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La "falsa muerte de Néstor" y el Uritorco: por qué internet ama delirar conspiranoias

Hay personas que desconfían hasta de su propia sombra, de lo que todos creen que es verdad. Con la masificación de la red de redes, las teorías alternativas sobre todo lo que pasa se han vuelto casi mainstream y hay quienes han logrado capitalizar monetariamente esa necesidad —tan útil a veces— de dudar de todo.

Por Juan Castiglione - 18 de Enero 2019
La "falsa muerte de Néstor" y el Uritorco: por qué internet ama delirar conspiranoias

Las conspiraciones e internet son como esas parejas destinadas desde el principio a sentir atracción mutua. Por un lado, explicaciones alternativas a explicaciones consideradas oficiales; por el otro, una red ilimitadade información donde cualquier idea, por más descabellada que pueda sonar, puede encontrarse con pruebas (de muy diversa veracidad) que la sostengan y, aún más importante, un público potencial de millones de personas.

La Argentina no está inmune, desde ya. Las hipotesis conspirativas más conocidas del país son variadas y la mayoría incluye a la política, aunque no todas. Una de las más populares: que el empresario postal Alfredo Yabran no se habría suicidado hace más de 20 años, aquel 20 de mayo de 1998, tras el asesinato del fotoperiodista José Luis Cabezas. O que Adolfo Hitler sigue vivo en Bariloche (bueno, eso era en los años 1990, porque ahora ya estaría muerto (este año se cumplen 130 años de su nacimiento, en 1889), salvo que haya descubierto el secreto de la vida eterna.

Las hay esotéricas, como las que dicen que hay una ciudad construida por extraterrestres y se ubica debajo del cerro Uritorco, en la provincia de Córdoba, lugar donde el folklore popular ubica una gran cantidad de avistamientos de artefactos voladores no identificados. 

Otra: que a la Patagonia la están comprando empresarios extranjeros para escapar de las consecuencias futuras del cambio climático.

Más cerca en el tiempo, los 12 años en el poder del matrimonio Kirchner dio lugar a una infinidad de teorías, a saber: que a Nestor lo mató Máximo porque llegó a la casa "dado vuelta" y lo vio pegándole a la madre, Cristina; que el matrimonio estaba, a efectos prácticos, disueltos desde la época en la que ella era senadora (antes de ser presidenta) y que todo lo que se veía en público era un show montado; que el periodista Juan Castro -fallecido en 2004 tras lanzarse al vacío desde un primer piso- tenía fotos de Cristina con sus amantes y por eso Néstor lo mando a asustar, ese miedo por su vida provocó el salto y la posterior muerte.

De dónde salen

Por supuesto, los teóricos de las conspiración no son nuevos,han existido desde el inicio de los tiempos y su comportamiento tiene mucho que ver con el funcionamiento racional del cerebro.

En este sentido, un estudio reciente de los investigadores Alexander Davidson y Michel Laroche, de la Concordia University de Montreal, demostró que puede observarse una correlación entre la necesidad humana de estructurar el mundo y la tendencia a aceptar como verdaderas teorías de conspiración, ya que el cerebro reconoce patrones incluso en aquellos lugares donde no los hay.

La estructura mental conspiranoica no termina allí, ya que también se agrega otra capa de razonamiento, el sesgo de confirmación, con el cual se tiende a buscar explicaciones que puedan apoyar puntos de vista ya establecidos. De esta manera, si uno es escéptico respecto de la explicación de un determinado tema, es probable que alguna teoría escondida en algún rincón de internet pueda generar una falsa sensación de certeza y razón.

No hay dudas, esta es una edad dorada para las conspiraciones: hace 20 años,se distribuían a través de revistas y libros; hoy, en cambio, existen vías digitales mucho más ágiles que ayudan a perpetuar estas ideas. El nivel de penetración ha sido tal que incluso teorías consideradas desterradas, como la de la existencia de una Tierra plana, hoy  no solo vuelvena estar enboga, sino que incluso se celebran encuentros mundiales como la Flat Earth Convention, donde se desarrollan actividades pensadas para proporcionar a estos “creyentes” la posibilidad de encontrarse con otras personas que sostienen la hipótesis de que la tierra no es redonda.

Creer o reventar

Para Demián Aiello, creador del podcast “Conspiranoia para principantes”, donde pone sobre el tapete y desmenuza distintas historias sobre conspiraciones, “casi todas las teorías conspirativas nacen de una noción bastante floja de papeles que viene a cubrir la necesidad de una respuesta alternativa a la explicación oficial”. Si la curiosidad forma parte del ADN del ser humano, es lógico que las conspiraciones tengan una aceptación cada vez más grande; en cierto sentido, activan el mismo tipo de reacciones que pueden generar una novela de espías de John le Carré o un capítulo de X-Files.

Aiello agrega otro componente que puede justificar este tipo de posturas: “Mucha gente ama las conspiraciones quizás por una postura snob que tiende a valora rmás las expresiones minoritarias que las ideas aceptadas por la mayoría”. Sentirse parte de un colectivo especial, que comprende algo que tal vez el resto no.

Fabio Baccaglioni, especialista en la cultura de internet, sostiene que “en otra época, los conspiranoicos estaban restringidos, pero hoy en día la democratización la red les permite ponerse a la altura de cualquiera".

Fabio Baccaglioni, blogger y periodista especializado en la culturade internet, sostiene que lo que se vive es una era de muchísima difusión sin ningún tipo de restricción.

“En otra época, los conspiranoicos estaban restringidos por los medios o lugares a través de los que podían difundir sus teorías, pero hoy en día la democratización que te brinda internet permitió tener esa difusión, ponerse a la altura de cualquier otro como si fuesen pares, se trate de un científico o una persona con cierto tipo de autoridad.”

La ciencia, por su parte, elaboró sus propios mecanismos para desarmar estos relatos. Uno de los casos más famosos es el expuesto por David Robert  Grimes, doctor en Física y divulgador científico de la Universidad de Oxford, donde aborda el problema asumiendo que las conspiraciones son ciertas y para ello debe darse una condición necesaria, el secreto. Mientras más grande sea la conspiración, más personas deben estar involucradas en este secreto. A partir del análisis de diversas conspiraciones reales que fueron descubiertas (como el espionaje de la NSA revelado por Edward Snowden), llegó a una fórmula que establece que para que una conspiración dure cinco años deben participar de ella un máximo de 2.521 personas; para 10 años, menos de 1.000; de lo contrario, alguno de los involucrados la filtrará.

Los resultados fueron concluyentes: mantener y encubrir una historia como la de la falsa llegada del hombre a la Luna incluiría a más de 400.000 personas, mientras que ocultar que las vacunas son peligrosas implicaría a 22.000 personas guardando el secreto.Sencillamente, es imposible lograr algo así.

I want to believe

Internet es el nuevo caldo de cultivo de las teorías conspiranoicas. ¿Pero cuáles son las usinas que generan estos relatos alternativos? YouTube es, actualmente,  uno de los mayores generadores de contenido conspirador. ShaneDawson, uno de los youtubers más populares del mundo (a la fecha posee más de 13 millones de suscriptores), comanda un canal donde, además del humor o los videoblogs, se suben regularmente videos sobre teorías conspirativas que llegan a acumular millones de visitas en pocos días.

Con US$ 4 millones registrados en ganancias a fines de 2017, es claro que para Dawson no se trata simplemente de presentar “la otra cara de la verdad”,sino también de generar un gigantesco negocio alrededor de estos contenidos, algo que ha animado a otros canales a apostar por la misma temática.

La tecnología, de esta manera,  funciona como un potenciador de la cultura conspiranoica. Siempre estuvo presente, pero ahora se transmite con una rapidez vertiginosa a través de Twitter, grupos de Facebook o hilo de Reddit.

“Sin dudas la posibilidad de contactarse directamente entre conspiranoicos potenció la velocidad con las que estas teorías circulan, pero desde el incidente de Roswell, la llegada al a luna o el asesinato de JFK que hay conspiranoias y no necesitaron de la web para difundirse”, reflexiona Aiello. Asimismo, un rápido recorrido por videos o posts publicados sobre estos temas da como resultado cierta homogeneidad en cuanto a su contenido.

El podcastero añade que “la teoría conspiranoica por excelencia y de la que se desprenden numerosas conspiraciones más es la idea de que una elite de poder secreta tiene un plan para imponer un gobierno mundial totalitario, lo que llaman ‘El Nuevo Orden Mundial’. Claramente en ese plan están implicados diferentes actores de la sociedad, desde las agencias de inteligencia de los países más poderosos, pasando por los dueños de los medios de comunicación y de los bancos centrales hasta celebridades, políticos o herederos millonarios”.

Por último, no hay que dejar de lado la íntima relación entre conspiranoicos y fake news. Ambas órbitas no son ajenas entre sí: una investigación de la Northeastern University, dirigida por Walter Quattrociocchi, demostró cómo aquellos que son más adeptos a leer noticias “alternativas” generalmente desconfían de los medios tradicionales y, en consecuencia, tienden a ser más permeables a los relatos sobre conspiraciones. El estudio siguió a dos millones deusuarios de Facebook para ver cómo interactuaban con diversos contenidos, algunos reales y otros falsos, dando como resultado que aquellos que se volcaban por las llamadas fake news interactuaban mucho más con los contenidos que consumían, lo que desencadena un mayor esparcimiento de historias falsas a través de virales.

El estudio concluyó que estos lectores son menos adeptos a analizar información precisa y ya son escépticos respecto del periodismo convencional, por lo que buscan otra perspectiva. Así, como émulos del agente Fox Mulder, son cada vez más los que levantan en alto las banderas del “I want to believe”, aun cuando en muchos casos las pruebas y los propios hechos(¡La reina de Inglaterra no es caníbal y Paul McCartney no fue asesinado y reemplazado por un doble en 1966!) demuestran lo contrario. 



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1 Comentario

Jose Mandolesi Reportar Responder

Luismi tambien murio!

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