Transferencias 3.0: qué es la interoperabilidad y cómo funciona el sistema que desató una guerra entre bancos y fintech

La pelea entre las entidades y los nuevos jugadores del sistema financiero recrudecieron esta semana. Cómo funciona el mecanismo que promete abrir la competencia

Esta semana volvieron los chisporroteos entre bancos y fintech. El motivo: la pelea por la interoperabilidad. Es que los bancos, en un comunicado arremetieron contra el sistema por considerarlo causa del incremento de estafas virtuales.

Transferencia 3.0, tal como lo denominó el Banco Central (BCRA) está en vigor desde diciembre . El mecanismo permite la interoperabilidad entre el sistema financiero tradicional y las fintech.

Las polémicas se iniciaron prácticamente desde el momento del anuncio. Y esta semana ABA y Adeba, las dos entidades que agrupan a los bancos privados, emitieron un comunicado en el que se le pedía al BCRA mayores controles para las fintech, porque entendían que la interoperabilidad facilitaba el lavado de dinero.

En el documento, los bancos se refirieron "al incremento de fraudes y estafas que se verificaron como una consecuencia indeseada del crecimiento del uso de medios digitales". Y lanzaron críticas a la normativa del BCRA que brinda igual tratamiento a las operaciones en las que interactúan cuentas con clave bancaria uniforme (CBU) y cuentas con clave virtual uniforme (CVU).

Desde el lado de las tecnológicas, la respuesta no se hizo esperar. El fundador de Ualá respondió a los planteos de los bancos: "Los bancos dicen que la interoperabilidad CVU-CBU lleva al fraude. Falso. Existen acuerdos de colaboración en el sistema entre bancos y fintechs que han bajado el fraude digital más de 70% en los últimos 6 meses. Los mismos bancos nos piden esos acuerdos. ¿No lo vieron?"

Qué es y cómo funciona

La norma tiene por objetivo impulsar los pagos digitales y promover una mayor inclusión financiera en la Argentina. Se trata de un sistema abierto al que se pueden sumar todos los jugadores, como una manera de fomentar la competencia.

Para ello se creó una interfaz estandarizada de pagos con arquitectura abierta. Al ser estándar, la información puede fluir por todo el sistema -comercios, emisores y administradores- y permite operar entre distintas billeteras y mecanismos de pago.

Aunque entró en vigor el 7 de diciembre de 2020, los actores del sistema financiero tienen hasta un año de plazo para adecuarse. Eso explica por qué algunas billeteras aún no son interoperables. Para fines de 2021 es espera que esté armonizada la regulación sobre transferencias electrónicas de fondos, admitiendo cualquier caso de uso (persona a persona, persona a empresa, empresa a empresa, etc.) y generando las condiciones de competencia entre operadores como Coelsa, Interbanking, Link y Prisma.

El sistema, además, establece que sea un mecanismo inmediato. Los comercios recibirán la acreditación de forma automática, a diferencia de los pagos con tarjeta de débito, que se demoran 48 horas. Y tendrá caracter irrovocable, es decir que no se podrá revertir el pago.

El objetivo es fomentar la competencia. Por un lado facilita la adopción de medios de pago electrónico para pequeños comercios. Por el otro, mediante sus QR las billeteras más chicas podrán recibir pagos provenientes de los grandes jugadores del sector. Las comisiónes que tendrán que pagar los comercios es de 0,8%.

Por último, se busca un sistema flexible, que permita en el futuro agregar los pagos con identificación biométrica (con huella digital, por ejemplo). 

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