La tecnología e Internet como aliados para comprar dólares

‘La Odisea de los Giles' (2019) es una película basada en el libro ‘La noche de la Usina' del escritor argentino Eduardo Sacheri, que cuenta la historia de unos vecinos de un pueblo de Argentina atrapados entre la burocracia estatal del corralito financiero aprobado en 2001-2002 y las malas artes de un banquero desalmado, que les ha robado todos sus ahorros en dólares.

Con más de una crisis financiera por cada década, que suman un total de 16 desde 1945, el gobierno volvió a recurrir a los controles de capitales y monetarios diez años después. En 2011, el Estado aprobó lo que los argentinos llaman ahora "el supercepo al dólar". Desde entonces, todos los ciudadanos tienen restringida y limitada la compra de dólares y cambiar los pesos que tengan en el banco por divisas extranjeras, ya sean dólares, euros, yenes o yuanes.

Atrapados ahora entre las constantes tensiones inflacionarias en el índice de precios, que en los últimos años ronda el 50%, y unas tasas de interés en los bancos incapaces de cubrir la devaluación de la moneda nacional, los argentinos solo pueden comprar 200 dólares al mes, con un severo impuesto del 30% para hacer la tasa de cambio aún menos atractiva, y otro 35%, que se puede deducir de algunos impuestos.

https://www.paypal.com/es/signincomo PayPal o los juegos, como el blackjack online o las bancas digitales de los casinos, son algunas de las vías empleados por los argentinos para acceder a las codiciadas divisas.Con estas restricciones para adquirir divisas en Argentina, la tecnología e Internet se han convertido en uno de los mejores aliados de sus ciudadanos para conseguir dólares del extranjero. El uso de Bitcoins y criptomonedas, los monederos digitales como PayPal  o los juegos, como el blackjack online o las bancas digitales de los casinos, son algunas de las vías empleados por los argentinos para acceder a las codiciadas divisas.

Uno de los grandes problemas asociados a estas restricciones para cambiar divisas es que ahora el peso argentino tiene diferentes cotizaciones. Además del dólar oficial, que tiene un precio fijo que marca el Banco Central de la República Argentina (BCRA), está el ‘dólar blue', como se llama al dólar en el mercado negro que se compra y vende en la calle y en casas de cambio ilegales. Mediante transacciones financieras y trámites burocráticos en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires , los argentinos también pueden adquirir el ‘dólar bolsa', con la compraventa de bonos del Estado y el ‘dólar tarjeta o dólar turista', el cual consiste en un cupo asignado para gastos en el extranjero mediante la tarjeta de crédito.

Las distintas cotizaciones entre el peso-dólar, que en el caso del ‘blue' llega casi a duplicar la cotización del ‘dólar oficial, ha provocado la eclosión de un mercado negro en el que muchos ciudadanos adquirieren los 200 dólares a los que tienen acceso para venderlo en la calle y obtener una jugosa plusvalía.

Una de las vías para acceder a divisas extranjeras son las criptomonedas. La más popular y comercializada es el Bitcoin, pero actualmente se realizan transacciones con cualquier tipo y

hasta con stablecoins, como USDT, USDC o DAI, cuyos valores cotizan junto a otros activos, como materias primas o metales preciosos, por ejemplo, y que mantienen un valor estable de 1 a 1 frente al dólar.

Según encuestas elaboradas por periódicos argentinos recientemente, los principales centros de intercambio de criptomonedas han llegado casi a triplicar su número de usuarios en un año y medio, desde los 400.000 registrados a principios de 2020 hasta más de un millón en la actualidad.

Otro de los procedimientos más utilizados por los argentinos para adquirir dólares es usar las cuentas de terceras personas en plataformas de blockchain, a modo de alquiler o usufructo, y luego conectarlas a cualquier monedero digital. Por último, los fondos en criptomonedas se transfieren en moneda nacional a la cuenta bancaria en Argentina o se opta por mantener esa inversión en divisas.

La cruz de esta frenética inversión en criptomonedas es la extrema volatilidad de los tokens. Cuando alguno de ellos se constipa y se deprecia en el mercado internacional, los argentinos corren a intercambiarlo por otro, aumentando el coste de las intermediaciones y de las comisiones. Estos costes, que normalmente rondan los cinco dólares por operación, han llegado a superar los 150 dólares durante los periodos de más actividad y nerviosismo en el mercado.

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