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La revolución del sector laboral

El sector laboral está sufriendo un cambio sin precedentes. Durante los dos últimos años, todo el mundo ha cambiado a raíz de la pandemia, y eso ha llevado también a que el mundo cambie al completo. El confinamiento, el distanciamiento social, los controles de aforo... De una forma u otra, todo esto ha repercutido en nuestro día a día, en nosotros como personas y, también en nosotros como trabajadores y consumidores.

Obviamente, esto lleva al empleo y el trabajo. Las empresas han tenido que adaptarse a los tiempos que corren y empezar a implementar una serie de cambios y metodologías que respondan ya no solo a las exigencias que han surgido por la pandemia, sino también a los nuevos hábitos de consumo. ¿El mayor exponente de esto? Más que uno, son claramente dos: la digitalización de las empresas y el trabajo desde casa, o trabajo en remoto.

La revolución del empleo es digital

Los negocios tienen que adaptarse porque, como se suele decir, la situación ha llegado a un extremo de renovarse o morir. Por eso mismo, la transformación digital para autónomos y pequeñas empresas está siendo una de las principales tendencias del mercado laboral. Solo hay que ver los ejemplos de digitalización y transformación digital más claros que hay, véase la informatización y automatización de procesos, la apertura de páginas web, la puesta en marcha de tiendas online o incluso el marketing en redes sociales. Pequeñas y medianas empresas son las que más han sufrido este impacto.

Aunque también ha pasado con los grandes negocios y las multinacionales. Estos ya llevaban tiempo preparados para la digitalización de sus negocios y muchos ya se habían amoldado por completo a las nuevas corrientes del siglo XXI. Sin embargo, todavía no estaban listos para adaptarse a unas nuevas condiciones de trabajo. Porque, sí, poder normalizar el teletrabajo ha sido muy complicado para todas las empresas.

Precisamente por esa transición, y porque en muchos frentes ha demostrado ser algo que aumenta incluso el rendimiento de los trabajadores a la vez que les facilita una mayor calidad de vida, numerosos negocios de todos los tamaños ya han empezado a plantear modelos híbridos de empleo de cara a la nueva normalidad. Cuando la tormenta de la pandemia amaine, es muy probable que acudir a la oficina a trabajar se vuelva algo mucho menos usual. Los resultados están ahí, y todas las partes salen ganando.

No terminará de instaurarse, porque todavía hay firmas reticentes a este cambio y porque hay sectores en los que es inviable, pero la puerta se ha abierto. Y habría sido completamente imposible poder plantear siquiera esta opción de no ser por la digitalización. Porque, sí, aunque hemos mencionado a ambos aspectos a la misma altura, lo cierto es que la digitalización de negocios es el escenario, y el trabajo en remoto es solo uno de sus actores.

¿Por qué el futuro de las empresas es digital?

La respuesta a esto, y el principal motivo para llegar a entender por que la revolución del sector laboral es digital, solo tienes que echarte la mano al bolsillo. En el 90% de los casos, ahí estará tu teléfono móvil. Estos pequeños dispositivos, o no tan pequeños, permiten a los usuarios estar siempre conectados a internet, y eso ha hecho que la sociedad cambie como nunca antes durante la última década. Todo se mueve a través de la red, de los virales, de las redes sociales, de los Whatsapp y de los navegadores web.

Y las empresas necesitan estar en el centro de ese huracán digital. No solo eso, tienen que estar siempre mirando a su alrededor y, sobre todo, al horizonte, para tratar de detectar antes que nadie las tendencias que van a marcar a sus sectores. La cantidad de información que ofrece internet es brutal, pero también está en continuo cambio, y la renovación se vuelve una constante.

Pero, dejando esa continua evolución a un lado, la relevancia de lo digital para los negocios es clara. Una página web puede disparar las ventas, un perfil social bien enfocado puede atraer a muchos más consumidores y un comercio online puede llevar una firma al territorio que desee sin tener que montar más locales. Su potencial es ilimitado en este frente, aunque también lo es en absolutamente todos.

La agilización de procesos internos, la mejora en la comunicación entre trabajadores, la posibilidad de abrazar las bondades de internet y, por supuesto, el factor del teletrabajo. Todo esto lo facilita la digitalización y, aunque quizá pueda resultar ser una transición complicada, sobre todo de cara a empresas más antiguas, lo que consigue en un negocio deja claro que el proceso vale francamente la pena. En todos los sectores ya se está abrazando, por lo que dar el paso ya no es una cuestión de cómo, sino más bien de cuándo. Y la respuesta, además, es cuanto antes.

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