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El fantasma que recorre Silicon Valley

Dos investigadores estadounidenses se metieron de lleno en el mundo de los microtrabajos

Por SEBASTIÁN DE TOMA - 19 de Agosto 2019
El fantasma que recorre Silicon Valley

Lo llaman 'trabajador fantasma' porque casi nadie conoce a las personas que están detrás de tareas que en ocasiones parece que la llevara a cabo una esotérica inteligencia artificial. En inglés es 'ghost work' y es la expresión que acuño la antropóloga Mary L. Gray para referirse a aquellas personas que realizan tareas invisibles como limpiar y refinar los datos que alimentan a los algoritmos que entrenan a la inteligencia artificial dentro de Microsoft. Junto a Siddharth Suri, un estudioso de la intersección entre las ciencias de la computación, la economía conductista y el conocimiento de las multitudes también dentro de la compañía con sede en Redmond, Washington, comenzó a investigar este fenómeno. Ambos publicaron, en mayo de este año, "Ghost Work: How to Stop Silicon Valley from Building a New Global Underclass".

La investigación, bien amplia, incluyó a trabajadores que usan plataformas como Amazon Mechanical Turk para buscar trabajos como subtitular videos, identificar contenido ofensivo en redes sociales o etiquetar fotografías de animales, todas tareas remotas y muy mal pagas. De acuerdo a lo que plantean los autores, la existencia misma de estos empleados es difusa para quienes necesitan que estas tareas sean resueltas pero, sin embargo, son esenciales para que funcione todo lo que hoy se da por sentado, desde las aplicaciones de transporte compartido como Uber y Cabify hasta búsquedas en la web.

Estos trabajadores son vulnerables, no tienen derechos y son reemplazados con facilidad. Pero, por otro lado, son tareas que pueden realizar desde sus casas y le da flexibilidad a quienes deben cuidar de sus hijos o familiares mayores.

"Cuando llegue a Microsoft descubrí que muchas personas que trabajaban conmigo le pagaban a otras personas a refinar los datos que sirven para entrenar a la IA y lograr que las imágenes estén etiquetadas de la mejor manera, clarificar el significado de algunas palabras para que su uso sea más preciso", cuenta Gray, con títulos de posgrado de las universidades de San Francisco y California.

La investigadora resalta que, más allá de lo alienante que puede resultar las tareas, los trabajadores terminan conectándose entre ellos a través de foros y esto les sirve para compartir las mejores maneras de encontrar nuevos trabajos (estos se postean en una plataforma como la de Amazon y aquel que es más rápido se queda con el) y, también, para quejarse como se hace en cualquier oficina en cualquier lugar del globo.

La ética de los algoritmos

Las cuestiones éticas al momento de desarrollar algoritmos comenzaron a aparecer en las discusiones entre desarrolladores y los científicos sociales. Suri, tal vez por sus antecedentes académicos, se toma muy en serio los efectos que aquello que programa tiene en otras personas. "Siempre hay bugs pero intento eliminarlos lo mejor posible", expresa. "Lo que hay que tener en mente, a la hora de programar, es que del otro lado hay seres humanos que van a usar lo que surja de ese código y que, por eso, hay que tratarlos como uno quiere ser tratado", sigue.



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