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Los alcances de la patente otorgada a Twitter

09 de Abril 2013




Marzo ha sido un mes emblemático para Twitter. No solo cumplió su séptimo año de vida sino que, además, la Oficina de Patentes de los EE.UU. acaba de hacerle un valiosísimo regalo para su aniversario: la concesión de la patente sobre la plataforma de distribución de mensajes. Dicho en otras palabras: Twitter ya es tecnología patentada.

La solicitud de la patente sobre la plataforma Twitter, que había sido presentada algunos años atrás (julio 2008), fue concedida este martes 19 de marzo bajo el número 8.401.009, y protege en esencia el funcionamiento de la plataforma, a la que describe como: “Un sistema (y método) de comunicación punto a multipunto, independiente del dispositivo, configurado para recibir mensajes dirigidos a uno o varios usuarios receptores, determinando información de los usuarios de destino (información que abarca el detalle de los dispositivos e interfaces preferidas para recibir los mensajes, y otra información sobre preferencias en la recepción de mensajes), aplicando reglas al mensaje basado en información del usuario receptor para determinar la terminal del mensaje y traduciendo el mensaje basado en la información del usuario de destino y las terminales del mensaje, y transmite el mensaje a cada terminal”.

En la mayoría de los países -como en el caso de EE.UU.-, las patentes gozan de una duración de 20 años, son de alcance territorial y otorgan el derecho al monopolio exclusivo sobre la invención patentada, es decir, la concesión de una patente otorga a su titular la facultad de impedir que terceros -sin su consentimiento- utilicen el objeto o procedimiento patentado.

Dado que los derechos que otorga la patente se retrotraen al día de su solicitud, se plantea la incertidumbre de cuál será el uso que Twitter les vaya a dar a sus derechos patentados. Si bien la empresa declaró que la patente tendría, en principio, un uso defensivo -es decir, que únicamente usaría sus derechos para defenderse de posibles acuses de infracciones patentarias provenientes de terceros-, nada impide a que en el futuro pueda ejercer tales derechos monopólicos contra sus competidores y demás empresas que utilicen tecnologías iguales o similares (como, por ejemplo, Facebook). Más aún, dado que el derecho sobre la patente se retrotrae a la fecha de su solicitud, Twitter quedaría habilitada para reclamar no solamente a futuro sino también respecto de infracciones que hayan tenido lugar en el pasado.

Sin embargo, no hay que olvidar que el derecho exclusivo que otorga una patente es territorial, y por tanto, no puede aplicarse ni ejercerse fuera del territorio del país o región en la cual se otorgó protección. Por ejemplo, si Twitter no hubiese solicitado y obtenido la misma patente en otros países o regiones -como por ejemplo la Comunidad Europea- difícilmente pueda hacer valer sus derechos fuera de los Estados Unidos. Tal es el caso de nuestro país, en donde Twitter parece no haber solicitado la extensión local de su protección patentaria y, por tanto, no podría ejercer sus derechos.

Ahora bien: ¿qué pasa con las empresas argentinas que hubieran desarrollado (o desarrollaran en el futuro) tecnologías similares a aquella patentada en EE.UU.? Es claro que si Twitter decidiera cambiar su supuesto enfoque “defensivo” de la patente, tales tecnologías tendrían vedado el acceso a EE.UU. y a cualquier otro país en donde Twitter tuviera presencia patentaria.

En el mundo de la informática y las telecomunicaciones, en el que las barreras territoriales se hacen cada vez más difusas e inciertas, los riesgos de monopolizar este tipo de tecnologías son evidentes.



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