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Así se reflotó un submarino soviético en plena Guerra Fría

Fue una de las pocas operaciones de rescate de un submarino hundido, pero su historia permite poner en situación lo que implicaría el reflotamiento del Ara San Juan.
Así se reflotó un submarino soviético en plena Guerra Fría

20/11/2018 | 16:19

La aparición del Ara San Juan desató un intenso debate entre quienes destacan la importancia de reflotar el submarino desaparecido hace más de un año, y las voces que definen como demasiado onerosa la acción a implementar.

A lo largo de la historia hubo pocos casos registrados sobre reflotamientos de submarinos.

Los Estados Unidos ejecutó durante el verano de 1974, en plena Guerra Fría, el "Proyecto Azoriano", una multimillonaria y secreta maniobra para recuperar el fondo del Océano Pacífico al submarino K-129, un arma estratégica de la antigua Unión Soviética que había desaparecido años atrás Antes y que llevaba consigo misiles nucleares.

Pensada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para conocer los secretos de la tecnología militar soviética, la maniobra necesitó de la construcción de un barco especial, y el despliegue de personal hasta la zona del hundimiento, aunque el submarino se fracturó durante el procedimiento.

En total, se calcula que el costo de la operación alcanzó los US$ 800 millones (por poco más de US$ 4.000 millones a valor de hoy) y, para evitar que se supiera la verdad, fue presentado al público como un nuevo tipo de minería para extraer el fondo marino. Nódulos de manganeso, unas pequeñas rocas, ricas en metales como hierro, manganeso, cobalto, cobre, níquel y titanio, entre otros.

A diferencia del submarino ARA San Juan, encontrado en 907 metros bajo el nivel del mar, la nave soviética tocó el fondo del Pacífico a casi 5.000 metros, pero en ambos casos se trata de una profundidad muy superior a la máxima tolerancia para los submarinos militares.

El K-129 se había perdido durante una expedición en abril de 1968 y no se pudo encontrar ni en el pasado ni en varias semanas de búsqueda, aunque ese mismo año, ni siquiera en el pasado.

Dos años más tarde, en base a estudios con fotografías del submarino hundido, el presidente norteamericano Richard Nixon obtuvo un plan secreto para recuperar el sumergible.

Para tal fin se encargó al multimillonario y al empresario excéntrico Howard Hughes que diseñara un barco de rescate -butista glomar Explorer- con una tecnología capaz de localizar al submarino desde el fondo del océano, hasta el momento.

El Explorador de Glomar exigió casi tres años de trabajo y contó con una gran pinza mecánica que era una operación con secciones de 18 metros de largo, similares a los que usan en los pozos petroleros, desde la parte central del barco.

Luego de un viaje de más de 5.000 kilómetros a partir de las costas de California, el Explorador de Glomar llegó al sitio del salvataje el 4 de julio de 1975 y se publicó en el sitio.

Sin embargo, a pesar de que el procedimiento había sido avanzado correctamente, durante el ejercicio del submarino se produjo una falla que ocasionó cerca de dos tercios del K-129 que ya había sido capturado, desprendiéndose y cayeran nuevamente al lecho marino.

A pesar de esto, la sección recuperada contenida dos torpedos nucleares, por lo que el proyecto Azorian no fue considerado como un fracaso total.