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La clase magistral de Manu Ginóbili para hacer mejores negocios: le contó al CEO de Globant qué lo atrae de ese mundo

Martín Migoya entrevistó al crack del básquet en una charla donde hablaron de sacrificio, objetivos y hasta cómo manejan las críticas.

¿Qué tienen en común el mundo del deporte con el mundo de los negocios? Esfuerzo, derrotas, críticas y buenas recompensas, entre otras cosas. El cruce entre dos referentes de esos universos se dio la semana pasada en redes cuando el crack del básquet, Manu Ginóbili, dialogó con Martín Migoya, CEO y cofundador de Globant.

En una charla virtual organizada por la cuenta Talento Argentino, los dos referentes se dieron cita y hablaron durante media hora sobre el trayecto profesional de cada uno, los desafíos a lo largo del camino y hasta dejaron algunas reflexiones sobre la Argentina.

Migoya tomó el rol de entrevistador y le propuso a Ginóbili, a quien conoce hace tiempo, según destacó, enfocar la conversación alrededor de cómo le fue a cada uno en su carrara ya que tuvieron "la fortuna de que les fuera bien en algunos aspectos profesionales". Ginóbili por supuesto accedió y confesó que tenía mucha curiosidad por saber cómo es el camino de un emprendedor y cómo hace una empresa para salir de un garaje a competir en las grandes ligas.

El encuentro comenzó hablando de los fracasos, un tema que muchas veces no se ve, pero con el que conviven todas las historias de éxito. "Hubo derrotas muy dolorosas en las que me sentí y siento hoy, años después, como el principal culpable. Después uno termina resarciéndose y digiriendo esos malos momentos y entendiendo el contexto y que uno hizo lo mejor que pudo, pero estuvo muy plagado de derrotas", reconoció el ex-San Antonio Spurs y aseguró que mientras a él le tocaban procesar las derrotas en soledad o con su familia, siempre quiso entender cómo se vivía del lado de un empresario. "El fracaso tuyo significa no solo de los tres socios sino miles de personas y familias que dependen de vos. Así que ahí es donde chapó a ustedes y admiración por el tipo de presión", planteó.

A lo que Migoya respondió: "Hay una presión muy grande para el empresario que se levanta a la mañana y tiene que pagar 2, 3, 5 mil o 15.000 salarios, como tenemos que pagar nosotros todos los meses. Y decís, ¿vamos a poder hacerlo? Eso te va levantando la vara. Esa presión se transforma en necesidad de preparación. En necesidad de estar a la altura del juego y acá es donde creo que como argentinos tenemos que hacer una reflexión. Te puede ir bien, te puede ir mal, pero tal como vos, Manu, tenemos que dejar todo en la cancha".

Luego plantearon el desafío de convivir con las críticas y los elogios, a lo que Ginóbili aseguró que lo trata con más herramientas después de los 40 que como lo hacía a los 25 o 30 años. "En un principio es difícil abstraerse porque vos sabés que todo lo que digan luego lo termina escuchando tu viejo, tus amigos, tu mamá (...). Después de un largo camino uno va generando callo, va creciendo, hablando más con su familia y demás y ya empieza uno a tomar lo bueno y dejar lo malo. Que el halago desaforado no te lleve hacia arriba así como la crítica despiadada no te tire hacia abajo. Llevó tiempo pero llegué al lugar donde quería llegar".

Sacrificio y pensar a largo plazo

La charla rápidamente se hizo viral y la replicaron varios actores del ecosistema emprendedor que celebraron el paralelismo entre los deportes y los negocios. El propio Manu la compartió en su cuenta de Twitter personal: "Hace unos días charlé un rato con @migoya, fundador de una de las empresas más importantes de Argentina. El mundo del deporte y el de los emprendimientos no son tan distintos cuando se trata de esfuerzo y perseverancia".

Y lo mismo hizo, por su parte, el número uno de Globant: "Fue un honor conversar con @manuginobili y poder compartir nuestras historias. Hablando de esfuerzo, armado de equipos y de pensar a largo plazo".

Migoya también planteó el tema del esfuerzo y el nivel de compromiso que requiere llegar a la cima profesional, y Manu coincidió: "Por mucho tiempo tanto a mi familia como mis amigos no les pude dedicar el tiempo que deseaba. Después en mi carrera en la NBA, cuando nacieron mis hijos con mi mujer, también fue mucho tiempo fuera de casa, mucho tiempo de pesares, de malas ondas, por lo que está pasando laboralmente y en tu trabajo, en tu cuerpo. El sacrificio obviamente fue muchísimo. Uno tiene energías limitadas: si tu trabajo, tu empresa o tu deporte te lleva tanto indudablemente queda menos para otras cosas. Así que sí desde los 15 a los 40 te diría que fui muy enfocado y cuando uno se enfoca mucho en ciertas cosas tiende a desatender otras. En mi caso no fue excepción", contempló el deportista.

Una experiencia similar vivió Migoya: "En mi caso pasaba prácticamente fuera de mi país más de la mitad del año. Me perdía las cosas que pasaban de este lado de mi casa, muchas de mis hijos, muchas de las familias, muchos de mis amigos y la verdad que eso es durísimo", remarcó y dejó como mensaje que "nada se logra en poco tiempo sino que hay que enfocarse con el objetivo, ser ambicioso en lo que uno quiere en términos de decir voy replanteando metas y voy haciendo que las metas que tenía antes queden viejas y me pongo nuevas metas. Salir a competir y a decir el mundo es nuestro siempre y cuando le ganemos a aquellos que están del otro lado del mundo. Tenemos que poder ganar exactamente como pasa en un deporte, en una empresa es exactamente igual. El pensamiento de largo plazo es algo que nos hace falta muchísimo más a los argentinos. Y cómo construir un mejor país, una mejor sociedad, un mejor grupo de empresarios, un mejor grupo de deportistas... nada de todo eso se hace en 5 minutos".

Ginóbili admitió que nunca soñó con llegar a la NBA, pero que la clave del éxito estuvo en tener metas dinámicas. "Yo era más terrestre. Sí tenía un montón de objetivos, un montón de sueños y ganas de vivir de esto. Pero la NBA estaba muy lejos para nosotros. Con esas metas dinámicas y paso a paso se fue llegando y logrando cada objetivo que me iba planteando".

Sobre pensar en grande Migoya agregó una anécdota personal: "Cuando nosotros empezamos Globant yo era el que hacía las configuraciones de las computadoras para los que empezaran a trabajar. Y me acuerdo que le tuve que poner el primer número a la primera computadora. Había que enumerarlas de alguna forma. Entonces le puse "glob", que hoy es nuestro ticket en la bolsa, guion 0001. Osea que ya estaba pensando en cosas de 4 dígitos. Creo en esta idea de empezar de abajo e ir cambiando lo que uno va aspirando, pero siempre pensando que quiere estar en algún lugar alto. Después definís cuál es ese lugar alto y después ese lugar alto va evolucionando y va creciendo con vos. Me parece que es lo más lógico que nos pasa a todos", concluyó. 

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