potencia de la "nueva economía": quiénes lideran la ola Bitcoin

La Argentina es uno de los países líderes de la región en desarrollo y adopción de criptomonedas. Quiénes son los principales players y cuál puede ser el impacto para el ecosistema local de emprendedorismo. Por MATIAS NAHUEL CASTRO - 02 de Agosto 2018
Argentina, potencia de la "nueva economía": quiénes lideran la ola Bitcoin

A diferencia de la historia de Internet, cuyo inicio se desarrolló principalmente en los Estados Unidos, el surgimiento de Bitcoin y el nuevo ecosistema de tecnologías descentralizadas es resultado de una colaboración entre players de todo el mundo.

Entre ellos, hay algunos argentinos que son reconocidos como potencias del ecosistema. Wenceslao Casares, por ejemplo, es conocido en Silicon Valley por difundir el potencial de la criptomoneda creada por Satoshi Nakamoto, llegando casi a discutir con Bill Gates, a quien luego terminó convenciendo sobre sus fundamentos; y Sergio Lerner, un especialista en seguridad informática, fue nombrado en 2014 como asesor de Seguridad de Bitcoin Core, el software que funciona como nodo y billetera desarrollado por la Bitcoin Foundation, luego de contribuir voluntariamente durante dos años.

Y no termina allí. La comunidad argentina es una de las más activas a escala regional: en lo que va del año, los mercados de la Argentina y Brasil mostraron un pronunciado uso de criptomonedas, con incrementos en sus volúmenes de bitcoins negociados semanalmente de 37 y 21,9 por ciento, respectivamente. En la Argentina se negociaron 23 bitcoins en promedio semanalmente, mientras que en Brasil la cifra promedio fue de 50 bitcoins. Estos datos se desprenden de la plataforma de venta peer-to-peer Localbitocoins.

La ecuación no cambia si se suma a los exchanges: Bitex, uno de los más grandes la región, registró durante los últimos meses de 2017 un promedio mensual de transacciones de alrededor de $ 50 millones. Las proyecciones del mercado apuntan a que hay alrededor de 150.000 personas que operan con criptoactivos en el país.
Las comunidades locales también tienen sus logros.

En el corazón de la ONG argentina Decodes, conocida como la Fundación Bitcoin Argentina, surgieron proyectos como LABitConf, la conferencia latinoamericana de bitcoin, que en su última edición reunió a cientos de personas. Hoy, están preparando la primera Blockchain World Conference en el país. Y no solo eso: el ADN argentino está presente en las criptocomunidades. Entre otras “craneadas” nacionales respecto a las tecnologías financieras descentralizadas está la Bitcoineta, una camioneta que recorre el país evangelizando sobre los beneficios de las monedas digitales, y el “cripto-piquete” que tuvo lugar en la avenida 9 de Julio durante los días 19 y 20 de marzo mientras se llevaba a cabo la cumbre del G20 en 2017.

En la Argentina se innova en bitcoin y criptomonedas. Basta recordar Inbest, por ejemplo, una plataforma que busca facilitar el acceso de los legos al mercado de las criptomonedas y que este año concluyó una exitosa ICO (oferta inicial de monedas, una suerte de financiación usando las criptmonedas de la propia empresa) que reunió US$ 150 millones. Lo mismo vale para Xapo, una de las “billeteras” de bitcoins más importantes del mundo, que almacena US$ 10.000 millones en bitcoins, según cálculos de Bloomberg, y que es un invento de Casares. Pero hay todavía espacio para los criptoemprendedores: empresas de criptofinanzas de origen argentino que están dando que hablar en el mundo.

 

RSK

RSK Labs nació en 2016 con la idea de hacer más inteligentes a los bitcoins y agregarles valor más allá de las transacciones monetarias. Hoy, es una de las empresas enfocadas exclusivamente en bitcoin más importantes de la región y planea facturar $ 10 millones para finales de este año.

RSK, antes conocida como Rootstock por el nombre de la tecnología que desarrolló, es una compañía que aprovecha la tecnología “merge mining”, que permite que los mineros (los usuarios de bitcoin que validan y aseguran las transacciones de la criptomoneda) trabajen en más de una red sin la necesidad de invertir en más hardware. La compañía decidió montar una nueva funcionalidad sobre la red de bitcoin, aunque usando una blockchain paralela: los contratos inteligentes o smart contracts, que son programas autoejecutables bajo ciertas condiciones codificadas en el software. Dos personas pueden asegurar, por ejemplo, que se habilite un pago por una venta de un producto cuando ambas partes den click a un formulario de conformidad en un sitio web.

Agregar valor al bitcoin es algo que el mercado apreció y les valió inversiones por más de US$ 4,5 millones de los principales players del sector. Levantaron US$ 1 millón de grandes como Digital Currency Group, Coinsilium y el gigante chino Bitmain, la principal empresa de minería de bitcoins. Ya en una segunda ronda consiguieron otros US$ 3,5 millones para implementar su plataforma de contratos inteligentes, la pieza clave para crear aplicaciones descentralizadas, conocidas como dApps. “Esto es una herramienta para hacer contratos sociales, acordar reglas y gestión de valor que no depende de individuos. Sabés que las reglas se van a cumplir a rajatabla. Bitcoin tiene reglas sencillas, como ser muy divisible y tener tope de emisión”, dice Diego Zaldívar, CEO de la compañía.

Los clientes que aprovechan la tecnología de esta startup bitcoinera con impronta local son Naranja, el Banco del Pacífico de Ecuador y el Banco Davivienda de Colombia, además de un proyecto de inclusión financiera que integra al Banco Interamericano de Desarrollo y al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

 

BITEX

Bitex nació en 2014, cuando los que hoy son sus socios vieron cuántos problemas les generaba cobrar los pagos de su plataforma, un incipiente marketplace de cosas usadas. “Encontramos blockchain como solución y giramos hacia eso. La experiencia fue tan buena que nos transformamos en Bitex, una empresa fintech”, explica Manuel Beaudroit, CMO de la empresa. “Nos asociamos con gente del mercado financiero y armamos un exchange para conectar la economía del dólar y el peso con el bitcoin”, añade. Nacieron con inversiones propias y de privados que ascendieron a US$ 600.000.

La compañía se estructuró en torno a dos grandes pilares de negocio: una “casa de cambio” de bitcoins, que próximamente estará incorporando otras criptomonedas como litecoin, y un servicio de pagos internacionales montados sobre blockchain. Este servicio, Concierge, permite, a través de la tecnología, que las empresas puedan realizar pagos múltiples, simultáneos e internacionales a través de transferencias bancarias locales. En este negocio son pioneros en la Argentina ya que este año se aliaron con el Banco Masventas de Salta para incorporar blockchain a los pagos internacionales. Actualmente los bancos se apoyan en Swift para realizar las transferencias internacionales, pero este sistema es poco viable y de difícil acceso para los bancos pequeños que manejan transacciones de montos bajos. Al utilizar bitcoin, el cliente no tiene costos fijos, solo transaccionales, por lo que el servicio se paga solo por uso.

Hoy, Bitex es uno de los exchanges más grandes de la región, con 20.000 usuarios, que operó durante 2018 $ 50 millones mensuales en promedio. Desde la empresa expresan que el foco está puesto en afianzarse en la región para potenciar la expansión, donde la poca bancarización es un aditivo atractivo para este tipo de emprendimientos.

 

Cryptominers

Francisco Osca llegó a bitcoin cuando investigaba sobre economías alternativas. Tras buscar información sobre las monedas locales de Suiza y Alemania, hace cinco años, dio con la criptomoneda e instantáneamente buscó cómo meterse en el negocio.

“Al principio consideramos crear un exchange, pero optamos por dedicarnos a la minería de criptomonedas”, cuenta el emprendedor. Esto se basa en poner computadoras a trabajar para la red: en pocas palabras, hacen cálculos y buscan un número ganador, y a quien o quienes lo encuentran se los premia con nuevas monedas con el fin de generar criptomonedas que luego pueden ser vendidas.

Su primer proyecto se disolvió cuando su socio pasó a dedicarse al desarrollo de software, pero luego se encontró con Javier Segura (41), con quien fundó Criptominers, una empresa que ofrece soluciones de minería de toda clase, desde equipos armados y configurados siguiendo el modelo “llave en mano” hasta consultoría, configuración y mantenimiento de granjas de minería. “Nos enfocamos en la minería con placa de video porque los precios son más estables y podés proyectar a futuro al igual que con otros componentes, a diferencia del precio de los equipos especializados, que fluctúa mucho”, explica Osca. El know-how adquirido les valió el armado de operaciones en el país y en el exterior.

La Argentina, con el precio actual de la energía, es una zona competitiva para esta nueva minería. “Acá el KW/hora está 6 centavos de dólar, bastante bien. Lo más barato es China, donde cuesta 3 centavos, seguido de países como Canadá, donde ronda entre los 3 y los 5 centavos”, detalla. La demanda de equipos varía tanto como el precio de bitcoin, pero por lo general se dispara en los peores momentos. “El interés aparece cuando los precios vuelan, pero ese no es precisamente el mejor momento para invertir. Hoy, con un mercado bajista, los equipos se consiguen baratos, pero hay menos personas buscando hacer negocios”, concluye.

 

Ripio

Las criptomonedas no solo abrieron las puertas a nuevos emprendimientos, sino que sus nuevos instrumentos financieros proporcionaron nuevas formas de fondearlos. Ripio, una empresa argentina que nació en 2015 como Bitpagos y luego se convirtió en un exchange y broker de criptomonedas, creó una red global de créditos conocida como Ripio Credit Network (o RCN), una plataforma basada en contratos inteligentes y desarrollada sobre Ethereum que conecta a prestamistas y prestatarios ubicados en cualquier parte del mundo, usando cualquier moneda.

Para esto usa un sistema de tokens llamados RCN, que funcionan como una suerte de “ficha” que representa los valores que se intercambian en la plataforma. Para financiar el desarrollo del proyecto hicieron una ICO, una Oferta Inicial de Monedas, una herramienta que permite recolectar fondos al distribuir una criptomoneda. Así, captaron el interés de más de 3400 compradores de 25 países, incluidos China, Japón, Corea del Sur, Canadá, Australia, Ucrania y Rusia. La venta finalizó con más de US$ 37 millones invertidos en sus tokens.

De la red RCN participan, además de ambas partes del crédito, agentes cofirmantes que se comprometen a asegurar un volumen suficiente de transacciones de crédito para predecir su propio rendimiento de la inversión, gestionar la deuda en el país de residencia del prestatario y cobrar los fondos en caso de incumplimiento. “El objetivo de RCN es ampliar la inclusión financiera a escala global y el éxito de la venta de nuestro token valida el interés de la comunidad”, explica Sebastián Serrano, CEO de Ripio. Hoy, los tokens RCN pueden conseguirse en algunos de los principales exchanges de criptomonedas como Binance o Bittrex. Estos permiten armar contratos en cualquier moneda, transformando las distintas divisas en RCN y luego nuevamente en monedas nacionales. Quien presta RCN recibe intereses, al igual que sucede en los préstamos tradicionales; la diferencia es que ocurre en el marco de una red global que aprovecha la seguridad que ofrece la tecnología Blockchain.

Para el próximo año ya cuentan con el apoyo de un jugador local: Naranja, que comenzará a ofrecer créditos utilizando blockchain para sus clientes argentinos. Naranja, que forma parte del Grupo Financiero Galicia, trabajará en una prueba de concepto durante el primer cuatrimestre de 2019. El proyecto piloto operará con bancos que permitan registrar créditos de manera detallada sobre blockchain y será una de las primeras empresas locales en trabajar los créditos sobre esta tecnología.



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1 Comentario

piopio Reportar Responder

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