El Partido de la Red desde adentro: Internet al poder

La agrupación está formada por emprendedores de la generación puntocom que quieren entrar en la arena política con un sistema operativo diseñado para vivir en democracia.

Por Darío Laufer - 21 de Octubre 2013
El Partido de la Red desde adentro: Internet al poder

 


Toda generación tiene un seleccionado de jóvenes y brillantes promesas que sueñan con cambiar al mundo, apadrinados por algún político con cargo ejecutivo que los introduce en su mundo con la promesa de dejarlos impulsar el cambio desde adentro.

En los noventa se conocían como “golden boys” al entonces presidente de la Comisión Nacional de Valores Martín Redrado, y al ex ministro del Interior Gustavo Béliz, que llegaron de la mano de Carlos Menem con el mensaje de eficiencia y buena gestión que requería el clima de época.

En la Argentina de la poscrisis, Axel Kicillof emergió del ámbito académico y se proyectó hacia el mundo político gracias al hándicap recibido por parte de Cristina Fernández de Kirchner, que necesitaba de una voz intelectual para su proyecto económico.

En los últimos dos años, surgió una nueva camada que quiere tomar el poder desde el lugar menos esperado: las empresas de Internet. Tras participar en el World Economic Forum de 2012, Santiago Siri, que antes de los veinte años creó el juego Football Deluxe y posteriormente fundó Popego (hoy adquirida por Grupo 42 de Brasil), entre otras empresas, volvió a la Argentina con una idea en la cabeza: “Es necesario hackear la política”.

Esta frase se convirtió en el germen con el que comenzó a difundir su idea, que prendió en algunos compañeros de ruta de la ola puntocom del año 2000, que se sumaron al juego. “Pensamos que hay que usar a Internet para acercar a los ciudadanos a decisiones donde ellos no tienen participación a través de un representante que use el mandato de la gente y sobre el cual podamos tener control mediante una aplicación”, dice Esteban Brenman, que en mayo de 2012 se juntó en un café con Siri y luego de varias horas de charla comenzaron a darle forma a lo que hoy es el Partido de la Red.

partidodelared

Brenman es otro peso pesado del emprendedorismo en Internet. En 1998, con 24 años, armó Decidir.com —que fue adquirida en 2008 por el grupo Equifax—y en medio de la crisis de 2001 salió con Guía Oleo, fuente inevitable de consulta antes de una salida gastronómica en Buenos Aires.

Ambos son hijos del retorno de la democracia y también de la crisis de 2001. Son más proclives a hacer que a decir y, por el éxito obtenido en los negocios de Internet, se mueven por el mundo como si los recursos bajaran de una nube virtual en la que pulsan un botón que dice “Descargar plata”.

Movimientos como Occupy Wall Street, las movilizaciones del 15-M de España y los sucesos de la plaza Tahrir, en Egipto, los convencieron de que forman parte de una comunidad global que le toca tomar el poder. “Sabemos de qué forma derrocar a un gobierno autoritario, pero no sabemos cómo seguir adelante ni qué queremos construir”, admite Siri.

Si hubiera que buscar un símbolo que los represente, seguramente sería la canción Edding, de la banda argentina Michael Mike, que le puso palabras a ese sentimiento: Tenemos que representar a toda una generación. Eso es mucho para nos. Eso es algo de nos. Entonces acá me quedo, girándome al espejo. Mudando un poco tus perillas. Y entrando a razón de la sensación.Tentación, obsesión en la transducción. Decime donde está el timón y yo comando la legión. Al mar, que me gusta. La pileta también me gusta, canta el grupo que permite la descarga de su música por Internet.

PARTIDO VIRAL

La cultura de Internet ofrece varios conceptos clave para entender de qué forma debería funcionar la nueva política para el Partido de la Red. Uno es el de par (del inglés “peer”) que es un punto de la red por el cual pasa la información y se retransmite hacia otros puntos. “Hoy Internet es como un gran espacio donde se genera una sinapsis social que nos da mayor inteligencia colectiva”, teoriza Siri, que tiene el poder de entusiasmar a su audiencia que lo escucha como si estuviera frente al creador de Facebook, Mark Zuckerberg o Jack Dorsey, de Twitter.

Otro concepto que Siri “viralizó” rápidamente es el de aumentar el ancho de banda de la democracia, en base al argumento de que hoy vivimos en un estado de deliberación permanente, en el cual todos opinan sobre las medidas de gobierno, los políticos y el rumbo estratégico del país. “El sistema nos consulta cada dos años y establece un sistema de audiencias públicas que no es realmente útil porque hay que dedicarse exclusivamente a seguir los temas y no a trabajar, ya que las audiencias se realizan en horarios laborales. Para nosotros, eso no es una instancia de participación. Para saber qué se discutió en una sesión hay que revisar la transcripción taquigráfica”, agrega Pía Mancini, que forma parte del grupo fundador y tiene experiencia en el campo político como asesora de Nicolás Ducoté, subsecretario de Asuntos Políticos del Ministerio de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y fundador del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

 

El proyecto inicial consistió en crear un software de código abierto para ser usado por los partidos políticos, que permitiera el debate de temas entre múltiples usuarios y su posterior delegación al más experto, para que tome una decisión basada en el mandato colectivo. “A medida que fuimos generando la aplicación, nos dimos cuenta que la dinámica de los partidos tradicionales no nos servía y entonces decidimos armar nuestra propia agrupación”, agrega Mancini, que también formó
parte del CIPPEC.

El Partido de la Red está conformado por un núcleo de trabajo de 40 integrantes que hicieron un aporte de $ 2.000 cada uno para comenzar a programar la aplicación, a los que se suman unos 200 voluntarios que realizaron tareas como buscar firmas para oficializar al partido y conseguir programadores que colaborasen en la creación del software que permitirá incrementar la participación ciudadana y generar mecanismos de democracia directa.

“Los políticos escatiman el acceso a la información. De hecho, sesionan a las tres de la mañana, de espaldas a la gente. Hoy la democracia no tiene capacidad de reacción porque está pensada desde un sistema que tiene cinco siglos, como la imprenta”, argumenta Siri, que a sus veintinueve años pertenece a la generación que está culturalmente preparada para pulsar F5 y ver el cambio en la pantalla.

Pascual Calicchio es profesor de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires y referente en temas tecnológicos de la agrupación Libres del Sur, cuya cara más visible es la diputada Victoria Donda.  Desde su postura, la irrupción del Partido de la Red en la arena política favorece un debate interesante entre las ideas y su implementación. “Creo que presentan una serie de valores que me parecen importantes, como fomentar una mayor participación y democratización de la sociedad, pero entiendo que se equivocan al plantearlo en torno a una herramienta o del software. La mayor o menor democratización de una sociedad y el incremento de la participación no es un problema tecnológico, sino social, político, cultural y de relaciones de fuerzas, que resuelven con una lucha en todos esos terrenos. Las TICs pueden ayudar enormemente en esta tarea pero no pueden reemplazar la lucha política. Es como si en la Revolución Francesa hubieran hecho el partido de la Imprenta, o los Locos de la Azotea hubieran fundado el Partido de la Radio”, ironiza.

LA RED ATACA

Si la imprenta fue la tecnología que permitió el desarrollo del estado nación como lo conocemos hoy, Internet es la herramienta de gestión de las ciudades globales de las que habla la filósofa Saskia Sassen, entendidas como centros de finanzas y comercio internacional conectados entre sí a través de las redes de comunicación, ya que en el proceso de globalización los centros urbanos concentran cada vez más las decisiones estratégicas.

En este contexto, el Partido de la Red no es la primera asociación que busca incidir en la agenda política con una organización basada en la igualdad de pares y un núcleo de trabajo. Desde hace seis años, el Partido Pirata Argentino busca adherentes en las redes sociales y concientizar a través de su blog sobre temas como el principio de neutralidad de la red y la cesión de los derechos de copia a las empresas multinacionales.

“Estamos de acuerdo con la democracia directa. Pero antes que preocuparnos por la herramienta, tenemos que tener las bases de lo que hay que lograr. No hemos visto que hayan tomado partido por temas como la sojización, el ‘fracking’ y mucho menos una posición crítica con respecto a empresas como Monsanto”, dice Alejandro Bonavita, responsable de Comunicaciones del Partido Pirata Argentino y microemprendedor. Junto con un amigo, fabrica ropa bajo la marca Kaluma, donde se encarga de la parte de Sistemas.

El 9 de agosto 30 personas se reunieron en Bellagamba, un bodegón de Once, para celebrar el cumpleaños del Partido Pirata, cuya diferencia conceptual con el Partido de la Red reside en sus referentes globales.

“Santiago Siri está muy orientado hacia una figura de la industria como lo fue Steve Jobs, en cambio nosotros seguimos el legado de Richard Stallman”, contrapone Bonavita,que destaca su rol como impulsor de la cultura libre en la producción de software y hardware, y cree que la tecnología debería ser usada para emancipar al individuo y no para hacerlo objeto del control social.

 

Alemania y Suecia llevan la delantera con sus partidos pirata, surgidos para proponer nuevas formas de propiedad intelectual, de distribución de los objetos culturales, y conel fin de legislar sobre los productos de la biotecnología bajo los criterios de dominio público y no de explotación privada.

Recientemente, el sociólogo Manuel Castells dio la bienvenida al Partido del Futuro, una agrupación que emerge como consecuencia de la fuerte crisis que vive España y que tiene muchas similitudes con el Partido de la Red. “Para avanzar en ese sentido, ha surgido una iniciativa espontánea de ir ocupando el único espacio en el que el movimiento apenas está presente: las instituciones. Pero no en lo inmediato, porque su proyecto no es el de ser una minoría parlamentaria, sino de cambiar la forma de hacer política, mediante democracia directa instrumentada por Internet, proponiendo referéndums sobre temas clave, colaborando propuestas legislativas mediante consultas y debates en el espacio público, urbano y cibernético, planteando medidas concretas a debatir entre la ciudadanía y sirviendo a la vez de plataforma para propuestas que salgan de la gente”, describió Castells en una nota reciente en el diario La Vanguardia.

Aunque nació de la coyuntura española, la problemática es mundial: están surgiendo iniciativas similares en México y en Estados Unidos. El hecho de venir de una industria con escala global como son los negocios en Internet predispone una mirada que trasciende la problemática local. En el Partido de la Red se nota cuando presentan su software, llamado OS Democracy. También por su participación en eventos para jóvenes líderes globales, como el World Justice Forum realizado en julio en la ciudad de La Haya, en Holanda, donde John Izzo, columnista del Huffington Post, entrevistó a Siri y quedó impactado por sus ideas. De hecho, en una democracia como la estadounidense, donde el parlamento es fuerte, una aplicación como la que desarrolla el Partido de la Red podría tener una buena recepción tanto entre los demócratas como entre los republicanos. Pero ¿tendría el mismo efecto en un país como la Argentina, donde su modelo de federalismo está basado en el poder territorial y en recursos que las provincias reciben de la administración central mediante la coparticipación?

EL MÉTODO PARA ACHICAR LA BRECHA

Desde lo metodológico, una de las cuestiones más interesantes es la relación de horizontalidad que la propuesta del Partido de la Red intenta recrear entre el legislador y el ciudadano, a través de su software.
“Nuestra mirada está en el método: profundizar la tecnología sirve para achicar la brecha entre el legislador y los ciudadanos”, dice Florencia Polimeni, ex diputada de la Ciudad de Buenos Aires y esposa de Esteban Brenman. Juntos son anfitriones de las reuniones semanales del Partido de la Red que se realizan en Cualquier verdura, un local en San Telmo que vende juguetes antiguos y vinilos de colección.

Al igual que Mancini, Polimeni hizo su paso por la legislatura de la mano de Mauricio Macri, aunque mantuvo su independencia en un bloque llamado Guardapolvos blancos. “Si bien trabajó para Ducoté como asesora,no tiene nada que ver con el Partido de la Red. No vamos a ser una colectora del macrismo”, descarta Mancini.

Según Alejandro Grimson, decano del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín, la democracia entre pares abre preguntas que deberán ser atendidas por los responsables del desarrollo de la aplicación. “La horizontalidad tiene grandes desafíos. En una sesión legislativa se votan decenas de propuestas que despertarán escaso interés del público.

Una persona que trabaja o estudia no podrá estudiar esas decenas de temas, sólo podrá informarse y opinar sobre uno o dos temas en una semana. Por eso mismo hay políticos profesionales, cuyo trabajo debería ser estudiar en detalle esos temas.

¿Cómo se resuelve eso? ¿Cuántas opiniones deben recogerse para constituir una opinión? ¿Da exactamente lo mismo quien sea electo porque igual sólo debe leer el mandato y levantar la mano?”, plantea.

Todas estas cuestiones deberán ser evaluadas por los programadores del Partido de la Red. OS Democracy podría ser una gran oportunidad para la política, algo que los nuevos “golden boys” deberán demostrar con hechos si quieren trascender a sus antecesores.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en la revista Information Technology N°193 (octubre de 2013).



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