Por qué los latinos eligen a la Argentina para realizar posgrados

Los profesionales de la región eligen estos estudios por precio, calidad y la posibilidad de hacer una experiencia en otro país.

07 de Diciembre 2012
Por qué los latinos eligen a la Argentina para realizar posgrados




La Argentina sigue siendo competitiva en su oferta de posgrados en tecnología para los países vecinos. Muchos jóvenes latinos, aunque también de otros países, eligen universidades vernáculas para ampliar sus conocimientos de sistemas y su gestión de IT. El país da pelea en materia económica y oferta educativa, pero no sucede lo mismo en cuanto al costo de vida. “En Colombia, un posgrado como el que curso aquí cuesta entre un 30 y 40 por ciento más”, señala Duber García Gómez, de 31 años, que en abril pasado llegó desde Colombia para participar de la Especialización en Ingeniería del Software que dicta la Universidad Católica Argentina (UCA). En dicho curso, este año se anotaron tres personas colombianas, una de Venezuela y otra de Estados Unidos. Con García Gómez coincide su coterráneo, Jhonatan Forero Rosas, ingeniero en Sistemas de 29 años, que está cursando la maestría en Ingeniería de Sistemas de Información en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Buenos Aires. El estudiante cuenta que en Colombia una especialización de un año en una universidad privada de prestigio tiene un precio de U$S 12.000 mientras que aquí, por la maestría de dos años, paga $ 16.000.

Posgrado

La Argentina también es atractiva para los latinos por el hecho de hablar el mismo idioma, por la cercanía a su lugar de origen (quienes hacen maestrías de dos años pueden viajar regularmente) y porque consideran que el nivel académico es bueno. Y si bien muchos coinciden en que la mudanza y la adaptación no son sencillas, al poco tiempo se sintieron integrados. “La Argentina tiene universidades rankeadas entre las primeras 20 de la región y eso fue una motivación”, dice García Gómez.

La mexicana Marisol Cendejas Castillo, de 28 años, está de acuerdo con la ventaja económica local pero destaca que hay algo que desequilibra la balanza: lo que cuesta vivir en Buenos Aires. Cendejas Castillo está estudiando la maestría en Dirección Estratégica de la Información en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). En los posgrados de la UADE el 7 por ciento de los estudiantes son ciudadanos colombianos, el 3 por ciento venezolanos y el 2 por ciento bolivianos.

“La vivienda es muy cara y la alimentación un poco, pero el transporte es muy barato”, especifica García Gómez. Y Forero Rosas agrega: “Los extranjeros vemos cómo en una semana sube el precio de la comida y eso nos impacta mucho. En Colombia la inflación anual está entre el 3 y 4 por ciento, y nuestra economía no depende del dólar”.

El estudiante colombiano llegó a la Argentina por recomendación de un amigo que cursó una maestría en diseño gráfico. Evaluó que, a diferencia de en su país, localmente hay mucha oferta laboral para los profesionales de tecnología informática. “Para asumir una posición en el área de Sistemas en Colombia es preciso estar graduado”, señala en contraposición a lo que sucede en el mercado local. De hecho, desde octubre de 2011 —siete meses después de haber llegado al país— consiguió un puesto de analista de desarrollo en el sector bancario. En general, su objetivo es llegar a ser líder de proyecto, jefe de Sistemas y arquitecto J2EE, y seguir trabajando en el sector financiero. Su último empleo en Colombia fue también en una empresa bancaria. “Conozco el sector financiero colombiano y pensé en volver, ya que dejé las puertas abiertas para regresar con la maestría”, explica.

Búsqueda en castellano

En coincidencia, los jóvenes evaluaron la oferta de otros países de habla hispana. “Quería conocer otra cultura, cambiar de ambiente y afianzar conocimientos, ya que el área de sistemas está en constante cambio y es necesario actualizarse”, señala García Gómez, que en Colombia se graduó en ingeniería informática. Para eso, el joven de la ciudad de Medellín evaluó universidades en España, como la Universidad Politécnica de Madrid, pero no encontró lo que buscaba, además de que el costo lo excedía.

Al iniciar su búsqueda, Cendejas, graduada en Ingeniería Industrial y de Sistemas en la Universidad Tecnológica de México, puso bajo su radar universidades enfocadas en negocios. “Buscaba que estuviese orientada a resultados y aprendizajes con la metodología del caso. Evalué países como España, Chile y la Argentina, todos ellos con universidades que ofrecieran algo acorde con el tema de seguridad informática y tecnología de la información, entre otras”, dice la joven, que permanecerá en el país durante los dos años que dura la maestría de la UADE.

Clara en sus objetivos, Cendejas buscaba una escuela donde la alentasen a “razonar las circunstancias que se viven día a día en las industrias y en los mercados”. Además, debía estar adaptada a estudiantes extranjeros. “Muchas escuelas no te dan el plus de darte la bienvenida, orientarte sobre cómo validar tus papeles y otro tipo de asesoramiento”, explica, y agrega que buscaba una universidad con una visión interdisciplinaria. Antes de venir a la Argentina, la estudiante trabajó durante siete años en Nextel de México como supervisora de control de procesos y formó parte de proyectos de reingeniería de procesos e implementación del sistema ERP de Oracle, proyectos de billing, data governance y manejo de información confidencial, entre otros. Son todas experiencias que espera compartir y, de hecho, lo hace en su trabajo actual en la Argentina como analista en el área de Normativa de Grupo Andreani.

Por su parte, para García Gómez, la duración del curso era un tema decisivo. Tenía claro que quería una especialización que durara sólo un año. “Todas las universidades que busqué en la Argentina duraban dos años y eran otras especialidades o maestrías que no me interesaban. No fue fácil y me tomó algún tiempo encontrar alguna universidad que cumpliera con los requisitos”, explica el estudiante colombiano. “El curso de la UCA duraba un año y además el plan de estudio tiene las materias que buscaba, enfocadas en testing, arquitecturas y sistemas. Todo lo que quería reforzar”, apunta. Y agrega que su objetivo laboral es aplicar lo aprendido en cualquier trabajo que desempeñe de regreso a su país o en una empresa de desarrollo de software que planea fundar con un amigo.

Beneficios en general

Más allá de la Argentina, entre los beneficios que los extranjeros obtienen de estudiar en otro país se destaca la posibilidad de engrosar sus contactos. “Relacionarme con profesionales de otro país que siguen en muchos casos metodologías de desarrollo de software diferentes a las cuales estaba acostumbrado me brinda un panorama de nuevas posibilidades para crecer profesionalmente”, fundamenta García Gómez.

Mientras que, para Forero Rosas, estudiar en el exterior “da prestigio laboral y educativo”, lo que en su caso mejora sus posibilidades de ser contratado en el sector financiero, tal como lo desea. La mexicana Cendejas comenta que puede “ampliar horizontes, experiencias” y mejorar la forma en que enfrenta los desafíos. “He aprendido mucho del país, ya que acá vivo otro marco político, social y económico que hace que la visión y perspectiva sea enriquecedora y eso se completa muy bien con mi maestría”, señala la estudiante.

Elaine Carnero de Castro, brasileña de 31 años graduada en Publicidad y Marketing, asegura que “hacer un posgrado en otro idioma suma mucho al currículum”. Ella eligió el posgrado Dirección Estratégica y Tecnología del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), que dura dos años y que, si bien tiene un enfoque económico y de gestión, también aborda temas de tecnología.

“El mercado de la tecnología está creciendo mucho. Las materias de este posgrado me gustaron mucho. Se enfocan en la gestión de un negocio, el marketing, la estrategia y en cómo impacta en ello la tecnología”, explica Carnero de Castro, que llegó al país en junio de 2011 para estudiar español durante seis meses y decidió continuar su práctica del idioma cursando un estudio de posgrado.

“No vi estas materias en Brasil y creo que eso me va a valorizar aún más”, señala, y agrega que ya recibió una propuesta de empleo para trabajar en su área de experiencia pero en una firma de tecnología. Se trata de una oportunidad novedosa para ella, que antes de venir al país trabajaba en una agencia de publicidad. Y es un buen ejemplo de cómo los estudios de posgrados pueden expandir las posibilidades laborales de sus estudiantes.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en la revista Information Technology N°181 (10/2012).
 



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