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El pibe de Quilmes que puso de moda "tatuajes tumberos": ya lo buscan Nike y Cande Tinelli

Con su estética de bajos recursos, sus líneas simples y su “espíritu traditurro”, El Iván de Quilmes se convirtió en influencer de Nike y ya lo buscan todos los cantantes de moda.

Por HERNÁN PANESSI - 27 de Mayo 2019
El pibe de Quilmes que puso de moda "tatuajes tumberos": ya lo buscan Nike y Cande Tinelli

Un tendal de “tatuajes tumberos” hechos apenas con lo que hay: un solo color, una sola línea y una sola aguja. A la sazón, la influencia de barrio de El Iván de Quilmes, el alias artístico de Iván Grasso, comenzó a destacar más y más. Enseguida, sus creaciones pilotarían por Internet, se volverían consumo por fuera del que podría ser su público objetivo y se tornarían en catalizadoras de su momento histórico.

“En vez de una marinerita, yo hago una personajes de bajos recursos, que es lo que me representa”, se sincera el joven tatuador, dibujante, DJ e influencer oriundo del conurbano bonaerense.

Un verdadero influencer de Nike. 

Cuando era chico, Iván estudió diseño de indumentaria en CETIC. “Yo no elegí vivir en el barrio”, sacude. Y aclara: “Tampoco quiero ser un yanqui”. Con sus tatuajes, El Iván de Quilmes empezó reflejar lo que había a su alrededor.

Tiene 33 años y hace unos siete que tatúa. “El primero que hice es un desastre pero está por ahí, es un diamantito”, comenta. Un dibujo de una “jarra loca”, una botella de gaseosa cortada llena de vino y sustancias, explotó en todos lados: su obra llegaría a la tele y a los diarios. “Es algo social y buena onda, es como estar en grupo y no requiere plata”, explica.

El Iván de Quilmes fue el primero en advertir que aquello (muchas veces despreciado, vilipendiado y prescindido) también era parte de nuestra identidad. “En realidad no curto un estilo, retrato una temática”, señala. Y sigue: “Tampoco dibujo tan bien”.

Un tatuaje suyo cuesta un promedio de entre $ 1.000 y $ 1.500 y los más caros oscilan los $ 3.000 pesos. ¿El que más le piden? Obviamente, la jarra. 

Asimismo, como todos los personajes del imaginario de El Iván de Quilmes usan ropa Nike, terminó convirtiéndose en un influencer de la marca de la pipa

Usó KaZaa, Ares y todos los softwares para bajar música pirata. De ahí mamó la cultura del hip hop, de allí comenzó a profundizar su espíritu rapero. “Siempre fui un adelantado”´, dice. “Tuve Internet desde muy chico”. Por sus influencias musicales, El Iván de Quilmes tatuó a todos los cantantes de trap del momento (de Duki a Marciano, pasando por C.R.O., YSY A y Neo Pistea) y hasta a la mismísima Cande Tinelli, una de las influencers que más mueve el amperímetro de la moda en el país.

Los tatuajes que representan la estética cumbiera son los más pedidos.

Sus dibujos expresan sentimientos sinceros como “Amor”, “Madre”, “Padre” o algunas cositas más de postureo, como logos de marcas de alta gama o determinadas señas de moda. El mensaje de El Iván de Quilmes es netamente visual y completamente comunicacional: marca la época en la que está dicho, hecho, escrito y dibujado. “Lo que hago es básico, como cualquier persona, como yo”, concluye.



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