*

Conexión Geek

Convirtieron su arte en un negocio viral en la web: quiénes son

Tienen millones de seguidores y sus animaciones e ilustraciones se vuelven virales en segundos. Pero todavía les cuesta encontrar la combinación ideal para convertir un hobby en negocio.

Por HERNÁN PANESSI - 27 de Abril 2018
Convirtieron su arte en un negocio viral en la web: quiénes son

Clic, subiendo imagen, cargando, subida y a cobrar. En lo que hoy parece un territorio antiquísimo, durante mucho tiempo, desarrollarse como animador o ilustrador tanto en la República Argentina como en el planeta entero dependía de trabajar en un estudio fifí, tener una abultada agenda de contactos, dar con el promotor indicado o bien, por cuestiones técnicas y tecnológicas, contar con una computadora y software de avanzada. No obstante, ocurrió un navajazo cultural y el mundo comenzó a detenerse ya no solo cuando Kim Kardashian rompe internet. ¿Por qué? Porque llegó la era de los animadores e ilustradores celebridades de la web.

En los últimos años, con la democracia tech pero, fundamentalmente, con la masificación total de las redes sociales (con mucho de Instagram, Facebook o Twitter, algo de la extinta Vine y mucho más de YouTube, que se  erigió como mascarón de proa de esta movida), un convoy de artistas comenzaron a gestar sus propias obras en sus casas obteniendo un impacto masivo. Artistas que armaron su propia economía en base a sus condiciones. Los views comenzaron a engordar y prescindir de los sistemas laborales tradicionales fue mostrándose como una opción cada vez más válida. Así las cosas, allá fueron los estudios fifís, las agendas, los promotores, las computadoras y los software de avanzada.

Estos jóvenes entusiastas digitales se convierten en emprendedores 2.0.

Gestar la tribuna permite darles paso a nuevos ecosistemas de trabajo: ese público cautivo deviene en potencial comprador de la obra o de misceláneas desprendidas de ella. A diferencia de youtubers e instagrammers —hoy los niños mimados de las marcas— ninguno de los ilustradores y animadores lograron, todavía, vivir exclusivamente de los frutos que da internet. Todos han generado sus propias economías de ingresos para ganarse la vida: desde empleos parientes e incursiones con marcas del mainstream, pasando por la explotación de merchandising hasta la autogestión.

Sin tener aún la combinación para abrir la caja fuerte de los ingresos, los artistas del dibujo y el cómic tratan de encontrar su lugar en la avalancha de contenidos que se generan hoy por internet. La reivindicación de lo hecho en casa como nuevo estándar de mercado; el do it yourself como bandera a la victoria. Clic, follow y a cobrar.

Dibujantes emprendedores

Tal es el caso de Gabriel Lucero, quien trabajaba como empleado de comercio y ni bien consiguió su primer empleo como dibujante jamás volvió a hacer otra cosa que no sea relacionada al arte o a lo gráfico. Su proyecto se convirtió en su lugar en la Tierra. “Siempre va a ser una lucha vivir de esto porque es un trabajo inestable pero hoy por hoy vivo de esto”, asegura Lucero, que cosecha la friolera suma de casi 100.000 seguidores en #GenteRota, su canal de YouTube. Ahí, reversiona audios de WhatsApp, les pone animación y los torna comedia.

En su caso, asegura que fue “inevitable” convertirse en emprendedor. Lucero notó que indefectiblemente necesitaba de promoción. Entendió rápido que la era digital no te promete que consigas reconocimiento o sueldos abultados, pero sí que se pueden tener casi las mismas oportunidades que cualquier otro que ande en la misma. Mejorar, saber interpretar las repercusiones y volver a intentarlo se vuelve entonces la mejor de las alternativas. “Hoy por hoy, no podría vivir sólo del canal. Hice cosas para Fox, para la obra de teatro de Campanella y ahora estoy preparando unos videos animados para el programa infantil de Lourdes Sánchez”, explica.

“Las plataformas digitales permiten una democratización donde casi cualquiera puede mostrar lo suyo sin depender de nadie”, suma Alexis Moyano, uno de los nombres fuertes en reunir la animación con el contenido viral. 

“Creo que las plataformas digitales permiten una democratización donde casi cualquiera puede mostrar lo suyo sin depender de nadie”, suma Alexis Moyano, uno de los nombres fuertes en esto de hacer contenido para redes. Con sus series animadas para la UN3 como “Conocidos” —que grabó junto a Martín Garabal— y los micros que filmaba para MuyLiebre, logró cierto reconocimiento. Cada tanto es común encontrar por ahí alguna animación de Moyano, como pasó con la del gol de Maradona a los ingleses, la de la telenovela mexicana o la de los perros de Guido Kaczka, su primer bombazo. “Aún hoy hay gente que la recuerda”, afirma.

Anteriormente, Alexis trabajaba en agencias de publicidad haciendo diseño gráfico, páginas webs, minidocumentales y hasta dirigió estrategias en redes. Hace unos meses lanzó su propio shop y tuvo una respuesta increíble: “Me desbordó un poco porque en mi cabeza parecía algo relativamente sencillo pero en el camino van apareciendo complicaciones  y vas aprendiendo un poco a los golpes”. Además de su merchandising cada vez más las marcas le están pidiendo material para las redes. Por ejemplo, Moyano ya trabajó para Nike y para Brahma.

“Las redes son mi vía de comunicación para con la gente que consume mis cosas y es lo que básicamente hace que yo pueda pagar el alquiler”, dice Brunancio. “Sin las redes yo no sé qué haría”, se sincera este dibujante nacido en Punta Alta que con su estilo entre cínico y millennial cosechó muchos fans en internet. 

Brunancio arrancó desde temprana edad y nunca tuvo una estructura laboral “muy seria” ya que, cuando eso pasa, todo deja de interesarle. En convenciones de historietas o mismo por la web, Brunancio vende sus dibujos y hasta tiene su propio merchandising compuesto fundamentalmente de tazas, pósters y stickers. “Gano lo necesario para subsistir, gran parte de lo que entra se usa para producir o invertir en nuevos productos, porque siempre hay que estar un paso adelante para que un emprendimiento fluya”, advierte.

Parecida en dimensiones y seguidores en las redes es la historia de Lía Copello, a quien siempre le gustó dibujar. Pero con La Cope, su proyecto con el que ha llegado a publicar hasta su propio libro, comenzó durante el Mundial de Brasil 2014. Asimismo, llamó la atención de marcas de cerveza de primerísima línea y generó un público notoriamente feminista. “Siempre me sentí cómoda con las plataformas digitales, son mi mundo. Si hay un lugar en el que puedo emprender es ahí. Con el tiempo me fui dando cuenta de que podía hacer mucho más con eso que solo ‘mostrar’ mi laburo”, señala. Uno de sus últimos virales es un mensaje para las ex parejas y aglutina unos 30.000 me gusta. En su Facebook, La Cope oscila los 650.000 seguidores, número que podría resultar la envidia de los medios de comunicación tradicionales.

“Trabajé en publicidad muchos años, estaba quemada y odiaba todo ese mundo. Cuando empecé a trabajar con la ilustración, dejé todo y me busqué un trabajo de menos horas como administrativa para poder dejarme tiempo para hacer lo que me gustaba.”

La Cope tiene uno de sus públicos más fieles que, incluso, supo aprovechar desde su popular programa de radio Wachas, que se emite por RadioLedOnline.com. Hoy, vende merchandising vía venta online y participa en ferias y eventos. También busca asociarse a marcas.

Y en estos caireles, hay mensajes que van más allá de la ilustración, que terminan impactando a pesar del estilo. Ilustraciones sencillas que guardan mensajes potentes. Como los de Chulengol, que comenzó dibujando como cualquiera hasta que encontró en esa simpleza su propio estilo. Juega fuerte con su tira “Pls”, en la que mediante viñetas y un lenguaje a-lo-internet interpela la realidad deportiva, social y política. Los dibujos fueron el canal que encontró para transmitir cosas en la que está pensando todo el tiempo. La mayoría de las veces se reía solo por no poder compartirlo. “Entiendo que hay una instancia en la felicidad en la que solo puede ser mayor si se comparte”, desliza. Manejándose con un formato de tiras cómicas, Chulengol se convirtió en emprendedor digital sin tenerlo expresamente decidido alguna vez. Aún así, dibuja por la mera satisfacción de divertirse con otras personas. Y eso le basta.

Su tira cómica más popular fue una en la que se mofaba de la inutilidad del fidget spinner: en Facebook cosechó unas ocho millones de visitas. Y después de tres años, las marcas comenzaron a acercársele. “Todavía no cobré nada pero creo que por ahí va el camino”, se sincera. Su estrategia es escuchar qué quieren sus seguidores y buscar la mejor manera de cumplir. “Digamos, oficiar de intermediario entre mis seguidores y los dibujos.”

Más atrás, durante la década de 1990, Ayar B. se erigió como uno de los nombres destacados de la animación argentina. Luego de estudiar en la facultad en Avellaneda, Ayar comenzó a exhibir sus cortometrajes de “Mercano, el Marciano” en la pantalla de MuchMusic. Para esos momentos, también había triunfado con su corto “El Niño Malcriado”. Luego alcanzaría la popularidad con el largo de “Mercano…”, separándose de las animaciones naif que pululaban por esos tiempos como Dibu, Los Pintín, Manuelita o Pan Triste. Su lugar en la autogestión lo llevó a publicar su propio libro y a vender remeras de sus personajes. De su boca: “Antes hacía remeras que regalaba o sorteaba entre la gente pero no le daba mayor importancia. Con el libro vi que tenía un público no muy grande pero muy fiel, que se interesaba por llevarse a su casa algo más tangible que las animaciones”.

Mientras tanto, Ayar siguió desarrollándose como director de cine (en 2009 se despachó con la apocalítpica “El Sol”) y vuelca parte de sus trabajos a YouTube, entre los que se destacan los cartoons lisérgicos de “El Conejo Bugs Bony”, “Don Luis y sus hijos” y “El Ratón Disney”. “Antes ganaba plata animando para publicidad pero me salí y ahora gano plata gracias al merchandising de ‘Chimiboga’, mi webserie, y a varias animaciones que hago para series o para proyectos de cultura.”

Los casos se repiten. Hacer contenido exclusivo para la web se está convirtiendo en una salida laboral interesante para los animadores e ilustradores. Con millones de visitas, reproducciones, seguidores y compartidos, estos jóvenes entusiastas digitales se están convirtiendo en pujantes emprendedores 2.0. En entusiastas que han comprendido las dimensiones de publicar su contenido sin intermediarios, de promocionar ellos mismos su propia labor y, en el durante, recorrer los sinuosos caminos hasta generar ingresos y encontrar su propio público. Un público que estaba ahí, que siempre estuvo ahí, a un clic de distancia. Clic, follow y a cobrar. 

---

Trolleo  con final feliz

La cerveza es una constante en los chistes de La Cope. Una mañana, sin ningún motivo especial, sus imágenes se convirtieron en virales dando paso a un sinfín de memes y trolleos. Muchos, incluso, tremendamente agresivos. Usuarios de las redes sociales y de la plataforma digital Taringa! criticaron duramente a una tira cómica de su personaje porque sugería resolver los problemas cotidianos con una cerveza en la puerta de su casa. El hostigamiento fue infundado pero, de alguna manera, tiene un final feliz: no sólo recibió el apoyo de otros cientos sino que varias cervecerías la invitaron a tomar una birrita en la vereda.

---

Los más destacados

Gabriel Lucero

Era empleado de comercio hasta que consiguió su primer empleo como dibujante. Ya suma casi 100.000 seguidores en su canal de YouTube, #GenteRota. Allí reversiona audios de WhatsApp y les agrega animación para convertirlos en comedia. Anteriormente, era el factotum detrás deViviana Sarnosa, una parodia del periodista del espectáculo que se refería con odio a los personajes mediáticos que pululan la TV argentina.

Alexis Moyano

Se hizo conocido en las redes sociales con unos GIFs de Ricardo Fort. Luego llegó a tener un espacio propio en la plataforma Muy Liebre y en el canal UN3TV, donde hizo una tira llamada "Conocidos" junto al humorista Martín Garabal.

Su personaje más famoso es "El Bobby", un perro anticapitalista que no quiere que el dueño no lo saque a pasear porque lo ve como "una construcción burguesa".

La Cope              

Su nombre es Lía Copello, pero es conocida como por su nombre artístico. Comenzó a publicar durante el Mundial de Brasil 2014. Uno de sus últimos virales es un mensaje para las ex parejas y aglutina unos 30.000 me gusta. En su Facebook, La Cope oscila los 650.000 seguidores, y con esos pergaminos llamó la atención de marcas de cerveza de primerísima línea y generó un público notoriamente feminista.

Chulengol

Su estilo es la simpleza: desde su tira “Pls”, viñetas mediante, y un lenguaje muy cerca de lo que se lee en el micromundo que es el núcleo duro de los foros, memes y redes sociales, hace comentarios sobre la realidad deportiva, social y política.

Su tira cómica más popular fue una en la que se mofaba de la inutilidad del fidget spinner: en Facebook cosechó unas ocho millones de visitas, aunque aun no ha podido rentabilizar su fama.

---

Nota publicada en la edición 247 (abril/2018) de INFOTECHNOLOGY.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Notas Relacionadas